Su vida

Primeros Años

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Juana Paula Manso nace en Buenos Aires, en el barrio de Monserrat, el 26 de junio de 1819.

En treinta de Junio de mil ochocientos diez y nueve, el Pbro. D. Apolinario Cano, bautizó solemnemene una niña nacida el día veinte y seis del mismo mes se llamó Juana Paula es h. l. de Dn. José Ma. Manso y Da. Teodora Cuenca fueron padrinos D. Francisco Cascallares y Doña Isidora Piñeyro a nombre y pr. comisión a Da. Manuela Chabes, a quienes se previno y doy fe. Por comisión y decreto del V.  Provor, Cyrilo E. Garay, Cura actual  (Libro de Bautismos de N.S. de Montserrat del año 1830, folio 153).

Su padre, José María Manso, nacido en Málaga, arribó al Plata en 1799. Ingeniero civil y agrimensor, ejerció su profesión en ambas márgenes del Plata. De convicciones liberales, adhirió a la Revolución de Mayo. Unitario y colaborador en el  gobierno de Rivadavia, impulsó la creación de la Sociedad de Beneficencia Educativa, que fundó las escuelas de las Catalinas y de Monserrat, en esta última estudiaría luego Juana Paula.

No hay muchas referencias sobre su madre,Teodora Martínez Cuenca, algunos biógrafos afirman que era porteña de linaje hispano. Su hermano D. Luciano Cuenca, fue servidor  en la Cuarta Compañía del Segundo Batallón del Cuerpo de Infantería Voluntarios Patricios que recibió del Virrey Liniers el grado de Sub-teniente, por su destacada participación en las Invasiones Inglesas.

Desde pequeña Juana se destaca por su inteligencia y curiosidad:

             «Aprendí a leer por mi misma preguntando una letra y otra, combinando los sonidos y empecé a leer a los seis años de edad.» (…) «Muy pequeña ejerciteme en ese arte, mi única y sola diversión de la infancia, puesto que las demás me aburrían  (…)  La lectura es un arte precioso» – escribe en una carta a Sarmiento en 1868. 

Su padre estimula y guía su educación, asisten a tertulias y conciertos. En un artículo en el periódico El Inválido Argentino relata que lo acompaña al café porteño La Victoria, donde a cambio de un sabroso chocolate declama poesías y odas patrióticas. También lo acompaña en sus viajes de trabajo que le permite conocer costumbres y paisajes que luego describirá en sus novelas.

Concurre a la escuela Monserrat que en 1824 se convierte en la primera Escuela Normal del país. Su adaptación a la escuela no fue fácil, en el artículo Escuelas Jardines (Anales, 1867) refiere:

                «Recordando mis propias impresiones de niña, reconozco que “el cambio de temperatura” que sufre la infancia es casi insoportable. Un niño  (…)  habituado a los besos de la madre, a ser el objeto de atención de los amigos y de los parientes, un bello día se le dice: -´Vas a ir a la escuela!´ Le ponen su mejor vestido, le compran una bolsa de cuero, un lápiz, una pizarra y una cartilla y, ahora, amiguito, ´¡a la escuela!´ «.

Se aburre y siente rechazo por los métodos de enseñanza. Lee a la perfección, pero es aplazada al no poder memorizar el alfabeto:

               «…en la escuela, donde me sujetaban al aprendizaje sistemado del alfabeto, no pasaba del «Cristo«, porque no podía comprender su valor alfabético y como ‘empacaba’ allí, no iba adelante».

Las lecturas escolares no le atraen, en la misma carta a Sarmiento comenta cómo inicia su vocación literaria:

                       «Despues de leer en mi casa Anastacia ó la Recompensa de la hospitalidad, Alejo ó la Casita en los bosques, Luisa ó la Cabaña, el Quijote, El Solitario, Las Veladas de la Quinta, Tardes de la Granja, Eusebio ó el Cestero de Filadelfia, y que sé yo cuantas mas, acabé recien á duras penas la Cartilla en la Escuela, obteniendo el pase á Caton. No sabía yo lo que era, y cuando me pusieron en la mano aquel libro impreso en papel pambazo con tapas de pergamino, me eché á llorar amargamente, y declaré que no lo quería. Mi buen padre, riendo á banderas desplegadas condescendió, y de acuerdo con la maestra, me dieron las Obligaciones del hombre. Aquí fué otra batalla, lo declaré tonto y estúpido. Nueva condescendencia de mi padre que no quería tiranizarme. Me dieron La Creacion, un librito de la casa de Ackerman, era bien impreso, tenía lindas tapas. Declaré que no me divertía su lectura, y entonces me dieron Isabel ó los desterrados de Siberia. Lo devoré no sin regar sus páginas con frecuentes lágrimas. Véa V., ya queria emociones! En adelante, los Consejos á mi Hija, Cuentos á mi Hija, Accidentes de la Infancia, Fábulas de Samaniego, decidieron de mi vocacion literaria».

Despierta su  interés el estudio de idiomas, aprende con facilidad el francés. Estudia  piano con el maestro Pedro Esnaola y canto en la Academia de Antonio Picazzarri. Escribe poemas.

En 1827 nace su hermana Isabel. La situación política es turbulenta,cae el gobierno de Rivadavia, amigo de la familia.

En 1829 asume la gobernación Juan Manuel de Rosas. En su hogar se reúnen figuras políticas, presencia discusiones acaloradas sobre los acontecimientos que dividen a la sociedad. Inestabilidad, intrigas y sospechas que van desarrollando su imaginación y conciencia sobre el destino de la patria y el inevitable exilio. Su padre se instala definitivamente en Montevideo para organizar y trasladar  luego a la familia. Liliana Zucotti refiere también una desavenencia conyugal.

A los catorce años traduce del francés:

                          «Hice mis primeras armas en la literatura con dos traducciones del francés, una á los 13 y otra á los 14 años. Mi padre las hizo imprimir á su costa—eran sus títulos: 1° El Egoismo y la Amistad, 1833—2º Mavrogenia ó la Heroina de la Grecia, 1834. Esta novelita dedicada á la Sociedad de Beneficencia, llevaba al frente una carta original mia en felicitacion del Colegio de Castas, establecido en San Miguel. Yavé V. que debutaba por la Educacion y me declaraba anti-esclavista y negrófila». (Carta a Sarmiento 29 de feb. de 1868).

La obra El egoísmo y la amistad o los defectos del orgullo «traducida del francés por una joven argentina» la publica en Montevideo en 1834 en la Imprenta De los Amigos. Dice en la dedicatoria:

                    «Vosotras sois, queridas compatriotas, el objeto a quien dedico el débil ensayo de mis estudios; porque fue cerca de vosotras que gusté de esta útil e inocente distracción de la imaginación que al paso que contribuía a formar nuestra razón nos inspira sentimientos tan nobles y generosos. Nací como vosotras, en las riberas del Majestuoso Plata donde mamé con el sustento el amor a la libertad, y como vosotras tengo un corazón que palpita el nombre de Buenos-Aires; aunque ausente del Sol Argentino no puedo olvidar la tierra querida donde nací, donde fui educada, donde la voz de un tierno Padre grabó las máximas de moral, el amor a la Patria! … perdonadme, me he extendido demasiado; pero los recuerdos de la infancia ejercen mucho imperio en nuestro corazón. La pequeña obra literaria que os dedico es, sin duda, bien escasa de mérito; pero me lisonjeo que la recibiréis con indulgencia; cuando sepáis que quien os la dedica, la tradujo a los ocho meses de estudio, y a los catorce años de su edad. Vuestra compatriota. Juana Manso».

En 1836, su padre publica en Montevideo Mavrogenia o la heroína de Grecia, traducción de la obra de Jean François Ginouvier:  Mavrogénie ou l’héroïne de la Grèce, nouvelle historique et contemporaine. Suivie d’une lettre de l’héroïne aux dames parisiennes (París, 1825).   Esta obra la dedica a la Sociedad de Beneficencia y lleva al frente una carta original en felicitación a la creación del Colegio de Castas, establecido en San Miguel.

Podemos advertir cómo tempranamente Juana se presenta como autodidacta de vocación literaria, interesada por el rol y la educación de la mujer y la raza negra. También presenta su visión romántica del exilio que la acompañará por veinte años.

Las persecuciones del gobierno se intensifican, su casa es vigilada. La familia se instala definitivamente en Montevideo.

 

Exilio a Montevideo

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Su casa de Buenos Aires es confiscada y vendida en subasta pública, ingresando el importe en la Caja de Depósito.

Promueve la confección de una bandera que bordan niñas porteñas y que secretamente llega al General Lavalle y a los expatriados en Montevideo. El joven oficial Bartolomé Mitre dedica unos versos a la señorita Manso. Por esta acción patriótica recibe un anónimo y habladurías comenta Mariquita Sánchez en su Diario (1839-1840) a Esteban Echeverría:

       «Esta bandera la inició la joven Juana Manso e invitó por una circular a las damas argentinas a contribuir con sus talentos y sus dineros. Así lo han hecho, y en poco tiempo fue concluida una rica bandera bien bordada en oro, con el sol, nuestro padre. Recibió esta pobre joven, después de mil murmuraciones y habladurías, un anónimo amargo, y pasó aviso a los contribuyentes para que se reunieran en su casa para decidir cómo y a quién debía presentarse».

Participa en las actividades que promueven los exiliados, («jóvenes que tempranamente se convirtieron en héroes y mártires de una nación precaria»- Liliana Zucotti) que se sienten herederos directos del pensamiento revolucionario de Mayo. Asociación, progreso,fraternidad, igualdad, libertad, junto con las otras diez Palabras Simbólicas que fueran redactadas por Esteban Echeverría en 1838, para la creación de la Asociación de Mayo, siguen siendo el programa desde el exilio. Siembran ideas renovadoras, fundan escuelas, institutos, crean periódicos, escriben libros. En una carta que su amigo José Mármol le envía en 1842, cuando ella se encuentra en Brasil, sintetiza ese momento:

           «La mitad de una generación de héroes de cuyos labios salió el grito de la libertad americana, y cuyos brazos completaron la primera parte en el campo de batalla: toda una generación joven y entusiasta, por completar la obra de sus padres, lejos la una y la otra de su patria, por no inclinar su frente a la reacción del despotismo, trayendo consigo las creencias, las ideas, los deseos, y la fe y los colores que proclamó su patria cuando proclamó su libertad; y pasar su vida compartiendo estos elementos de una revolución inmensa para ahogar con ellos el último aliento de un despotismo inveterado; no porque nada nos deslumbra ni humilla de cuanto vemos en el extranjero; por que existe en nosotros la conciencia de una misión sagrada que debemos cumplir para dejar sin rival la gloria de nuestra patria; como también los recuerdos de su pasado hermoso».

Lee a los románticos franceses, admira a Echeverría. En O Jornal das Senhoras, relata en tono burlesco:

      “Siempre recuerdo que era una apasionada hasta el frenesí de las poesías de Esteban Echeverría, a quien Alejandro Dumas llamó  -Lamartine americano-, ese mozo cuyas rimas dulces y sonoras penetraban como una música melodiosa hasta el fondo de mi corazón, yo lo imaginaba pálido y hermoso, medio hombre y medio arcángel; sobre todo segura de encontrar en él ojos grandes y azules, de mirar profundo y sereno. Ay Desgraciada!  Un día me presentaron a Echeverría. Era moreno, picado de viruelas, feo y tenía ojos pequeños y bizcos. Y con un grito involuntario exclame: Pues este!… es Echeverría! Este-, según la intención de mi voz, era lo mismo que decir- Este monstruo! Fue un dolor mortal el que sentí viendo mi ideal despedazado. En cuanto el pobre mozo de detuvo en mi casa, me guardé mucho de mirarlo por segunda vez. Después cuando hubo desaparecido y en la soledad de mi pensamiento evocaba la imagen del poeta de mis sueños, siempre se interponía el espectro bizco de tenebrosa viruela. Nunca más leí las Rimas de Echeverría”. 

