TODO EL SECRETO DE LA ESCUELA… JUANA MANSO. Extracto de una carta a Antonio Lambin. 1867

Todo el secreto de la escuela consiste en el desenvolvimiento gradual, simultáneo y sistemático del niño. Con facultades desarrolladas todo se aprende, miéntras que pretender enseñar sin desarrollarlas es no solo torturar el
niño sino esponerse á producir en él una parálisis de las altas facultades mentales. Es preciso tener presente que en los primeros años de la vida, los sentidos son los conductores de las impresiones que los objetos
esteriores producen en ellos, y que se reflejan en el alma como un gran espejo, sin que la atencion, la comparacion y la reflexion se dén cuenta de este fenómeno, el niño vé y percibe sin el conocimiento de la cosa, y sin
conciencia de lo que percibe. La mision pues, del educador es primero que todo, dirigir la atencion del alumno, lo que poco le costará, porque un impulso natural impele este á manosear y volver cuanto encuentra. La distincion de las formas que es todo el tropiezo de la enseñanza, cede casi siempre á la ejecución de las figuras geométricas, comenzando por la distincion de las líneas; la música es otro poder educador del oido, y los números del raciocinio y el dibujo ayuda á la escritura, y lo veo antecederá esta en las escuelas americanas. Allí se cambian procesos de enseñanza continuamente, porque de ensayar nada se pierde, mientras que la rutina no solo fatiga al institutor, sino que dá muy pobres resultados.

Los modos de examinar varian mucho tambien y acompañan al progreso de la instruccion.
El gobierno de la escuela es un tópico sobre el que se han escrito muchos volúmenes, puesto que la disciplina debe coordinarse con la necesidad de movimiento de los niños.
Conservar el órden por el solo respeto de la ley, es en la escuela el problema social de la República.
Atraer por el atractivo de la escuela, es otra gran dificultad á resolver en esa edad irreflexiva, voluble, tumultuosa, tornar agradables las tareas y apetecible el estudio, es el gran secreto del maestro.

 

Al Sr.  D. Antonio Lambin -Buenos Aires, 30 de Agosto de 1867 – LEER COMPLETA