MOTIVOS DEL MAESTRO Por Horacio Mann. Anales. 1867.


 

EX-SECRETARIO DEL CONSEJO DE EDUCACION DE MASSACHUSETS, Y RECTOR DEL COLEJIO DE

ANTIOQUIA. (Ortografía original)

Todo trabajo es delicioso ó molesto; noble ó innoble; justo ó injusto ante Dios, segun los motivos que á ejecutarlo nos inducen, verdad trivial es que la cualidad moral de una accion es siempre determinada por el motivo que la produjo. Pero no es esta toda la verdad contenida en aquella máxima vulgar. La perseverancia, la tenaz y sostenida enerjia con que proseguimos un propósito; el gozo ó la fatiga que dan alas ó ponen un peso de plomo á nuestros pasos, en cualquiera cosa que emprendamos, todo depende de los motivos que nos inspiran. Los
motivos pueden santificar el mas vil, ó envilecer el mas sagrado empleo; pueden ennoblecer hasta en la piedad, el servil oficio de lavar los piés al Salvador, ó profanar hasta la perfidia el derecho de saludarlo con un beso.
Todos saben que es infinita en estension la escala de los motivos. Hácia arriba llega hasta Dios que ocupa el zénit moral, hácia abajo desciende hasta los limbos oscuros del mal que están en el nadir. Algunos motivos arrancan de la naturaleza, por lo que se les llama espontáneos, otros son el fruto de una inteligencia cultivada, y otros de una educacion moral y relijiosa. En casos de imperiosa necesidad, la naturaleza prepara motivos especiales para especiales exijencias. La naturaleza bruta duerme el sentimiento de la maternidad hasta que el nacimiento de la prole lo despierta; pero desde el momento en que esto ocurre, es seguro que se encenderá el ciego,
irresistible amor maternal. He visto á una gallina lanzarse al vuelo contra la locomotiva y su caudal de trenes, por osar ponérsele en el camino en que cuida á sus polluelos. Hé visto á la mas tímida y montaraz de las avez, la perdiz, saltarme á la cara, cuando en un paseo solitario por los bosques habia accidentalmente encontrádome con su nidada. Hay algo mas poético, heróico, en los graznidos y las arremetidas del águila cuando ve invadido su nido, que en su vuelo audaz cuando se remonta en los cielos; y la leona lleva en su seno un almacen de cólera
que la naturaleza ha depositado allí para la defensa de sus cachorros. Una madre se transfigura cuando su hijo está en peligro. Sin miedo escala montañas ó desciende á las profundidades del mar. Durante la enfermedad del niño su espiritu parece hacer el milagro de abrogar ó suspender las leyes del cuerpo. Puede trabajar sin descanso, velar sin dormir, subsistir sin alimento. En la exaltacion del motivo obra el milagro.
Hay otros motivos que existen en cierta estension en todos los hombres; pero que están combinados con variedad, obran con diversos grados de intensidad, y determinan el destino de sus poseedores. ¿Qué fué lo que hizo á Colon continuar en su curso, mientras que toda su tripulacion se amotinaba, y mientras que la naturaleza misma, obrando por medio de la aguja magnética que le habia prestado como guia, parecia protestar contra su audacia? ¿Que fué lo que sostuvo á aquellos expatriados voluntarios, los Padres Peregrinos de Nueva Inglaterra, cuando de Inglaterra emigraban á Leyde, y de Leyde á la Roca de Plymouth, si no es un motivo fundado en la Roca de los siglos? En fin, los motivos determinan todas las cosas. Producen los mismos actos esternos, altos ó bajos, alegres ó penosos, sagrados ó profanos. Dan fertilidad á nuestra vida, ó la hieren de esterilidad. Hacen que el rey tiemble sobre su trono, ó el mártir triunfe sobre su cadalso.
Antes de considerar los motivos de que debierais como maestros estar animados, creo necesario esponer ante vuestros ojos los propios motivos para dirijiros la palabra sobre este asunto. Vengo ante vosotros, amigos mios, impulsado por un indecible interés por vuestra mejora personal y vuestro éxito profesional. Si hay una clase de personas hácia las cuales tienda mi corazon, con una tierna, inmutable, solicita afeccion, es á los maestros de nuestra juventud. Mis nervios están entretejidos con sus nervios; mi corazon palpita con el de ellos; y
tan estrecha es la afinidad que por ellos siento que su buena ó mala suerte es para mí asunto personal. Si yo tengo alguna ambicion terrena, es aquella que solamente puede satisfacer el buen éxito de ellos; y todas las altas esperanzas que confesadamente abrigo de un porvenir mas glorioso para la raza humana, reposan sobre la elevacion de la profesion del maestro, y la mayor estension del campo de su útil actividad.

Anales de la Educación Común. Vol. V, 1867

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