En 1841 publica sus primeros poemas en En Nacional de Montevideo:  Recuerdos de la infancia, El Rosario, La mujer poeta, El ciprés , A la muerte de la Srta. Mercedes Antuña,  A la muerte del joven poeta Adolfo Berro, Un preludio de dolor, citamos unos versos de esta última composición:

» Ah! después de ese momento
He visto siempre un sudario
Donde antes era el santuario
Del ídolo de mi amor.
Y en vez de perlas y aroma
De perfumes y ventura
He visto una sepultura
Donde se estrella el dolor.
Y en vez de suaves cantares
He oído la voz de truenos
Que retumban de horror llenos,
Cual funesta predicción.
He visto espectros y cráneos
Donde antes soñé con flores,
Y de amistad y de amores
También perdí la ilusión.
L
a guerra es un vil oficio,
La gloria es un humo vano,
Y todo lo que es humano
Es ruina, es prostitución».

Toma clases de inglés:

       «En esa época en mi tenaz propósito de aprender el inglés, Elias quiso estudiarlo tambien y pagabamos el maestro á escote entre los dos. Pobre Mr. D!… era tuerto y solíamos olvidar la seriedad del acto, porque los pocos años se dejaban tentar por la risa!»  -refiere en un artículo sobre Elías O’Donell. Self Made Man, en la Revista Argentina de 1869.

En 1841 funda en Montevideo el Ateneo de Señoritas, escuela para niñas, que instala en dos habitaciones de su casa, en la calle San Pedro 246. Publica un aviso «A los Padres de Familia» en El Nacional de Montevideo , durante varios días de abril de 1841.

            «Bajo la respetabilidad del nombre de mi señora madre, tengo el honor de anunciar a las madres de familia, que en todo este mes de Abril se abrirá una casa de educación en mi casa, calle de San Pedro N.° 246. La enseñanza no será común, y las personas que gusten pueden venir a revisar el método arreglado por las mismas bases que el método ensayado en París por varios colegios y pensionatos (el método a que me refiero es el llamado Politecnicográfico) y que en corto tiempo he mostrado su utilidad por los adelantos de los niños. La escritura es el medio principal para el resto de la enseñanza puesto que en vez de una plana insignificante de palabras incoherentes, las niñas copiarán lecciones que en un principio serán de ciertas cosas al parecer triviales, pero que poco a poco las va habituando a raciocinar y facilitando el estudio de Geografía, Historia Sagrada y profana, y. otros conocimientos propios para embellecer el espíritu de las señoritas, y que son el objeto primero del método enciclopédico que es el que anuncio. Siempre he considerado que el conducir la naciente y fácil inteligencia de las criaturas, era una misión grande y laudable, bajo este principio no he trepidado en ofrecer a la juventud mis conocimientos; feliz de mí si logro inspirar la confianza que mis buenos deseos por el adelanto de la juventud, merecen! – La enseñanza general será, después de las nociones ya enunciadas: lectura, aritmética, doctrina cristiana, labores de manos de todas clases y un gran cuidado en las maneras de las señoritas, y lecciones de moral.- Todos los sábados llevarán las niñas a sus casas el trabajo de la semana, para que sus padres juzguen por él, tanto del método que se seguirá como de la aplicación de las niñas; la plana de ese día contendrá máximas morales sacadas del célebre libro de los niños del señor Martínez de la Rosa. Conociendo cuán necesario es el estímulo para el adelanto de la juventud, las niñas obtendrán todos los días puntos buenos o malos según su conducta, y los sábados, habrá» revista general de todo cuanto se aprenda y se distinguirá el método por “tarjetas” que señalarán cuál es la clase de adelanto y que se darán también por cierto número de cedulas repartidas en la semana.
Cada tres meses habrá una especie de premios privados, y cada año en el 18 de Julio (Fecha patriótica uruguaya), un examen público. Las niñas no tienen que llevar ni papel ni plumas, pues todo lo da la casa. El precio de las niñas que estén en estado de empezar el método enciclopédico, será de cuatro patacones y el de las que entren a primeras letras será de dos, advirtiendo que la lectura y escritura se empezarán por estas a un tiempo, como igualmente la tabla, la doctrina y la costura. La entrada en verano será por la mañana a las 8 para salir a las 11 y media y a tarde a las tres para salir a las seis. En invierno: por la malsana a las 9 para salir a las 12. En la tarde a las dos para salir a las cinco.
Habrá reglamento para el interior de la escuela cuyo examen harán las madres de familia que se dignen fiarme la educación de sus hijas, por él valorarán el orden que reinará en la escuela y el verdadero interés que tomo por la educación de las niñas. La falta de local me priva por ahora recibir pupilas y me limito a externas y medias pupilas. Si logro mi objeto que es la confianza de las madres creo que el establecimiento se mejorará y tomará la forma de un colegio. A mi cargo estará una clase de gramática castellana y otra del idioma francés. También se enseñará inglés, piano, canto, y dibujo. Estas clases se pagarán aparte, pero sus precios serán muy módicos. Los límites de un prospecto nunca serán suficientes a desarrollar perfectamente un plan tan vasto de educación como el que me propongo y sólo dará una breve idea de él. Pero como ya lo he dicho, las personas que quieran distinguirme con su confianza pueden por ellas mismas examinar lo que hay escrito del método y algunas otras frioleras de las que se enseñarán. Por mi señora madre — Juana Paula Manso.»

Escribe  Van Gelderen en su Curso de Pedagogía Familiar (1875) : «Fue este el primer establecimiento femenil montevideano en que se enseñó geografía y un breve cursillo enciclopédico…los diarios de la época hacen a su fundadora los mayores elogios».

Sus amigos Mármol y el poeta uruguayo Alejandro Magariños y Cervantes alientan en su vocación literaria. Publica en El Nacional  A Corrientes vencedora, por la victoria del General Paz en Caagazú y otros poemas en El Constitucional.

Para la importante celebración del 25 de Mayo realizada en el Teatro de Comercio, envía un poema que será leído junto con poemas de Acuña de Figueroa, Rivera Indarte, Dominguez, Echeverría, Mitre, Cantilo y Magariños Cervantes. No era fácil ser reconocida intelectualmente, pero con perseverancia Juana lograba hacerse un lugar:

“La casualidad me hizo nacer entre esa clase escogida de la sociedad y más tarde mi aplicación e inteligencia natural me conquistaron el primer lugar entre las jóvenes argentinas», escribiría luego en el Diario a su hija, durante su estadía en Estados Unidos.

La presecución de Rosas llega a Montevideo, la familia Manso, como otros expatriados, debe refugiarse en Río de Janeiro.

Cuando en 1867 publica en el Inválido Argentino Guerras Civiles del Río de la Plata, así registra su visión de los acontecimientos de este período:

        «Desde entonces se entronizó Rosas. Algunos muchachos como Gutiérrez, Echeverría, Alberdi, etc, escribían artículos de literatura y versos. Rosas no decía palabra, solo la parte política no la tocaba nadie. Bacle (o Bucle) emprendía la publicación del “ Museo de las familias” , Echeverría daba a luz sus “Consuelos” , Alberdi su “ Figarillo” . Vino la complicación francesa y el bloqueo de los años 36 y 37, creo. Mientras tanto, en Montevideo, Oribe había subido a la presidencia y el general Rivera se había sublevado no queriendo entregar la comandancia de la campaña, presidencia más real que la de la República. En ese movimiento de Rivera, Oribe había buscado la alianza de Rosas, y los porteños emigrados, encontrándose perseguidos, se plegaron a Rivera, con la esperanza o la condición de: terminada allá la campaña contra Oribe, venir sobre Buenos Aires, contra Rosas. No sé hasta que grado estarían en ese compromiso los abogados y comerciantes porteños avecindados en Montevideo, lo que sé de cierto, es que una mañana, Oribe los mandó prender en globo para transportarlos al Brasil. Una noche la cárcel de Montevideo albergaba dentro de sus muros, lo más selecto de la emigración de Buenos Aires. Aquel mártir, y santo Rivadavia y el Dr. Agüero su inseparable amigo, caían los primeros. De esa vez, tres- o cuatro Várelas, Alsina, Gallardo, Valencia, era una bendición de Dios, hombres que como Juan Cruz Varela no tenían un ochavo, se les mandaba ir a Santa Catalina. El Dr. Navarro que apenas había logrado reunirse a su joven esposa. Era un cuadro bien doloroso aquel. ¡Cuántas lágrimas! En 1838, año en que van a desarrollarse los sucesos que voy a dibujar, Buenos Aires estaba bloqueado por los franceses. En la campaña oriental triunfaba Rivera y Oribe concentraba sus fuerzas en Montevideo y el Salto a las órdenes del coronel Garzón. La agitación cundía por todas partes y en Buenos Aires la producía Rosas creando la Soc. Pop. Restauradora, gritando contra los franceses, contra las barbas cerrardas, el color celeste, el peinado de pico, los atacados, las gorras, los fraques, etc. Esto era una algarabía de mueras y vivas de borracheras y orgías. Tal es el panorama político del Rio de la Plata en los momentos en quelo presento a mis lectores».

 

Exilio a Río de Janeiro - Montevideo

Rio-de-Janeiro

Ya instalados en Río de Janeiro da clases particulares de español y francés.

Se cartea con José Mármol, quien la consuela y alienta en su labor literaria, transcribimos esta hermosa carta que citamos antes:

                             «1842 – Montvo., 26 de Mayo. – Srta. J. P.Manso. 

Mi querida amiga:  A mi regreso de la Bajada, donde me llevaron asuntos de la Revolución, he tenido el placer de recibir su carta de 7 de Marzo que conservaré siempre como el más bello testimonio de su feliz talento. En ella se percibe fácilmente el Espíritu contemplativo y melancólico que constituye el Carácter actual de la juventud argentina y que representa V. tan sentidamente como lo hacen todos aquellos que son capaces de ponerse al frente de los instintos de su época.

La Revolución en su tránsito ha templado el Carácter de los individuos con el Fuego lúgubre y profundo; como también ha impregnado los corazones jóvenes de noble orgullo, al enseñarles que sobre sus desgracias levantan ellos mismos el magnífico templo del porvenir argentino.

Alguna vez no ha observado V., amiga mía, que en medio de nuestra situación llena de miserias y vejaciones hay algo de grande que nos hace Superiores a cuanto quiere abatirnos? 

