LA INICIATIVA, JUANA MANSO

Εn los paises nuevos, donde la maza de la poblacion es inculta, la iniciativa de todas las ideas de progreso debe partir ó de las clases ilustradas, ó de la autoridad Superior.

Εn el primer caso, esa iniciativa no viene al acaso sino impulsada por el influjo de uno ó mas hombres, como ya ha sucedido entre nosotros desde 1857 en que Sarmiento conquistó para el pais la formacion de un Departamento de Εscuelas, una Ley sobre tierras públicas destinadas al Fondo de Εscuelas y construccion de edificios para ese objeto, planteacion de dos Escuelas comunes en las dos parroquias mas ricas é ilustradas de la ciudad, creacion de un déposito de ύtiles y libros, otras leyes aumentando el fondo de Εscuelas, Τemplos para la éducacion en la campana con interés de las Μunicipalidades en el adelanto de los niños de su partido.

Εl Gobierno del Dr, Αlsina ayudό poderosamente á Sarmiento, y sin tomar la iniciativa personalmente, la aceptaba en el representante de la gran idea humanitaria de la educacion.

Εn 1823 era el Gobierno que presidia Rivadavia quien tomaba la iniciativa de la educacion popular, creando las escuelas gratuitas para los pobres de ambos sexos y que se denominaron de la patria, creando un Departamento de Εscuelas, una Escuela Lancasteriana, una Sociedad de Βeneficencia de Señoras con encargo de velar por la educacion de su sexo, y enriqueciendo ó ensanchando todos los demas ramos de la instruccion segun la época y los medios de que podia disponer.

Con la caida de Rivadavia, o antes con su juiciosa abstención de las cábalas de partido, que diό lugar á un cambio en la administracion, cesό el progreso, parό la iniciativa, Rivadavia dio siempre un lugar preferente à la instruccion pública, no por medio de ese palabreo dorado con que nos hemos habituado á disfrazar ηuestra nulidad, sino con hechos que hasta hoy honran su administracion y ligan á su memoria la gratitud de las generaciones.

Α ese periodo creador del Gobierno de Rivadavia, sucedió el marasmo de la administracion Dorrego, célebre por su corrupcion, como hoy al latente progreso concitado por la propaganda de Sarmiento ha sucedido el marasmo de la Εducacion Comun, como institucion politica, y el retroceso de la opinion, falta de impulso, falta de iniciativa inteligente.

Queda pues demostrado que la falta de iniciativa por parte de la autoridad, o de los hombres que tienen recursos é influencia, es la causa de ese estancamiento que se nota de cuatro años a esta parte; la indiferencia de los que pueden y de los que saben, es la rémora de la educacion.

Señalado el mal, el remedio no es dificil, basta un poco de buena voluntad y un poco menos de egoismo.

La educacion popular es negocio muy sério, es necesidad muy latente de la época, para hacerlo á un lado y contentarnos con declamaciones pomposas en vez de hechos practicos, el ejemplo de Μéjico es una leccion dolorosa pero tardia de lo que tienen que esperar los paises américo-latinos que perpetúan el órden colonial bajo la bandera de la República.

Υ no hay que ilusionarse, la democracia entre nosotros no es mas que un nombre, una palabra vana que la verdad desmiente á cada paso, donde la division de las clases es tan profunda, donde todos los hombres no están habilitados por la educacion, donde todo es privilegiο y monopolio, la democracia es un fantasma, y la República una parodia peligrosa.

Νinguna institucion puede afianzarse tampoco en un país bárbaro, donde el único respeto es la fuerza.

Εs necesario pues decidirse á tomar la iniciativa, si hay un resto de pundonor y de buena fé, si el designio de la revolución de 1810 fue crear una nación independiente y un gobierno mas justo, mas humano y mas conforme á la voluntad de Dios cuyo representante en la tierra es el pιιeblo, es preciso educar ese pueblo para llenar su mision y su destino.

Iniciativa que ya no puede prorrogarse, que no es dable negar y que debe partir del gobierno por que es ese su deber desde que no hay en las clases abastadas un hombre que como Sarmiento represente el interés de las mazas.

JUANA MANSO

Ortografía original

ANALES DE LA EDUCACIÓN COMÚN. V0LUΜΕΝ ΙΙΙ-BUΕΝ0S AIRES, ΜΑRZ0 31 DΕ 1866-NUM, 33.