MESA DEL EDITOR. MAYO DE 1872. EXTRACTO.

(…) Con todo, un plan sencillo de instruccion debe reconocer como base regular además de los ramos elementales, la enseñanza de la historia y de la Geografía patria. Esto es de práctica universal, y donde como en Francia se habia descuidado, la consecuencia ha sido que en la última guerra los Prusianos conocian mejor la topografía de la Francia que los mismos Franceses. ¿Por qué se prefiere la historia Sagrada á la Patria, á la vez que se destierra el Evangelio? ¿Somos acaso Hebreos, y será mejor la Historia de Fleury que la palabra de los Evangelistas?

No nos damos cuenta de tales aberraciones.

Despues que el niño sabe leer de corrido debe ponerse en su mano la historia de su país y debe enseñársele la geografía comenzando por su pais.

La música y el canto, son tambien grandes elementos disciplinarios y deben adoptarse cuanto antes dotando cada Escuela de un pequeño harmonium. Los efectos de la música son sorprendentes é infalibles contra la turbulencia.

0tro medio infalible son los ejercicios físicos, como los indica Calkins. Hay otro librito en castellano que hemos tenido el gusto de leer estos dias que bajo el título de « Gimnastica de Sala » suministra preciosos conocimentos. Ese libro ha sido escrito en Aleman por Schrebener y debería encargarse una partida de él para repartirlo entre los maestros y maestras.

Sobre los exámenes, creo que debieran adoptarse las revistas trimensales, especie de exhibicion de los adelantos de los niños, invitando para ello sus familias y preparándolos al exámen general de fin del año escolar.

La enseñanza Oral ha suplantado hoy los demas sistemas, individual, monitorial, ó mutuo etc. El influjo de la cátedra, tiene una singular atraccion aun para los alumnos mas pequeños estableciéndose conversaciones familiares las mas interesantes por que revelan ya la ingenuidad, yá el ingenio del niño, como rodean al maestro de una aureola de prestigio autoritativo mantemiendo su alma en contacto y viva comunion de ideas con todos los niños de su escuela.  (…)

La carta del Sr. Profesor Mantilla inserta en este número de los Anales tambien, es otro escrito notable por cuanto corrobora lo que hemos dicho mil veces, que no hay conciencia perfecta  de lo que es Escuela, ni en los maestros ni en las familias, decidiendo cada uno de las mas arduas cuestiones, por lo que le parece, segun sus oponiones sin razon de ser. Así se condena sin pensar todo aquello que no se comprende, entre otras cosas la gimnastica, el canto, etc.

¿ Para que todo eso?

¿Qué aprendan?

¿Pero qué puede aprender un niño de cinco años? Esto es, aprender en el sentido que se dá á esa palabra, con la cual se quiere significar el qué. ¿Seria asunto de preguntar que le llama vd. aprender?

Toma á leer, escribir y contar la gramática y la doctrina!

¿Y quién desarraiga la rutina cuando los padres no se creen obligados á leer obras que traten de la educacion en su triple aspecto, moral, intelectual, y físico?

Si los padres no abren jamas un libro que trate de la educacion, menos lo abren los maestros que se juzgan modestamente á sí mismos, una especie de Sabios privilegiados que todo lo saben sin necesidad de quemarse las pestañas !

Los sistemas reglamentados podrian remediar esta última falta por ciertos resortes que quebrando el aislamiento traerian á la concurrencia el saber en contraste con la ignorancia. Como existen hoy las cosas, ay de los inocentes! Ellos son las víctimas de la ignorancia.

JUANA MANSO

Ortografía original. MESA DEL EDITOR. Anales de la Educación Común VOLUMEN X. — MAYO DE 1872. — NUM. 10. EXTRACTO.