La mitad de una generación de héroes de cuyos labios salió el grito de la libertad americana, y cuyos brazos completaron la primera parte en el campo de batalla: toda una generación joven y entusiasta, por completar la obra de sus padres, lejos la una y la otra de su patria, por no inclinar su frente a la reacción del despotismo, trayendo consigo las creencias, las ideas, los deseos, y la fe y los colores que proclamó su patria cuando proclamó su libertad; y pasar su vida compartiendo estos elementos de una revolución inmensa para ahogar con ellos el último aliento de un despotismo inveterado; no porque nada nos deslumbra ni humilla de cuanto vemos en el extranjero; por que existe en nosotros la conciencia de una misión sagrada que debemos cumplir para dejar sin rival la gloria de nuestra patria; como también los recuerdos de su pasado hermoso. Así no me sorprendo que se halle V. disgustada en el Brasil. Usted hallará en los brasileros un carácter superficial y degradado por su misma molicie; pues todavía no ha sentido las grandes necesidades que desenvuelven la inteligencia para satisfacerse. Dos pasos indispensables tiene que dar el Brasil para que el Espíritu de sus hijos sea más sólido y profundo. El primero emanciparse de la Corona, porque ella y él no pueden existir juntos en América. Segundo llenarse de las necesidades republicanas para dar una tendencia americana a su pensamiento y a sus habitantes. Hasta entonces vivirá como hasta aquí, sin ser un pueblo Americano ni Europeo, joven ni viejo, Aristócrata ni demócrata, adelantado ni ignorante. En una palabra, será un pueblo que tiene en su seno una aglomeración de ricos elementos para ser mucho y que no sabiendo aprovecharse de ellos, se entretiene con pobres niñerías. Y, sin embargo, quisiera hallarme en lugar de V., amiga mía, y conocer más a fondo ese Imperio de Papel con su Emperador de paja. Quisiera que me hubiera V. hablado menos del Brasil y más de Daniel. Es un joven, el único que había creído amigo mío, y que a pesar de haberse convertido en un ingrato, lo amo entrañablemente. He pasado junto a él los más bellos días de mi vida, y los más amargos también; creía que en nuestras almas había una afinidad de sentimientos que ni el tiempo ni la distancia extinguiría. Pero de repente se ha olvidado de mi, y hace seis meses que no contesta a mis cartas. Quizá lo ha convencido la sociedad que un amigo desgraciado es un peso del que es preciso deshacerse; y ha buscado otro más feliz. ¡Cómo ha de ser! Yo no le escribiré una palabra, pero sabré quererlo. Me pregunta V. por Marcelina, la flor del Plata, como la llama V. (sin duda por que el Plata no tiene flores). Sé que está buena y con la misma fragancia que ha tenido siempre.

Como va la poesía; trabaja V. mucho? Su linda improvisación a la Campana me la he apropiado en Cambio de la “despedida” que no quiere V. dejarme. Trabaje V., amiga mía, y mándeme, si es posible, todo lo que haga. De

Política nada le hablo a V . porque todo lo que podría decirle es harto malo. Aunque todos estamos convertidos en Soldados y todos los días hacemos ejercicios de cuatro horas. Esto sin duda será para que robustezcamos nuestro sistema muscular.

Novedades literarias ningunas. El 25 lo hemos pasado tristísimo. Gómez hizo una bella composición a la “libertad” de los venideros y tranquilos siglos. Y aquí viene perfectamente el dicho vulgar: “Para allá me las guardes”.

En fin, amiga mía, todo está poco más o menos como lo dejó V. Menos yo, que me dejó V. con deseos de volverla a ver, y estos deseos crecen por horas; pero espero visitarla esta primavera, cualquiera que sea el estado de nuestras cosas políticas. Hasta entonces es preciso que me escriba V. a menudo; V. no sabe cuánto vale para mí una carta de quien tanto aprecio me merece. Adiós mi amiga. Mis respetos a su familia y para V., mi sincera amistad. J.Mármol». 

Se familiariza con la literatura portuguesa, lee a Basilio de Gama, Claudio Miguel da Costa, Goncalves de Magalhaes, Goncalves Días y a las poetisas Clorinda y Narcisa Amalia da Costa Siqueira.

Repite la experiencia de Montevido y crea en su casa el Colegio para Señoritas Santa Clara. El 3 de junio de 1842, aparece un aviso en el Jornal do Commercio, de Río de Janeiro, promocionando la apertura del Colegio Santa Clara, situado en la calle de Arcos nº 8. Las materias generales son: lectura, escritura, aritmética, gramática, trabajo manual, moral y principios religiosos. En clases aparte ofrece: geografía, cosmografía, historia, dibujo, idiomas extranjeros, danza, piano y canto. El 9 de enero de 1843, aparece nuevamente un aviso en el Diário do Rio de Janeiro promocionando la escuela y su traslado a otra dirección, sumando la enseñanza de francés e italiano.

En 1843 El Nacional publica con el título Varias composiciones inéditas desde Río de Janeiro sus poemas Una tumba y Una lágrima para ella.

En 1844 la familia regresa a Montevideo. La nombran directora de una escuela para niñas. Redacta un Manual para la educación de niñas.  Así lo refiere en el Álbum de Señoritas:

                  «En 1844 emitimos esa misma opinión al señor general D. Melchor Pacheco y Obes, cuando era ministro de la guerra en Montevideo, y tuvimos el gusto de oír su aprobación; empezamos a escribir una tablas de lectura y el mismo señor Pacheco y Obes nos facilitó la imprenta del gobierno para imprimir gratis».

Entabla amistad con Juan Bautista Cúneo, militante mazziniano de la Joven Italia y editor del periódico L’ Italiano, que la pone en contacto con la colonia de italianos. Conoce a José Garibaldi y a su esposa Anita Ribeiro, adhiere a su causa.

Publica en Montevideo, en 1844, Armonía. Homenaje de amistad al Sr. Don Juan Bautista Cúneo. La oda se compone de 298 versos que exaltan la lucha por la unidad y la libertad del pueblo italiano. Aquí algunos versos:

«Pobre Poeta, sin nombre
Con un Mundo en mi cabeza,
Sueño Italia con tus artes
Y me embriaga tu grandeza.

Y mirar creo en mis sueños
Tus ciudades, tus pinturas
Tus poetas, tus guerreros
Y tus bellas esculturas.

Y perdida la mente en sus delirios,
Centenares de siglos ve pasando
Y todos de tu gala y tu riqueza
La huella poderosa van dejando.

Y yo á tí cantarte Italia!
A tí que de grandes hombres
Mas que el Atlántico arenas
Tienes sobre tí los nombres!

Yo que soy en este suelo
Pobre flor de la llanura,
Que nació en la inculta pampa.
Sin perfume ni hermosura!

Mas, ¿por qué no he cantarte
Puede mi canto ofenderte?
El morlrá en el desierto
y no es ofensa quererte.

Hija de un suelo lejano
Te he mirado con amor:
Porqué no puedo ofrecerte
De la América una flor?…».

La inestabilidad económica obliga a la nómada familia regresar nuevamente a Río de Janeiro.

Matrimonio y viaje a Estados Unidos y Cuba

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Se vincula con el ambiente cultural y literario de Río, da clases de idioma a familias de la élite. Traduce piezas teatrales del francés.

En el Teatro San Pedro Alcántara conoce al violinista y músico portugués Francisco de Sá Noronha, así lo presenta en un borrador inédito:

           “Sólo, excéntrico y retirado algunos años en la Corte del imperio Brasileño, este joven ha trillado, a ejemplo de Paganini, su camino artístico sin guía o escuela, guiado por la fuerza de su sola inspiración y de su genio musical… Un año hace solamente que el señor Norhonha se ha lanzado en la arena donde ya fueron coronados los otros violinistas sus colegas y cada paso que ha dado se señala por un triunfo y por la tácita y general admiración que causan su originalidad y el atrevimiento de su ejecución y composiciones musicales”.

En  La familia del Comendador, el personaje de Ernesto de Souza y su amor por  la joven Gabriela recrea sus propios recuerdos.

El músico compone, Juana se consagra al artista, apoya su carrera, se casan y emprenden una gira artística por el norte de Brasil.

Pierde un hijo. En La familia del Comendador hará referencia a la muerte de este niño cuando describe su amor a Brasil:  «estás ligado a mi corazón y a mi pensamiento por un altar y dos tumbas!…». La otra tumba hace referencia a su padre.

A principios de 1846, animados por la aventura, llenos de ilusiones y seguros del éxito artístico viajan a Estados Unidos. Con cartas de recomendación logran organizar conciertos en Filadelfia, Nueva York y Washington.

El 29 de abril de 1846 el periódico New York Daily Tribune, publica la traducción de una reseña biográfica de Noronha que escribe Juana: la admiración y devoción que siente por su esposo es infinita.

Las presentaciones despiertan interés, reciben buenas críticas de la prensa, pero no recaudan dinero suficiente para subsistir, sufren penurias y humillaciones. En Nueva York Juana debe suplir de improviso a los músicos que abandonan el concierto por falta de pago:

                «El público aprobó con un aplauso y N… presentándome la mano, me dijo:
“Ven, acompáñame”. Sin comprender lo que él me decía, le di la mano y guiada sólo por el instinto del cariño que le profeso, subí al tablado donde estaba el piano, en medio de ruidosos aplausos! Pasábase en mi interior algo de tan extraño, de tan profundamente amargo, que no puedo descifrarlo! Sin preparación alguna, en medio de aquella crisis tan horrorosa para nosotros, en medio a un mundo extranjero y sin suficientes conocimientos músicos, yo no sé lo que hacía ni lo que tocaba!… y para colmo de conflicto, N… a pesar de su delicadeza natural, irritado como estaba, me decía mil palabras fuertes que lucieron bañar de lágrimas mis ojos porque él no consideraba el sacrificio que yo hacía y mi turbación natural en aquel caso y mucho más con la conciencia de mi poco saber musical!… Escribe en el Manuscrito de la madre (1846). Hay registros del hecho en la prensa.

En Filadefia, en medio de la soledad y las privaciones comienza la redacción de su novela Misterios del Plata.

La fría acogida, la barrera del idioma y la vertiginosa vida mercantil, generan un fuerte rechazo al país, sin embargo, Juana aprende, se relaciona con intelectuales y conoce la prédica de las primeras feministas norteamericanas, advierte el lugar de la mujer, su libertad y acceso al trabajo, a la prensa. Visita instituciones educativas y toma contacto con las ideas abolicionistas que refuerzan sus convicciones contrarias a la esclavitud y el racismo. Deja sus impresiones en un diario que le escribe a su hija por nacer, el Manuscrito de la madre, que luego convertirá en artículos para diarios de Brasil y Argentina y en su periódico Álbum de Señoritas: Los baños de Cap May, La Casa Refugio del estado de Pensilvana, Al cruzar la Equinoccial.

Para paliar su miseria se dirigen al Balneario de Cap May, allí durante cinco semanas el músico debió tocar para los turistas. Juana disfruta la estadía, su espíritu libre y curioso le permite relacionarse y conocer más a fondo la idiosincracia del país y sus mujeres con las que comparte actividades y juegos .

El 13 de octubre de 1846, en medio de la pobreza, nace su hija Eulalia:

                «Tu ajuar se compuso, recuérdalo siempre, hija mía, de cuatro camisitas viejas pero blanditas; doce cuadros de algodón para pañales y dos vestiditos con cuatro ombligueros. Nunca olvides esto; si eres pobre, para recordar que lo fuiste desde la cuna; si llegas a ser rica, para que trayendo a la memoria los sufrimientos de tu madre tengas lástima de los infelices y sacrifiques tu lujo a la caridad del pobre no envileciéndote los pasajeros bienes de la fortuna”.

Compone la letra en verso del oratorio Cristóbal Colón, con música de Noronha, se estrena en la Sociedad Alemana de Nueva York y se edita en inglés en 1847.

Desalentados y sin recursos deciden partir hacia La Habana en el buque mercante «Elizabeth».

En 1847 llegan a Cuba y son bien acogidos, la lengua y amabilidad de los habitantes de la isla, su música y baile enamoran a Juana. “Es música ya arrebatadora y festiva, ya voluptuosa y ardiente, ya triste como un primer amor malogrado, ya llena de las lágrimas de la pasión, ya risueña como la esperanza que nos halaga el corazón en la primera juventud”, escribe. Noronha da conciertos, recoge aplausos y dinero, recuperan ánimos y alegría:

            «La Isla de Cuba sujeta al dominio español, gobernada por el más absoluto y adusto despotismo militar, abriga empero gérmenes generosos en el seno de su sociedad y existen teorías de su civilización que allí son verdades recibidas y de uso establecido. Con tales antecedentes nuestros lectores no deben admirarse que personas de posición, señoras de la alta aristocracia de aquellos lugares sean las primeras en cooperar y ayudar a un artista con sus talentos, presentándose en el teatro público a cantar. Y esa protección es dispensada con tanta gracia y amabilidad que no es posible olvidar el obsequio» -escribe en sus Recuerdos de Cuba, que luego publicará en Prensa de Rio Grande (1849) y La Ilustración Argentina (1853).

