MEMORIA DEL MINISTERIO DEL CULTO, JUSTICIA É INSTRUCCION PUBLICA. Juana Manso

Ortografía original

Tenemos á la vista un volumen encuadernado de 301 páginas. Me­moria que el inteligente Dr Avellaneda, Ministro de Instrucción Pública de la Nación, ha presentado este año al Congreso.

Es verdad que ese libro ademas de los datos concernientes á la edu­cación, contiene también los relativos al Culto y á la Justicia, pero aun asi la Memoria de este año es un comprobante de la laboriosidad con que el Dr Avellaneda segunda los esfuerzos de la administración del Señor Sarmiento en pró de la educación pública.

Si el Culto fuese en esta república lo que él es en la carta de la humanidad, un asunto privativo de la conciencia individual; si la Justicia no se resintiese del vicio radical de nuestras instituciones que pretendiendo alcanzar la libertad apenas llegan al cesarismo, es pro­bable que el Ministerio de Instrucción tuviese influencia mas directa en la promoción de un sistema universal de Escuelas Comunes, á pesar que el propio Señor Ministro proclama la organización vecinal, en lo que tiene perfecta razón, sin que por eso el Ministerio de Instrucción no sea suceptible de una oportuna transformación, tomando por base la organización del Departamento Nacional de Instrucción pública de los Estados Unidos.

Los trabajos de aquella oficina bien podrían servirnos de norma para encaminar los nuestros; no se nos objete que aqui no hay leyes previsoras y apropiaciones de tierras para la educación á poner en pa­rangón, ni datos luminosos á presentar. Es nuestra misma desnudes sobre la materia la que requiere con urgencia esas pesquisas directas, que sugeridas á todas las provincias pondrían en evidencia que nin­guna de ellas posée, ni reglamentaciones ni apropiaciones de rentas, ó tierras reservadas al sosten de la educación, estatuyendo viceversa todas sus constituciones, que las Municipalidades cuiden de las escue­las públicas gratuitas.

El resultado de esa viciosa concepción ó del desconocimiento de los medios con que se pone en elaborada promoción un amplio sistema de instrucción pública, es que desde 18 años atrás que esas constituciones están en vigencia, el atraso y la ignorancia se mantienen en el estatu quo.

La provincia de San Juan se dió una ley de Escuelas en 1851: de­searíamos conocerla para poder emitir nuestro juicio sobre su eficacia en promover la educación.

No basta hacer una ley, si esta no es la reglamentación pura del derecho con la necesaria expansión y los medios realizables de ejecu­tar algo, la presencia de la ley por si sola, no subsana los males exis­tentes. Por ejemplo, Chile tiene una ley de escuelas, y la educación pública no está allí abandonada al capricho de este ó aquel em­pleado ó corporación, sino que todo está reglamentado y Chile tiene ya codificadas sus leyes de escuelas; pero eso no basta, una ley puede ser eficaz y puede no serlo : puede propender á la difusión de la enseñanza ó puede impedir su desarrollo.

El Congreso Argentino que tan generoso se ha mostrado este año, sobresaliendo el diputado Costa en todo lo que á la educación se ha referido, hubiera podido con mas razón votar leyes de tierras para las necesidades vitales de las provincias. Podrá objetársenos que la tierra no tiene valor; pero cuando las cartas de las colonias de la Nueva Inglaterra, hicieron esas apropiaciones, la tierra valia allá lo que vale hoy aqui, en algunas provincias, nada ; lo que vale en los territorios de los Estados todavía muy poca cosa, sin que por eso el Congreso de aquella magna república haya dejado de votar Un Imperio para vías férreas y Escuelas.       *

Dígasenos que entre nosotros la tierra no está mensurada, y la cues­tión de límites interprovinciales no decidida: y entónces dirémos todavía que es una cuestión urgente y que el Congreso debe ocuparse de ella con prefencia á otras muchas y aun saltando sobre la guerra.

La Memoria del Señor Ministro, presenta la estadística escolar de algunas provincias entre las que no figura la de Buenos Aires porque sin embargo de estar mas próxima al Gobierno Nacional acaso sus re­sortes administrativos en este ramo estén mas relajados que las de otras provincias distantes.

El Señor Ministro manifiesta que la falta de un cuadro general del censo escolar defrauda uno de los objetos de su memoria. Efectiva­mente la comparación de los dos censos el de poblacion y el escolar con el de asistencia media á la escuela son la base de todas las sugestiones que pueden hacerse á la legislatura, bien sea para poner en evidencia la exigüedad de los recursos presupuestados, bien para pe­dir reglamentaciones sobre las autoridades que han de vigilar la es­cuela y poner en acción los medios de conseguir una asistencia que no defraude ni las esperanzas ni el dinero que se derrocha, ni el tiempo que corre para no volver jamas.

Las ligeras observaciones que dejamos consignadas no impiden que felicitemos cordialmente al Dr Avellaneda por su laboriosa memoria, deseando igualmente que el año venidero, mas claro el horizonte polí­tico se aprovechen mejor los recursos de nuestra riqueza aplicándolos á objetos mas útiles que la desastroza guerra civil que hoy nos aflige.

A pesar de todos los obstáculos que surgen de un perpetuo estado de guerra, vemos que el Gobierno Nacional hace esfuerzos por mudar el curso de las ideas dominantes de una política belicosa. La exposición Nacional de Córdoba, el planteamiento de lineas telegráficas, las inno­vaciones en el plan de estudios en la Universidad de Córdoba, los pro­fesores Alemanes y otros importados al país como otros tantos gérme­nes de progreso científico, la venida del Señor Gould, con el intento de establecer un observatorio Astronómico en Córdoba son hechos que hablan muy alto en favor del presente gabinete nacional. Todavía tantos elementos benéficos pueden ser barridos de la superficie de nuestro suelo por los vientos contrarios de la revuelta, y la ignorancia armada con su maza destructora; pero en tal caso la responsabilidad inmediata y remota caerá sobre aquellos que vienen posponiendo el bien del pais á sus pasiones individuales.

Los gobiernos no son los únicos responsables, los pueblos también lo son, y todos los ciudadanos de un país lo son, cada uno en su esfera.

Las resistencias opuestas á la marcha ilustrada de Rivadavia, han obstado por un cuarto de siglo á la organización del país y á la educa­ción del pueblo, también han servido á inmortalizar aquel eminente estadista, cuyo genio no alcanzó en vida clasificación mas simpática que la del Zapo del diluvio!

Su alma colosal no tiene ya la forma poco graciosa en que la había encerrado el creador pero su nombre vivirá en los siglos futuros ben­decido por las gentes y respetado como el de un buen servidor de su patria.

Los hombres públicos nunca deben perder de vista esos ejemplos de alta enseñanza para confortarse en sus empresas y consolarse en sus derrotas; y porque también hay derrotas que equivalen á una victoria.

Si no se matan las ideas; tampoco mueren los principios, unas y otros son la herencia de las generaciones y la bandera que sostienen los espíritus elevados en la esfera de acción que llegan á alcanzar.

El progreso es mínimo, ardua la tarea, dolorosa la lucha, pero cumplir su deber y morir por él es también la grande aspiración de los corazones honrados.

Juana Manso

ANALES DE LA EDUCACION COMUN. VOLÚMEN IX. —SETIEMBRE DE 1870. — NÚM. 2