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Eulalia Manso

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Eulalia Manso, la hija mayor de Juana nació en Estados Unidos en 1846, en medio del infortunio y la pobreza, su madre le dedica el “Manuscrito de la madre”, diario y consuelo para aliviar los avatares de la estadía en ese país y las circunstancias de su nacimiento que escribe durante su estadía en Cuba. Este texto permaneció inédito y se publicó por primera vez en 1937 en el Apéndice del libro de su primer biógrafa María Velasco y Arias.-Velasco y Arias, María. Juana Paula Manso. Vida y acción. Buenos Aires, 1937

En Cuba logra salvarse de una grave enfermedad. La niña es precoz y talentosa, acompaña a sus padres en las giras artísticas por Brasil, destacándose en la actuación y la lectura oral.

En Buenos Aires, participa en las Conferencias Públicas para recaudar fondos para la creación de bibliotecas populares, leyendo cuentos. En Chivilcoy lee de Juana Manuela Gorriti: Una hora de coquetería. Su hermana Herminia, pianista, ameniza las presentaciones con música.

Descubre su amor a la docencia ayudando a su madre en la dirección de la Escuela Mixta N°1. A los 14 años es una joven madura y quiere trabajar. En 1860, su madre le pide a Sarmiento un puesto de trabajo, pero no lo consigue.

Así describe a Eulalia en una carta a Sarmiento en 1868:

“La lectura es un arte precioso; tengo una hija que tiene para ello un talento especial que de nada le sirve aquí; en Chivilcoy leyó «Una hora de coquetería» por la Sra. Gorriti a la que quise asociar por su bello talento de novelista; pues creerá Vd. que mi pobre hija pasó por una «niña desenvuelta»? Nacida en Norte América, detesta las gazmoñerías, pero tiene el espíritu yankee y si me hubieran dejado quieta por allá como yo lo deseé, acaso esta hija sería hoy algo de muy distinguido, porque es artista en el alma y en la organización. Si aquí hubiese de poner su talento al servicio de la escasez de su fortuna, ay! qué disgustos no le esperarían! Para contenerla, en los inviernos, hacemos comedias de sociedad; el Sr. Higginson su recomendado (hoy rector del colegio del Uruguay) asistió a la última función y me dijo que era la primera hora agradable que pasaba, desde que había dejado su país y sus afecciones; calcule Ud. qué satisfacción experimenté con tal confesión! ¡Qué buenos ratos pasaríamos por aquí si fuesen posibles estas diversiones inocentes!”

Con 25 años, ya es la mano derecha de Juana Manso, a la que admira profundamente. Colabora en los Anales, y es maestra en un Jardín de Infantes.

Hay una anécdota risueña que relata la biógrafa Velasco y Arias sobre un retrato que envía Estanislao del Campo a Juana a través de un poema dedicado a su hija Eulalia:

CON UN RETRATO

Señorita Eulalia:

Acabo de ofrecer a mama Juana

El adjunto ridículo retrato,

Vd. ve la cabeza… ¡pura lana!

Pero al fin no es mi culpa ser mulato.

La cara… ¡ qué careta de florete,

Ni espumadera de convento! …Algunas

Personas creen que es resto de un banquete

De diez o doce tigres en ayunas.

La viruela me aró!… Viaraza rara

De mi destino de mi suerte dura!

¡Vaya un antojo el de elegir mi cara

Para ensayo infeliz de arquitectura!

Lo peor de todo es que después de ararla

Se quedó sin sembrarla, quedó sola;

Si no quieren de flores adornarla

¡Que! ¿no hay semilla de zapallo angola?

Ante esta inútil y cruel labranza

¡Vive Dios que por poco no me enojo!

¡Qué triste es no tener ni la esperanza

De poderse ofrecer como rastrojo!

ESTANISLAO DEL CAMPO. ( “ El Nacional” , Buenos Aires, Septiembre 28 de 1871).

Su labor docente se afianza, cuando muere su madre se hace cargo temporalmente de la dirección de los Anales de la Educación Común.

Es directora de la Escuela Graduada de la calle Perú, recibe elogios por su destacada labor y los espléndidos resultados de los examenes de sus alumnos.

Es jurado y entrega el Premio del Concurso de Lectura que se organiza junto con Sarmiento para rendir homenaje a la memoria de su madre en 1882.

Eulalia se casa en Córdoba, con el joven José María López, maestro de escuela, que adquiere más tarde el título de abogado. Luego se trasladan a Buenos Aires, no tiene hijos, el matrimonio fracasa. Logra jubilarse y vive un tiempo en La Plata con su tía Isabel Manso Caldentey. Los últimos años transcurren junto a su hermana Herminia, también sin marido y enferma que por ello recibe una pensión del Congreso en 1899.

Su labor más destacada la tuvo en los debates del Congreso Pedagógico de 1882, donde desde la tribuna defendió las ideas pedagógicas de su madre, la defensa de la educación integral de la mujer, logrando la participación de las maestras con voz y voto, que luego dio origen a que se promulgara la Ley 1420 de educación común, laica, gratuita y obligatoria.

Transcribimos un fragmento de su participación en el debate:

La señorita de Manso:

No hare mas que una pequeña salvedad. En los anales de la educacion argentina figura el nombre de una mujer: esa mujer se llamó Juana Manso.
Ella supo cultivar su inteligencia: aprendió a coser y a cocinar; tambien supo ingles, aleman y otros idiomas.
Esa muger se preparó para todos los cargos que tuviera que desempeñar en su vida de muger; para esposa, para madre, para educacionista, para literata, para poetisa.
Si la mujer tiene tendencia de cultivar su espíritu, para qué le hemos de cerrar el paso para que se ilustre?
Se tergiversa Ia mision de la mujer, y protesto contra ello. Su mision es cultivar la inteligencia, vigorizar en el corazón, los buenos sentimientos, y aprender a llenar todos los fines para que hemos nacido.
Ser madre no Ie impidió ser una mujer instruida, no Ie impidió ser una educacionista famosa, aquella que dejó a sus hijos, un nombre respetado y noble, que todos tenemos que recordar en la Republica: Juana Manso.

Palabras de  Eulalia Manso, en los debates del Congreso Pedagógico de 1882. El Monitor de la Educación Común, Año 3, N°46, 1883.

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