Eulalia enferma gravemente, felizmente se cura. En marzo de 1848 nace su hija Herminia.

Es amiga de la condesa de O’ Reil. Recorren diversas ciudades, participan en fiestas y celebraciones. No deja de advertir los rigores de la dominación española, cuya economía está basada en el trabajo esclavo de las plantaciones de azúcar.  Años después, Emilia Casanova, la heroína cubana, le enviará una carta a Juana Manso, solicitando su apoyo para la causa de la independencia de su país.

Compone un drama en verso titulado El huérfano (El Avisador de Comercio-La Habana, 1 y 1.4. 1848).

La familia decide regresar a Brasil. Son inciertos los datos, es probable que hayan retornado a Estados Unidos para partir desde allí, a fines de 1848, a Río de Janeiro. En su relato Al cruzar la equinoccial y en Las Consolaciones menciona la presencia de sus dos hijas.

Regreso a Río de Janeiro: creación y desdichas

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El matrimonio regresa fortalecido por las adversidades y experiencias. Se integra rápidamente a la intensa actividad teatral y musical de Rio de Janeiro. Juana deja su lugar de tibia partenaire, escribe piezas dramáticas que son estrenadas y musicalizadas por Noronha, pionero del teatro musical en portugués a ambos lados del Atlántico. Finaliza su novela Misterios del Plata, durante los cinco meses que vivió en Niteroi, en la fortaleza de Gragoatá y trabaja en su novela antiesclavista La familia del Comendador.

En 1850 estrena en Bahia La Familia Morel, drama-vaudeville, adaptación de Los misterios de París de Eugène Sue, luego presentada en otros teatros por importantes compañías. En 1851, Esmeralda, inspirada en los personajes de la novela Notre Dame de Paris de Victor Hugo. En 1852 estrena la obra A Saloia, texto hasta ahora perdido, pero con numerosa documentación sobre sus presentaciones. En 1853, luego de grandes dificultades por la censura, estrena O ditador Rosas e a Mashorca. Y por último en ese mismo año la comedia-vaudeville en dos actos As manías do século ou os rapazes de agora.

El 8 de octubre de 1853, el Teatro de S. Pedro de Alcántara de Rio de Janeiro, realiza una función «Em beneficio de Joanna Paula Manso de Norohna, dignissima autora dos dramas»,  se representa con mucho éxito su obra O Ditador Rosas e a Mazorca  y estrena el vaudeville As manias do Século, con intervalos musicales a cargo de Francisco Sá de Noronha.

El 4 de enero de 1852 funda con otras colaboradoras, el periódico semanal para mujeres O Jornal das Senhoras. Modas, Litteratura, Bellas-Artes, Theatros e Critica, primer periódico de Brasil escrito para y por mujeres. Incluye, en forma de folletín, la traducción de su novela Misterios del Plata, desde el 4 de enero hasta el 4 de julio de 1852. Escribe artículos sobre la emancipación de la mujer, contra el racismo y la esclavitud, incluye partituras de su esposo y otros compositores, figurines, poemas y crónicas de viaje. A los 6 meses, cuando regresa a Buenos Aires, el periódico continúa bajo la dirección de su colaboradora Violante Atabalipa Ximenes de Bivar e Vellasco.

Toma ciudadanía brasileña, para inscribirse en la Escuela de Medicina en la carrera de Obstetricia, pero es rechazada por ser mujer.

En 1852, publica A mulher do artista, folletín impreso en el periódico A Imprensa (Año 1 Nº6.) a partir del 17 de octubre hasta el 24 de diciembre.

En ese año celebra el arribo desde Europa, de la escritora feminista Nissia Floresta, con la que traba amistad:

          «Sentimos vivo prazer em anunciar às nossas Assinantes a chegada da Sra D. Nísia Augusta Floresta, brasileira, tão conhecida entre nós pela sua inteligência e ilustração […]» escribe en el Jornal Das Senhoras.

En febrero de 1853 publica en portugués en el periódico A Imprensa, cuatro capítulos de su novela La familia del Comendador,  Año 1,Números 18, 20 y 21 respectivamente.

Muere su padre, su amado padre y mentor del que recibía no solo apoyo moral sino también ayuda económica.

Norhona la abandona y regresa a Portugal con una amante. Humillada y sola a cargo de sus hijas, decide regresar a Buenos Aires con la esperanza de servir a su patria, luego de la caída de Rosas.

Retorno a Buenos Aires- Rio de Janeiro

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En  julio de 1853 llega con sus  hijas a Buenos Aires, el país está convulsionado, en plena organización y controversia. Trae pocos ahorros y debe mantener a su familia. Se ofrece como maestra:

              «Antes de haber visto alguna cosa, cuando mi razón era apenas la de una niña de diez y ocho años, creo que aun existen recuerdos agradables del establecimiento que formé en Montevideo el año de 1841. Después, estudios más extensos, razón más madura y el viajar, creo que me dan el derecho de ofrecer lo poco que sé sin que esta oferta pueda tacharse de presuntuosa o de inmodestia; las personas que me conozcan de cerca no podrán juzgarlo así, porque es defecto de que no padezco. Mi oferta es hija del deseo que siempre me anima el de ser útil a los otros.»  (Álbum de Señoritas. 1854).

Una mujer sola, pobre, con dos hijas, sin marido y sin una familia que la respalde no puede ser aceptada como maestra. La Sociedad de Beneficencia a cargo de las escuelas para mujeres, no la acepta.

Publica en El Plata Científico y Literario y en La Ilustración Argentina un artículo titulado Emancipación moral de la mujer y Recuerdos de viaje, en el que describe su viaje a La Habana:

          «Los trabajos literarios de esta señora, tanto en Montevideo como en Río de Janeiro, donde muy joven aún dió muestras de su avanzada inteligencia, la colocan en el corto número de nuestras celebridades femeninas en la carrera literaria. Sus publicaciones anteriores resaltan por la pureza de su estilo  y la belleza de su coordinación . De vuelta a su país natal después de un largo viaje por la Europa empieza ahora a rendir a su patria los frutos de su inteligencia, como en otra hora los ofrecía desde el suelo extraño, a donde la llevaron las vicisitudes políticas y su noble corazón por no presenciar de cerca la degradación en que yacía sumida nuestra madre común” (La Ilustración Argentina” N.° 2; 19 de diciembre de 1853).

No hay, hasta ahora, datos que confirmen su estadía en Europa. Lo cierto es que las colaboraciones no son pagas por lo que decide crear su propio periódico. El 1 de enero de 1854, funda en Buenos Aires el semanario Álbum de Señoritas. Periódico de Literatura, Modas, Bellas Artes y Teatros. Contiene artículos sobre  emancipación y educación de la mujer, educación popular, filosofía, homeopatía, relatos de viajes por el interior de América, avances científicos, críticas a la Iglesia, a la persecución de los indios y comentarios irónicos sobre modas. También críticas y comentarios de teatro, música y ópera; y  como folletín su novela antiesclavista ambientada en Brasil La familia del Comendador. Asi  presenta su primer Editorial:

          «Todos mis esfuerzos serán consagrados a la ilustración de mis compatriotas, y tenderán, a un único propósito: emanciparlas de las preocupaciones torpes y añejas que les prohibían hasta hoy hacer uso de su inteligencia, enajenando su libertad y hasta su conciencia, a autoridades arbitrarias, en oposición a la naturaleza misma de las cosas, quiero, y he de probar que la inteligencia de la mujer, lejos de ser un absurdo, o un defecto, un crimen, o un desatino, es su mejor adorno, es la verdadera fuente de su virtud y de la felicidad doméstica, porque Dios no es contradictorio en sus obras, y cuando formó el alma humana, no le dio sexo. La hizo igual en su esencia, y la adornó de facultades idénticas. Si la aplicación de unas y de otras facultades difiere, eso no abona para que la mujer sea condenada, al embrutecimiento, en cuanto que el hombre es dueño de ilustrar y engrandecer su inteligencia; desproporción fatal que solo contribuye a la infelicidad de ambos y a alejar más y más nuestro porvenir. Y no se crea que la familia no es de un gran peso en la balanza de los pueblos, ni que la desmoralización y el atraso parcial de los individuos no influye en bien o en mal de la sociedad colectiva.»

Un mensaje tan directo por la educación y los derechos de la mujer y el niño, disgusta. Su tono contestatario es rechazado con virulencia, despierta sospechas, irrita. Sus denuncias contra la hipocresía religiosa o política, sus críticas a los métodos escolares, a sus libros y maestros,  su «pretensión de escritora o editora»  versada en tantos temas es ridiculizada. Pocas mujeres la comprenden y apoyan. Entreviendo la derrota escribe en el número 5:

               «Ningún sacrificio he ahorrado para darle vida y consistencia. … Toda mi ambición era fundar un periódico dedicado enteramente a las señoras, y cuya única misión fuese ilustrar; lo había conseguido así en el Río Janeiro donde «El Jornal das Senhoras» está en el tercer año de su publicación. Las simpatías que merecí en aquella corte, los testimonios todos de deferencia y de apoyo, con que me favorecieron, me indujeron a esperar otro tanto en mi país…..Infelizmente mis esperanzas fueron flores pasajeras, que el viento del desengaño deshojó al querer abrir… Es el Álbum una planta exótica, que se marchita rápidamente, porque la tierra donde se quiere hacer germinar es dura como la roca, y no hay un rayo de sol benéfico y amigo que la abrigue y le dé vida y calor… El Álbum está destinado a una muerte prematura…. si algún milagro extraordinario no lo salva de la terrible enfermedad de la nostalgia que se va apoderando de él…. y de mí!…. Como os lo digo, queridas subscriptoras, no he ahorrado sacrificios ni buena voluntad; pero antes que escritora yo soy madre de familia, es este un cargo que trae inmensa responsabilidad, y que me impone deberes muy serios!…. Escribir para no ganar, bien, eso me era indiferente, si pudiese, tener pretensiones, diría como Camoens: «Aquella cuja lyra sonorosa. Será mais afamada que ditosa».  Y sacrificaría el dinero a la gloria como lo he hecho tantas veces en mi vida! Mi ambición no es de plata. No tengo fortuna, pero tampoco abrigo deseos dispendiosos. Tengo fe en la Providencia y cuando me inquieto no es personalmente por mí, y sí por aquellos a quienes soy necesaria. Con todo, si puedo conformarme con no ganar, y si nunca he considerado la fundación de este periódico como un medio de especulación, tampoco ha podido nunca entrar en mis cálculos de presupuesto mensual y de economía doméstica, gastar una fuerte suma por mes en imprimir papel, cuyo destino más próximo será ir para alguna taberna a envolver azúcar y arroz.
Conté siempre con obtener la protección de la clase ilustrada y del círculo abastado de Buenos Aires… Nada he conseguido! 
Con todo, haré el sacrificio un mes más, y si en este tiempo no se reuniese una suscripción suficiente a cubrir los gastos de la publicación, no tendré otro remedio que despedirme de mis lectoras, agradeciéndoles su protección y deseando que otra más feliz que yo sea mejor sucedida«.

No se sumaron suscriptoras y el semanario cerró en el octavo número:

              «Concluyen con este número mis tareas, y con el derecho del amor maternal, labro aquí el epitafio de este mi querido hijo, cuya muerte prematura es para su madre una decepción de más en la vida, una gota más de acíbar en el cáliz, una espina de más en el alma! 
Vivió y murió desconocido como su madre lo fue siempre en la región del Plata; no bastaron ni cuidados ni sacrificios a robustecerle una vida minada por la consunción desde que nació en el desamparo y en el páramo de la indiferencia: ahí quedas hijo mío, página de mi alma, que encierras más de un misterio de dolor: en tu fosa solitaria, ¿quién depondrá una flor? ¡Nadie!  Adiós pues, lectoras, perdonad si acostumbrada a escribir en otro idioma, no usé un lenguaje puro y castizo; si mi corta inteligencia nada creó que os fuere útil, y si mi estilo no tiene la fluidez y la frescura de otros. No fue la voluntad la que me faltó, pero cada uno es lo que es y no lo que deberia ser. LA REDACTORA».

Publica en formato libro La familia del Comendador, novela original, Imprenta J.A. Bernheim. Aparece publicitado en el Anuario General del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración de Buenos Ayres 1854-1855,
Editor José Alejandro Bernheim en la sección de la LIBRERIA DE LA VICTORIA. Num. 20—Calle, del Perú—Num. 20. por Juana de Norhona.

Las clases de inglés, francés o italiano, no son sufcientes para mantener a la familia, decide regresar a Brasil, su segunda patria:

              «Alzar el bordón del peregrino, e ir a buscar una Patria en alguna parte del mundo, donde la inteligencia de la mujer no sea un delito. Donde su pensamiento no se considere un crimen; y donde la carrera literaria no sea clasificada de pretensiones ridículas» – había predicho en el primer número del Álbum.

En 1855 llega a Rio, amante del teatro y conocedora del ambiente como autora, encuentra ahora en la actuación el medio más rentable para poder mantener a sus hijas. Integra la compañía del Teatro Ginásio Dramático, que renueva el teatro con piezas del realismo francés. También integra la Compañía de Teatro São Pedro, recibiendo críticas favorables por su desempeño. Participa en el estreno de las primeras piezas de autores nacionales. Comparte escenario con el gran actor João Caetano dos Santos del que luego se distancia por malentendidos y maltrato. Toma clases de declamación:

            «Una vez en Río de Janeiro, hace doce años delante de un maestro del conservatorio de París, aquél buen señor se puso a arremedarme (sic) probándome que todas mis inflexiones eran como él decía: estrambóticas! No hubo más; sujéteme a nuevo aprendizaje y a pesar de que mi maestro solía «rudoyer» un poco, acabó por quedar vencido por mi extrema docilidad y habilidad con que progresaba.»  –le escribe a Sarmiento en 1868.

En 1856 publica en Rio de Janeiro, en la Imprenta Douz Decembro de Paula Brito, As Consolações, se lo dedica a la actriz Gabriela da Cuhna De Vecchy. En este libro menciona su oficio de actriz:

           «¿Qué pensará el mundo de este libro escrito por una actriz? ¿Por una cómica? Tristes anomalías que se encuentran en los acontecimientos imprevistos de este mundo por donde caminamos a tientas. Felizmente la excomunión fue levantada –y las vestes teatrales fueron quitadas. Aún soy una madre de familia y no perdí el derecho de elevar la voz desde el rincón oscuro y solitario donde la desgracia me colocó».

Francisco de Noronha regresa de Europa y se reconcilian. Realizan intensas giras, donde actúan también sus hijas. Eulalia es reconocida por su talento. Diez años después le escribe a Sarmiento:

«Pues creerá Vd. que mi pobre hija pasó por una «niña desenvuelta»? Nacida en Norte América, detesta las gazmoñerías, pero tiene el espíritu yankee y si me hubieran dejado quieta por allá como yo lo deseé, acaso esta hija sería hoy algo de muy distinguido, porque es artista en el alma y en la organización. Si aquí hubiese de poner su talento al servicio de la escasez de su fortuna, ay!
qué disgustos no le esperarían! Para contenerla, en los inviernos, hacemos comedias de sociedad; el Sr. Higginson su recomendado (hoy rector del colegio del Uruguay) asistió a la última función y me dijo que era la primera hora agradable que pasaba, desde que había dejado su país y sus afecciones; calcule Ud. qué satisfacción experimenté con tal confesión! ¡Qué buenos ratos pasaríamos por aquí si fuesen posibles estas diversiones inocentes!»

En 1858 publica Páginas da mocidade: memórias das guerras civis do Rio da Prata de 1838 a 1841 como folletín en el Diário do Rio de Janeiro. También artículos diversos en lmprensa do Rio Grande do Sul y otras revistas y periódicos importantes de Río de Janeiro.

Este período en Brasil: la reconciliación con Noronha, la publicación de Las Consolaciones  y otras obras, su labor como actriz en importantes teatros, ha sido omitida por las primeras biógrafas. Recientes hallazgos y estudios están aportando nuevos aspectos desconocidos de su vida y obra.

Son años difíciles, las giras, intrigas, sospechas y padecimientos económicos, deterioran nuevamente la relación. Se separa de Noronha y comienza a organizar su regreso definitivo a Buenos Aires.

Conoce a Sarmiento-Docencia

Sarmiento

En enero de 1859 recibe ayuda económica de José Mármol y Bartolomé Mitre para poder regresar con sus hijas a Buenos Aires. Escribe a su amigo Mármol:

            «Mi buen amigo: es en mi poder su carta fda. 24 de diciembre y la carta-orden que la acompaña de la casa Lavallol e hijos sobre la de Echegaray de esta plaza, en la importancia (sic) de ocho onzas de oro selladas destinadas a mi pasaje y al de mi familia. Como ha dicho Bonald los sentimientos se sienten, no se pintan con palabras; si Vd. hubiera podido verme en ese momento, con mis dos hijitas abrazadas de mi y llorando las tres, tal vez comprendería entonces todo el precio de su bella acción. Dejemos esto al dominio de la conciencia, yo agradezco en primer lugar a Dios y después a mis amigos que no me reniegan en mi infortunio. 
[…]. Le agradezco el cuidado que ya toma por mi bagaje y me aprovecharé de su oferta porque juzgo que no nadaré en la abundancia a mi llegada.
He vivido durante tres años y medio entre el insulto y la miseria, entre la resignación cristiana y las compensaciones de consideración social que el mundo da muchas veces sin pedirla por un espíritu de justicia; […] me pongo en las manos de la Providencia y en las de Vd y en las de Mitre, sean mis hermanos, con tanto que yo tenga en qué ganar el pan de mi familia sin ser pesada a nadie y gozando de la consideración y del respeto que son los alimentos del alma. (Carta fechada en Rio de Janeiro el 7 de enero de 1859).

Ya instalada a mediados de año en Buenos Aires, Mármol le presenta a Sarmiento, en ese momento Director del Departamento General de Escuelas, inmediatamente se comprenden y admiran mutuamente. A partir de esta amistad y con su apoyo, Juana Manso se consagra apasionadamente a la educación.

Sarmiento encuentra en ella una aliada para llevar adelante las reformas educativas que quiere implementar, coinciden plenamente: educación común como base de la República, educación popular y fuera de la órbita de la Iglesia, educación de la mujer, promoción de la lectura, aulas, materiales, libros adecuados, renovación de métodos y programas de estudio, formación y jerarquización docente, etc. Con Bartolomé Mitre, la nombran directora de la primera Escuela Mixta N°1, en la Parroquia de Monserrat, Calle del Buen Orden 123, le recuerda en una carta dede Lima en 1865:

«Cuando leo á esta distancia sus escritos sobre educacion, inspirados por un sentimiento ardiente de obtener su mejora y difusion, recuerdo el dia en que la poetiza de las márjenes del Plata, la escritora que representa en nuestras letras el pensamiento de nuestro bello sexo, pedia un modesto rincon en la enseñanza pública; y á fin de no dar á la muger instruida y desgraciada con las puertas de la patria en el rostro se lo inventamos Mitre y yo, en la creacion
de la Escuela N°1 para ambos sexos».

Durante seis años y dos meses dirige la Escuela Nº1, desarrollando planes y programas con materiales modernos; implementa recreos; educación física; música; baile; enseñanza de inglés y francés; elimina los castigos físicos; promueve la enseñanza moral no dogmática, a través del ejemplo y el amor:

               «Las familias no se prestan a una mejora radical, y la insistencia del aseo ha sido suficiente a disgustar algunas, aunque en honor de la verdad, la generalidad de las madres se ha penetrado de las incuestionables ventajas que promete un cambio exterior del individuo, siempre que este sea acompañado de una mejora progresiva en los sentimientos y conducta, y sobre este punto, señor, son indecibles mis desvelos, asi como los resultados alcanzados en tan corto espacio de tiempo, sobre criaturitas casi montaraces, sin cultura, sin la mas remota nocion del bien y por el contrario plagados de los defectos mas repugnantes que pueden macular la infancia. Como V, comprende perfectamente; para educar he alcanzado establecer entre mis discípulos, una preponderancia moral, hija del cariño y de la conviccion que solo se les desea su bien: noto generalmente amor por la escuela, y al cerrar la clase el dia 20, han habido niños que han instado para quedar hasta el 24 y ser llama dos antes del dia prefijado por la disposicion superior, a lo que yo he accedido gustosa y llena de placer, porque considero ese deseo de un corazon tierno, como la mejor revelacion de una gran mejoria moral. Yo ruego a V, que en el exámen del progreso material de esta escuela, no pierda de vista la edad de los niños que la componen, y la ignorancia absoluta de toda nocion que los acompañaba al recibirme de la escuela» – escribe a Sarmiento a fines de 1859.

La Escuela Normal Mixta gana un puesto de honor, el 27 de noviembre de 1860 en el acto para la entrega de Premios para los niños, pronuncia un discurso promoviendo la creación de asociaciones parroquiales de beneficencia, Sarmiento lo publica en los Anales de la Educación Común.

Así define su labor en la Escuela:

           «Yo atendia á cultivar en el niño la espontaneidad individual, la conciencia del deber, la obediencia al principio de autoridad, la atencion, la observacion, la comparacion, la refleccion. A pesar de no tener libertad y ser responsable de la enseñanza, me ingeniaba en cultivar los sentimientos y desarrollar las facultades intelectuales»   (Anales, Vol. V).

            «Una de las grandes utilidades que encuentro en la práctica de la Escuela de ambos sexos, no es solo el homenage rendido á la Inteligencia que no tiene sexo como ha dicho una ilustre escritora francesa, sino que es un verdadero freno para los niños varones y una magnifica oportunidad de inocular desde la Infancia, habitos de urbanidad, de decencia y de respeto que mas tarde con la practica de los años podran correjir ciertos usos de lenguage y de maneras, triste resago de la barbarie que pesó por espacio de 20 año sobre nuestra sociedad», –carta a Sarmiento en1860.

Colabora en los Anales de Educación Común, revista creada por Sarmiento en 1858, para difundir y propagar la educación popular en todo el país.

Reparte entre los asistentes a la fiesta de inauguración de la Escuela Modelo de Buenos Aires (1860), su poema Al propagador de Escuelas, homenaje a Domingo Faustino Sarmiento y un poema dedicado a Bernardino Rivadavia.

En 1862 publica el Compendio de la Historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, «Destinado para el uso de las Escuelas de la República Argentina», basado en la Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina del Gral. Bartolomé Mitre y en el Ensayo Histórico del Deán Funes. En la siguiente edición la obra llega hasta 1874 y en 1881 hay una nueva edición a cargo de sus hijas.Es el primer Manual de Historia Argentina para las escuelas. La obra la dedica a Bartolomé Mitre, que apoya y promueve su impresión y distribución. Luego de sortear muchas dificultades es aprobado por el Consejo de Profesores del Colegio Nacional de Buenos Aires en 1863 y por el Consejo de Instrucción Pública de la Pcia. de Buenos Aires en 1869:

        «La publicación del Compendio, me ha conquistado el odio del Sr. Inspector, y el departamento se halla en serios embarazos para dictaminar en el expediente de adopción; esto a pesar de la carta del General Mitre, y de haberse subscripto el gobierno por quinientos ejemplares.», escribe en 1863 a Sarmiento, entonces Gobernador en San Juan.

Juana está sola para defender las reformas y rechazar los ataques:

«Decía Ud. en uno de sus poéticos artículos sobre la educación, que los maestros de Escuela éramos «los obscuros obreros del porvenir» y yo le aseguro que apenas somos unos autómatas relegados en los últimos círculos del purgatorio social!»

                 «El edificio se derrumba; todos se interesan por las escuelas, aman de veras la educación pero es necesario la energía de una alma como la suya, y una cabeza como la suya para llevar a cabo esta grande obra de colocar el edificio de la instrucción, sobre bases sólidas e inconmovibles».  Carta a Sarmiento, 1863.

En 1864 funda La Flor del Aire, periódico literario ilustrado dedicado al bello sexo, junto con Lope del Río que figura como Director. Hay dudas sobre la autoría de los artículos. Recientes estudios (Marina L.Guidotti) ponen en duda la participación de Eduarda Mansilla con el seudónimo Daniel ya que se encontraba fuera del país y no podía realizar críticas de las presentaciones teatrales. Juana escribe con el seudónimo Dolores, Mujeres ilustres de América del Sud. En él rescata la vida de mujeres que lucharon por la independencia y libertad, como Encarnación Sanguinet de Varela. También publica el relato Margarita, que refleja la hipocresía de las relaciones de pareja en el siglo XIX. Tal vez otros escritos también le pertenezcan.

Fiel al género teatral, en 1864 publica su drama La Revolución de mayo de 1810 en la Imprenta de Mayo.

Es invitada a pronunciar un discurso para la sesión de apertura del Círculo Literario fundada por Lucio V. Mansilla y José Manuel Estrada. Para Juana la asociación concretaría el anhelo de quienes habían sufrido los años de marginación y exilio, retomando el sueño del Salón Literario.

Crea el periódico La Siempre-viva, continuación de La Flor del Aire, que sólo dura un mes. Colabora en diversas publicaciones.

Figura como socia, considerada fundadora honoraria, de La Revista de Buenos Aires (Tomo V, página 337).

Escribe el artículo La escuela de Flores, en el que defiende su postura critica a los gobiernos por no destinar fondos suficientes para la educación y el deterioro que conlleva. Sarmiento le escribe desde Lima en 1865:

«Escriba, combata, resista. Ajite las olas de ese mar muerto, cuya superficie tiende á endurecerse con la costra de impurezas que se escapan de su fondo. La colonia española, la tradicion de Rosas, vacas, vacas, vacas. Hombres, pueblo, nacion, república, porvenir. Todo está en los bancos humildes de la escuela. Trabaje y el pueblo le ayudará».

Desde 1865 hasta su muerte, en 1875, dirige la Revista Anales de la Educación Común en su Segunda Época. Siguiendo un método de seminario infiltra el espíritu de la escuela norteamericana, presentándola por sus obras, sus doctrinas y sus hombres más preeminentes. Traduce y publica las principales obras de Horace Mann, obras de Norman A. Calkins, E. E. White, John Lalor, F. Lieber,  entre otros. Editoriales, prólogos, informes, conferencias, cartas y  documentos que plasman su visión de la educación: popular, gratuita, metódica, mixta, laica y científica y con sostenida por una base moral inspirada en los principios cristianos. «Centenares de futuras generaciones vendrán á educarse por la huella luminosa que vienen dejando los Anales», dice en uno de sus números.

En 1865 renuncia a su cargo de Directora de la Escuela Mixta Nº1, ya que  la obligan a despedir a los alumnos varones:

               «Tengo y tendré siempre presente ese triste momento, llamados por lista los alumnos se formaron en ala á la derecha de la tribuna donde se sentó el Sr. Estrada. Treinta y dos niños varones, mucha parte seccion primera, se les notificó la órden de pasar á otra escuela. Un silencio glacial reinaba en el salon donde habia noventa alumnos (96 era el personal de la escuela.) Tuve un momento de honda afliccion, y de intima gloria al ver la manera como mis pobrecitos alumnos recibieron la noticia de su expulsion, de mi lado; entónces pude medir que grande era mi obra y cuanto habia conseguido en bien de aquellas almas que yo dirigia para el bien. Cuando el Sr. Estrada les significó que iban á pasar á otra escuela, los niños bajaron la cabecita y lágrimas silenciosas cuanto amargas fué su respuesta. Dirigiles entónces la palabra, ó mas bien intenté dirigirsela, pero el llanto la anudó en mi garganta y fuí abrazando uno por uno aquellos pobrecitos que la fuerza ciega y bruta arrebataba de mi lado. Por algunos minutos solo se oyeron sollozos comprimidos y dolorosos, el Sr. Inspector Estrada pagó su tributo y no pudo resistir al peligroso contagio de tan sincera afliccion—lloró! Mi escuela era una familia, de modo que aquella fué la separacion de los hijos y de la madre.»

Traba  amistad con el Reverendo Willermo D. Junor, director del Colegio inglés donde dicta clases. Conmovida por la sincera espiritualidad del pastor y la renovada visión del cristianismo se convierte a la fe protestante, hecho que aumenta los continuos hostigamientos que recibe de católicos fanatizados.

Intensa labor pública y pedagógica

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Inaugura sus Lecturas Públicas: «Sobre la historia de los Εstados-Unidos», el Jueves 12 de Αbril 1866 en el salon de la Εscuela Νormal.

También Lectura sobre Viajes realizados por Sarmiento en 1847.

El 11 de septiembre de 1866 realiza su primer viaje a Chivilcoy invitada para la inauguración del Ferrocarril, propone la fundación de una biblioteca pública.

En octubre regresa a Chivilcoy e inaugura la primer Biblioteca Pública de la Provincia de Buenos Aires, propone el nombre: «Domingo Faustino Sarmiento», lleva en donación el libro Las Escuelas  de Sarmiento y 144 libros de su propiedad, también entrega su traducción del Reglamento de Bibliotecas de Nueva York. Realiza una memorable conferencia pública para recaudar fondos.  En diciembre quiere regresar pero no se dan las condiciones, había programada otra actividad.

Ofrece a la Sociedad de Beneficencia un ejemplar de los Anales de la Educación Común, invitándolas a suscribirse, le devuelven el ejemplar diciendo que no tienen fondos. Le enviá entonces 50 ejemplares sin cargo a nombre de Rivadavia. Le devuelven enojadísimas los 250 ejemplares.

Luego de su visita y participación en los exámenes de la Escuela del Carmen, escuela para negros y mulatos, es nombrada Socia Honoraria de la Sociedad Fraternal:

         » Al salir Vd. de la puerta del Colegio, la Comision creyó un deber de rigurosa justicia, manifestar á Vd. de algun modo, su eterna, gratitud por el importante servicio que acababa de prestarle.
           Para este fin, creyó conveniente ofertar á V. el diploma de Sócia honoraria como un testimonio de nuestro agradecimiento, y al mismo tiempo, hacerle presente, que si algun dia ha tenido feliz en doce años de lucha constante, y en medio de todas las tempestades y borrascas políticas por que ha pasado nuestro pais, ha sido aquel en que ha visto en su seno y con tanta familiaridad, á una de las primeras notabilidades del pais. Su notable y democrático discurso nos ha revelado que tiene V. una alma y un corazon bien templado, para ponerlo siempre al servicio de la humanidad». (Carta de José C. Gutierrez,Dic.1866).

Ella responde:

                «Nada mas he hecho que cumplir con el deber que me imponen mis convicciones, y si esa ternura derramada sobre corazones hondamente ulcerados por renitentes injusticias, ha causado á esa Sociedad el placer que me manifiesta su nota, crea V. que esa manifestacion sencilla y espontánea no me ha con movido menos. Acepto, pues, con suma gratitud el honor que Vds. quieren dispensarme, y espero que mi presencia en el seno de esa Sociedad, no será inútil ni á los propósitos de la Asociacion, ni á la revindicacion de los derechos, cuya garantia es una bien dirijida educacion».

Sarmiento incluye en la segunda edición de su Vida de Lincoln, el poema escrito por Juana Manso por la muerte del héroe en 1865, alguno de cuyos versos fueron  traducidos por Longfellow y publicados en el Atlantic Month.

Comienza a cartearse con Mary Mann, comunicación que se extenderá hasta 1872. No teme sincerarse amargamente:

«El mismo Dr. Thayre me ha favorecido regalándome el segundo tomo de las Lecturas y Reports de Mr. Mann, poniendo a mi disposición otros Reports muy interesantes. Esta clase de lecturas, me consolarán en el completo naufragio de mis ilusiones y de mis esperanzas, lo que no debo ocultar a V., puesto que en mi modo de ser y de pensar la sinceridad está arriba de toda otra concideración (sic), y este amor inalterable de la verdad y de la justicia, son los
laureles de mi derrota, puesto que hay derrotas que son un triunfo. El Sr. Sarmiento creo que más bien trata de engañarse a sí mismo que no suponer cede a ilusiones cuando conoce tan bien el modo de ser de su país y mío. Yo he luchado con una osadía y un arrojo de que sólo mis numerosos artículos en los diarios podrían dar a V. una idea, y solo enmudeceré para combatir la injusticia, cuando deje de existir o la fueza me lo vede. Nada he conseguido; ese movimiento de la prensa es un falso síntoma, es una apariencia del Jesuitismo para desnortearme (sic) a mí. Se ha hecho mucha bulla con la Ley de Escuelas, fui llamada por el gobno. de este Estado para trazar el proyecto, y cuando pedí tierras para constituir el Fondo permanente del Estado, no sólo me las han negado, sino que en una consulta de dos horas con el Ministro, pude
apreciar que no hay intención seria de organizar la Educación como es debido. Quisieron que les hiciera un reglamento fofo que a nada conducía y decliné el honor que se me ofrecía, prefiriendo quedar con mis convicciones y mi sinceridad, antes que sacrificar mi conciencia. El estado del país, por otra parte, es horrible; es el desquicio universal, el desplome de la sociedad que falta de las bases de la moral y de la inteligencia cultivada, rueda en el vacío a
precipitarse en el abismo. La guerra, como un vasto incendio, nos envuelve por todas partes, no hay «un hombre» que domine la situación, y yo no sé qué fin llevaremos todos». Carta del 11 de agosto de 1867.

El 29 de diciembre Avellaneda le envía un lote de libros que el Gobierno contribuye para la Biblioteca Popular de Chivilcoy. También colaboran con donaciones de libros: C. Mariño, Juan María Gutierrez, el presbítero Carlos Boeri y Dominga Ramayón, entre otros.

Escribe a Sarmiento consolandolo por la muerte de Dominguito, él le responde y esboza la idea de escribir su biografía, publica en La Tribuna del 30 de enero de 1867 sus impresiones y párrafos de la carta a los Varela:

«Tuve el coraje de escribirle, acaso la primera, temiendo por mi patria y por la humanidad entera, la impresión que pudiera recibir aquel corazon y aquel espíritu tan fuera de lo vulgar; veníaseme á la memoria la muerte de Goethe ocasionada por la de su hijo y he estado esperando con ansiedad la primer palabra del señor Sarmiento.
                  Ay! No valoramos este hombre, nosotros los Argentinos: sus obras que algún día traducirán todas las naciones del globo, revelara tarde á los venideros, el tesoro de conocimientos y de sabiduría que no supimos apreciar nosotros por mediocridades, incapaces de curar la llaga que nos devora». La Tribuna, Nº3904

En Abril de 1867 regresa a Chivilcoy para recaudar fondos para la Biblioteca Popular. La primera conferencia sobre Escuelas Comunes logra darla, pero la segunda, la lectura de su drama Rosas, debe ser suspendida por los insultos y cascotazos que recibe de un grupo de vecinos:

«He sabido despues que unos han dicho «Si queremos biblioteca no necesitamos que la Sra. Manso nos la dé. Otros han dicho: ¿por qué veinte ó treinta vecinos del pueblo hemos de costear biblioteca para diez ó doce mil vecinos que tiene este partido?» – escribe a Sarmiento, 1867.

Reclama justicia, y en la misma carta:

           » Mi amigo D. Juan Bautista Cuneo me escribió desde Brescia (en Italia) el año pasado felicitándome por mis lecturas, él sabe que es el medio mas directo de llegar al corazon y á la mente de las masas; no he tenido ánimo de contestarle! Qué voy á decirle? que me echan asafétida en la ropa? que me dán el salon peor de la Catedral al Norte y antes de comenzar una conferencia sobre la Reforma Religiosa en Europa, se me dá con aire misterioso una carta oficiosa, en que se me suplica el silencio sobre materias religiosas, anunciándome allí la
aparicion de un sacerdote para coartarme la palabra y delatarme al Obispo por hereje?Es una heregía la historia? 
             Le diré que un populacho grosero soportando el frio venía á apiñarse á las ventanas para proferir obsenidades dirigidas á las damas que asistian á mis lecturas, porque se les hace un delito en las mugeres hasta que deseen ilustrarse, y peor que delito es ridiculo todavia en nuestro país que la muger haga uso de su inteligencia; voy á decirle esto tambien? Le diré que allí donde existe una Biblioteca fundada por mi ha terminado á ladrillazos contra las paredes del edificio, una lectura cuyo producto era destinado á esa misma Biblioteca? No fué el vecindario; pero el hecho ha quedado impune, porque la autoridad local no ha sabido que era un riguroso deber suyo descubrir los autores del atentado y castigarlos, no solo en nombre de la moral pública ultrajada torpemente, sino como desafrenta de aquel pueblo. Pero entre nosotros la autoridad no se entromete sino cuando es solicitada.
                 No he tenido ánimo de contestar al Sr. Cuneo porque no sé que decirle. Con cuanto placer haria este invierno una série de lecturas de su magnifico libro “Las Escuelas”, pero francamente sin ser medrosa, creo que hay temeridad en esponer el pellejo sin resultado inmediato ó lejano. Oyen, oyen, no hacen mas que oir, el interior no se les cambia un ápice!».

El 2 de mayo publica un artículo en el periódico La Tribuna denunciando los ataques de Chivilcoy.

La conferencia sobre la Reforma Religiosa en Europa que debía dar en la Escuela Catedral Norte, también debe ser suspendida. Recibe amenazas, insultos y le arrojan asafétida en su vestido. Publica dicho acto en La Tribuna y El Nacional. Sarmiento y Mary Mann le escriben cartas de desagravio por estos hechos. Dice Mary Mann en una carta a Sarmiento: “El discurso de Juana Manso es de hacer llorar a un norteamericano lágrimas de sangre. Es un milagro que una mujer criada en la América del Sud pueda escribir tales cosas”. Sarmiento escribe una carta de desagravio al Director del Correo del Domingo.

Entabla amistad con el doctor Foster Thayer y con Storrow Higginson, dos maestros del círculo de Mary Mann que no fueron bien acogidos en Buenos Aires:

               «El Dr Thayre, muy entendido en la materia, muy inteligente, ha encontrado colocacion en el Ejército como cirujano; como educacionista, bien sabe V. que es lo que sobran por aqui. Mr. Higginson, ha tomado a su cargo una escuela inglesa establecida en la Capilla Americana de la calle de Cangallo frente al Hotel de Provenza; es muy corta la escuela, permanecerá en
una esfera estraña a nuestro progreso». Carta a Sarmiento sept.1867

En diciembre de 1866 pronuncia una conferencia en Quilmes sobre educación: La escuela es el secreto de la prosperidad de los pueblos jóvenes. Propone la formación de una Sociedad de Escuelas y una Biblioteca Pública. La noticia se anuncia en la Sección de Correspondencia del primer número de la Revista Ambas Américas (1867) que dirige Sarmiento en Nueva York:

                 » Mi lectura en Quilmes, aquí paso desapercibida, y me ha sorprendido muy agradablemente la aprobacion que V. le dispensa. Por supuesto, que todas las promesas que se me hicieron entonces quedaron en el estado de promesas. Como V. es uno de los grandes maestros en filosofia de la Historia, debe comprender que por mayor que sea la fuerza del motor en nuestra estática situacion, el obstáculo no cederá y solo tremendas y sangrientas revoluciones que devoren nuestra raza harán lugar á otra capa geognostica de hombres, capaces de trabajar en su perfeccion y desarrollo intelectual. Las oligarquías pasadas han dejado en pos de si una huella tan honda en los anales de la humanidad que es imposible rehusarse a su triste y salutar experiencia. Véo el naufragio de mi raza y no puedo cerrar los ojos para engañarme á mi misma; pueda mi perseverancia servir de algo, ya que en el pensar del poéta Juan Carlos Gomez.  Inútil los dolores.  / Jamas son de la mujer!  Me tocó ser sola en mi época, así habrá convenido. La emancipacion moral e intelectual de la muger está muy lejana aun cuando existan en esta época mugeres que me escriban sobre este punto«. Carta a Sarmiento 1867.

 

Apoya desde los Anales, la iniciativa del gobernador de Santa Fe, Nicasio Oroño, de expropiar el Convento de San Lorenzo para crear una escuela agraria.

La epidemia de cólera recrudece en Buenos Aires, las pérdidas son inmensas,  denuncia el estado deplorable de la higiene y educación, las escasas o erradas medidas para paliar la tragedia, la incompetencia de la medicina, recordemos que ella simpatiza con la homeopatía del Dr. Samuel Hahnemann:

              » Aquí en la ciudad, insolaciones, indigestiones, cualquier indisposición ha sido curada por cólera, dos terceras partes han muerto de los remedios: figúrese Ud. lo que habrá sido la peste en el campo, donde las madres han abandonado a sus hijos, y los hijos a las madres!… Ha sido preciso incendiar ranchos porque nadie quería enterrar los muertos: otros los han sacado a lazo arrojándolos a un pozo. Centenares de niños huérfanos y otros han perecido faltos de alimentos. Qué horrible es la barbarie! El flagelo ha servido para presentarla con toda su desnudez!…
                El pánico ha sido tal que él también ha hecho centenares de víctimas. Chivilcoy fue invadido por el flagelo; de tres a cinco docenas diarias de muertos.
                 Perdimos a Villarino, el apoyo de la educación en Chivilcoy! Acaba de morir Pacheco que era un honrado vecino y propicio a las Escuelas. Qué desgraciado país! Cuántos sufrimientos! En medio a la estación de las frutas y legumbres el miedo los tiene a carne nada más, y qué carne! Como Tántalo, con los dones del Creador a las manos, y todo les parece veneno Ya no hay corazón para resistir las pérdidas; es una hecatombe sin fin! La debilidad del organismo por falta de la educación física, es incapaz de resistir el mal que en breves horas los lleva al sepulcro. No saben tampoco resistir al pánico, porque falta la fuerza moral, que solo da la educación moral. No saben definir lo que sienten porque nadie recuerda que las nociones de higiene y la fisiología son esenciales, no sólo a la preservación de la vida, sino a saber definir esos desacuerdos dinámicos del organismo que se llaman enfermedades; y nuestros médicos, sea dicho sin ofensa de su talento, parece que están a oscuras como la generalidad. Así es que toda enfermedad ha sido calificada de cólera y la prisa que se han dado en tomar antídotos o remedios contra coléricas ha ocasionado un sinnúmero de muertos.» Carta a Sarmiento. 1868.

En 1867 trabaja activamente en la campaña presidencial de Sarmiento. En 1866 en los Anales había profetizado:

.           «.. si los Αrgentinos no saben comprenderlo y elevarlo a la primera dignidad de la magistratιra como su génio y su patriotismo lo merecen, que Dios le dé resignación para conformarse con el atraso de la patria y la ingratitud de los hombres» .

Y en una carta a Sarmiento fechada el 5 de febrero de 1868:

» La primera vez que me atreví a insinuarle esta idea, me respondió Ud.
hace dos años: «Sólo en una cabeza como la suya puede entrar la idea de que un hombre que se ocupa de escuelas llegue a ser presidente».

Es su corresponsal mientras él permanece en Estados Unidos:

                «Algo muy original está pasando a este respecto: donde se lanza algún manifiesto proclamando su candidatura, recibo yo de los primeros un ejemplar o varios. De Chile escriben sus «rasgos biográficos», y me mandan un paquete por el correo, con algunas líneas manuscritas para que los haga circular. La comisión nombrada por el pueblo de San Juan, me dirige con varios ejemplares del manifiesto, la circular que se ha pasado a las «entidades políticas» con cargo de corresponder cada quince días con la comisión.
               Tucumán levanta el Club Sarmiento, y bajo sobreescrito se me envía el manifiesto honroso de ese pueblo. Ahí tiene Vd. pues, los pueblos de la República Argentina, provocando espontáneamente el advenimiento de los «derechos de la mujer» a la vida pública sin solicitarlo ella!». Carta a Sarmiento arriba citada.

Publica Los derechos de la humanidad en el periódico El Inválido Argentino.

Desde el 29 de diciembre de1867 publica como folletín, en el periódico El Inválido Argentino, la versión de  Misterios del Plata, con el título Guerras Civiles del Río de la Plata. Primera Parte: Una mujer heroica, firmado con el seudónimo Violeta. El 11 de marzo de 1868 se ve  interrumpida la edición por el  cierre del periódico. La novela aparece en formato de libro en 1899 con su título original Los Misterios del Plata y el subtítulo Episodios históricos de la época de Rosas escritos en 1846.

En 1868, el triunfo de Sarmiento como presidente, le permite llevar adelante una intensa labor educativa que deja registrada en las páginas de los Anales de la Educación Común.

Publica en los Anales de la Educación Común, Vol. IV su traducción de las Lecturas sobre la educación por Horace Mann con comentarios.

En 1869 la nombran miembro del Consejo de Instrucción Pública.  Promueve la formación de docentes y la Inspección de Escuelas.  Realiza lecturas – Conferencias para maestras destinadas a la formación, profesionalización y asociación de la docencia. Estas no son bien vistas, recibe calumnias que terminan en un petitorio elevado por las maestras a la autoridad educativa pidiendo su suspensión, acusando entre otras cosas de inmorales las clases de gimnasia que buscaba introducir.

Apoya y acompaña a Mary Gorman, la primera maestra norteamericana que llega al país y no cumple su contrato al rehusarse a viajar a San Juan por cuestiones de seguridad.

               «La Sta. María E. Gorman, noble joven, llena de entusiasmo por la causa de la educación pública llegó a Buenos Aires a fines de 1869, recomendada por la Sra. viuda de Horacio Mann y por el Ministro Argentino en Estados Unidos. Ella venía como la primera misionera de este Evangelio de la República, la escuela, a ofrecer sus servicios al nuevo apostolado. Especialidad en los ramos Superiores de la Enseñanza, al llegar entre nosotros rehusó ofertas para escuelas particulares creyendo que aquí eran lo que en su país las escuelas públicas. La Sta. Gorman posee como todos los de su nación la pasión del bien público y aquel alto sentido humanitario que torna el pueblo Americano de los Estados el gran centro de la fundición de las tribus en una gran nación». Anales, 1870.

Relata a Mary Mann su visión de los acontecimientos y logra que la nombren a cargo de la Escuela Primaria Nº12, pero durante cinco meses no cobra su sueldo, por lo que debe renunciar.

                  «Me dijeron que las razones que aducía para no pagar a la Sta. Gorman eran: 1° que no le pagaba por ser gringa; 2°, porque esa gringa son los ojos de D. Juana Manso, esa mujer que para oprobio del país está en el Consejo de lnstrucción Pública». 

             » Muchas veces hemos visto a la pobre Sta. Gorman, pálida y abatida a pesar de su resignación angelical, traicionando ese mudo pesar la tristeza de su corazón, al verse maltratada y desconocida, sin darse cuenta a si misma de este vergonzoso proceder de la corporación municipal de la Ciudad de Buenos Aires!». Anales, 1870.

Meses después llegaron las hermanas Isabelle y Anne Dudley junto con Fanny Wood. Visitaban a Juana Manso asiduamente y ella les daba clases de castellano. Juana no considera oportuno que estas niñas viajen al interior, la situación política y social era alarmante, no podía enfrentarse a Sarmiento, pero hizo todo lo que estaba a su alcance por cuidarlas y protegerlas, seguramente estas diferencias tuvieron consecuencias en su relación con el Presidente.

En 1870 elabora un Informe para el Consejo de Instrucción Pública, fundamentado en la visita de Inspección que realizó a 26 escuelas. Lo publica en los Anales de la Educación Común.

Su labor como vocal en el Departamento de Escuelas genera disputas, es hostigada pero no logran su renuncia.

Es nombrada Miembro Honorario de la Sociedad Círculo Literario que preside Alejo Avelleyra.

Publica artículos en defensa del Proyecto de Matrimonio Civil en El Inválido Argentino (Las teorías del Dr. Frías y el espíritu republicano). Publica en la Revista Argentina.

La nombran Socia Corresponsal de la Sociedad Amigos de la Educación Popular de Montevideo.

Su filiación a la masonería queda registrada: figura en la lista de protectores de la revista masónica «El progreso», Revista filosófico-social contra las sociedades jesuíticas y vicentinas y propagandista de las doctrinas del racionalismo y de la francmasonería, publicada con la colaboración de las respetables é ilustrados escritores de América y Europa por Luis Ricardo Fors, en Buenos Aires, por la Imprenta del Porvenir, Bs.As. 1869.

Es Miembro Honorario de la Asociación Amigos de la Instrucción Popular de Mendoza.

En los primeros meses de 1871 el cólera azota Buenos Aires, escribe en los Anales:

               «Hacen tres meses que la muerte reina soberana sobre esta poblacion, y un mes hace que la vida intelectual cesó con el curso de escuelas y colegios, cerrados y desiertos. La desolacion como una sombra glacial se desliza sobre la juventud; aquí la arroja temprano á la fosa comun; allí la deja huérfana y dolorida, arrebatándole parientes y amigos. En toda la provincia le ha cerrado la rutinera escuela, dejando los niños inertes, contemplar los estragos de la inexorable epidemia que nivela todos los rangos sociales!
Los millones que se han negado á la cultura intelectual del pueblo, se han gastado hoy en enterrarlo! El secreto de las epidemias escapa á la mente del pensador y en vano seria querer señalarlo con precision matemática, pero puede decirse sin exajeracion, que la ignorancia agrava el mal, asi como la inteligencia lo combate y minora. La ilustracion trae de suyo el conocimiento de la higiene y de la fisiología, de las leyes naturales y la manera, ya de obedecer esas leyes, ya de precaverse de los resultados de la infraccion.
                En esta epidemia es donde mas en descubierto se ha presentado la ignorancia del pueblo y aun de las autoridades. Si fuésemos á pasar en revista todas las medidas llamadas higiénicas, no encontrariamos una sola que mereciese tal nombre; ni aun una larguísima constitucion de la Junta de Higiene dividida en innumerables artículos y dirigida al público. Al público que no sabe leer en su casi totalidad! Tiempo mal gastado señores Doctores, si ese público es capaz de deletrear, no lo es de raciocinar, ni menos de comprender lo que lee. No está educado, no sabe lo que le dicen, deslie los ungüentos y los hace beber; mientras frota con los vomitivos !
                  Puede decirse, que esta ciudad ha pagado el pecado de la ignorancia con su vida, y acaso con su porvenir, porque ha llegado el dia en que las cartas están jugadas; ó se pone esta ciudad en el estado higiénico de las grandes poblaciones ó decrece su importancia comercial, y otros centros le disputarán la supremacia de que gozó hasta aquí». Anales 1871.

La nombran vicedirectora interina de la Escuela Graduada Nº1. Considerada la primera escuela laica, ya que decide eliminar la enseñanza del libro Catecismo de  Astete. Recibe severas críticas en los informes de los inspectores que denuncia en los Anales.

Realiza traducciones de Horace Mann y Norman Calkins (Lecciones sobre objetos para los maestros y los padres)

Es cofundadora de la Sociedad Pestalozzi, originalmente conocida con el nombre de Sociedad de Educación, cuyos miembros crean el  periódico Educación moderna.

Últimos Años

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En 1873, los Anales son retirados de circulación durante cinco meses, provocando la violenta reacción de Juana frente a semejante acto de censura.

Figura en la Guía General del Comercio, la Industria, de la Magistratura y de la Administración de Francisco Ruiz (1873) en la lista de «Literatos: Gutiérrez Juan Maria, Bolivar 266/ Lamas Andrés, (sj Piedad 215),/ López Vicente Fidel,.(s) Bolivar 81/ Mitre Bartolomé, San Martin 144/ Quesada Vicente G., Moreno 81/Goyena Pedro, Moreno 52/ Gutiérrez Ricardo/ Estrada José Manuel, Chacabuco 6/ Gómez Juan Cárlos, (s) Maipú 138/ Guido José Tomás, Corrientes 381/ Manso Juana, (señora)/ Wilde Eduardo. Florida 230/ Navarro Viola Miguel, (s) Maipú 14″.

Y en la misma Guía, como vocal del Consejo de Instrucción Pública : «Lo único que se nota en este cuerpo es que en la pajina 60, la vocal Sra. Juana Manzo, figura sin domicilio; pero se llena la deficiencia poniéndolo, tal es Chile 312.»

En 1874 envía a la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires un proyecto de Ley Orgánica de la Enseñanza Común, en la que solicita el profesionalismo de la docencia, sueldos adecuados, vacaciones y eliminación de exámenes, entre otras cosas.

Cansada, enferma de hidropesía, se recluye en su casa de Belgrano. La amistad con su joven alumna Carmen V. Campero, mitiga  su soledad. Publica una traducción de Carmen en los Anales de noviembre de 1874: El valor de media corona. (Evening at home).

La enfermedad avanza y finalmente muere el 24 de abril de 1875 a las cuatro de la tarde.  A pesar de haber sido advertida que se le negaría sepultura en los cementerios de Chacarita y Recoleta si no aceptaba recibir los últimos sacramentos por un sacerdote católico, no declinó de su fe. Fue enterrada en el cementerio británico,como extranjera.

Juana Manuela Gorriti,  acompañó sus restos y dijo en su discurso: “Juana Manso gloria de la educación. Sin ella, nosotras seríamos sumisas, analfabetas, postergadas, desairadas. Ella es el ejemplo, la virtud y el honor que ensalza la valentía de la mujer. Ella es, sin duda, una mujer”.

Su amigo, el pastor W. D. Junor refiere en su discurso de despedida una de sus últimas palabras:

«Viendo los progresos que hace el jesuitismo en mi patria, no puedo menos que temer, que tendré antes de mucho, que buscar lugar en otra tierra donde dar descanso a mis huesos. Si hasta ahora tantas persecuciones y aflicciones he experimentado, ¿qué suerte será la que me reserva el porvenir? Los hombres son indiferentes y las señoras fanatizadas y regimentadas por los jesuitas» .

Y propone el siguiente epitafio:

“Aquí yace una argentina que en medio de la noche de indeferentismo que envolvía a su patria, prefirió ser enterrada entre extranjeros, antes que dejar profanar el santuario de su conciencia por los impostores de sotana”. (Anales, 1875, Nº9).

A la semana de su fallecimiento, El Nacional, anunciaba que se proyectaba construir un monumento a la memoria de esta ilustre argentina invitando a una reunión. El 30 del mismo mes se hizo un acto público en su memoria. Se constituyó una comisión encargada de fundar una escuela para niños que llevaría su nombre y erigir un monumento a su memoria. La comisión se reorganizó y en 1881 la presidió Sarmiento, en cuya casa sesionaba. Se creó el Fondo Juana Manso con las donaciones recibidas y se creó el «Premio Juana Manso» para las señoras o niñas que mejor leyeran el trozo que les fuera señalado. En 1882 se realizó el importante acto en la Escuela de Huérfanos de la Merced: «en el centro del salón se hallaba el retrato de Doña Juana Manso la excomulgada a guisa de Santa, rodeada de las damas de la Sociedad de Beneficencia y de una concurrencia muy selecta. Era la apoteosis de nuestra primera educacionista cristiana. ¿Quién lo hubiera dicho siete años atrás? ( Carta de W.D. Junor a Madame Pechieu).

En 1915 sus restos fueron trasladados al Panteón de la Sociedad “El Magisterio” del Cementerio de Chacararita, cedido ante Ia amenaza de que fueran arrojados a la fosa común.

En un emotivo homenaje despidieron sus restos autoridades educativas, maestras y niñas de la Escuela Juana Manso y sus descendientes. El Monitor publica los discursos en enero de 1916:

» Y si estadistas eminentes y guerreros gloriosos, esperan todavía la hora de la justicia póstuma, no extrañemos, señores, que sobre los despojos de Juana Manso, humilde colaboradora de la grandeza nacional, haya soplado el frio glacial de la indiferencia hasta que Ia amenaza de arrojarlos a la fosa común de los desheredados, conmovió el espíritu público que se puso de pie para llegar a su tumba e impedir tamaña profanación. Y ha llegado, en hora propicia para sus manes de maestro, cuando el pequeño árbol de la escuela primaria, que ella contribuyera a colocar en el nuevo surco, se ha convertido en roble gigantesco a cuya sombra, millares de argentinos y extranjeros, en las desoladas altiplanicies del territorio de los Andes, en las selvas misioneras y chaqueñas, en Ia Pampa inmensa y solitaria como en las numerosas ciudades de la Republica, se libertan de la ignorancia y aprenden, sin odios ni sectarismos a amar las ciencias, las artes, el trabajo, la paz, a Dios y a Ia Patria»,  palabras del Dr. Lorenzo E. Lucena.

Sus restos ya no se encuentran allí pero sigue siendo un lugar simbólico para su recuerdo.

En 1967 se erigió una estampilla con su esfigie.

Durante mucho tiempo la figura de Juana Manso fue invisibilizada. A partir del estudio académico de la literatura femenina del siglo XIX, comenzamos a tener más detalles sobre su vida y obra. Gracias a la digitalización de los Anales de la Educación Común, accedimos a su pensamiento pedagógico y el itinenario de sus luchas y reveses.

A lo largo de nuestro país numerosas escuelas, jardines e institutos llevan su nombre. También calles, certámenes e instituciones diversas le rinden homenaje.

En 2020 el Ministerio de Educación de la Nación creó la plataforma educativa federal Juana Manso, cosas del destino… en 2022 sacaron su nombre.

Juana Manso trasciende las fronteras, se la estudia y valora como precursora del feminismo en Latinoamérica. Su otra Patria, la amada Brasil, lentamente la va reconociendo como propia.

En el 2008 iniciamos la tarea de estudiar y reunir material para crear este sitio que desde 2010 honra su memoria.

María De Giorgio

BiBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA