Juana Manso. Colegio San Clara, Río de Janerio. 1842.

Es interesante seguir el recorrido de la labor docente de Juana para entender que sus ideas no sólo están basadas en el estudio  sino en la experiencia directa en el aula y la responsabilidad de asumir el compromiso de crear una escuela propia y desarrollar un programa innovador.   Cuando  en 1859 Sarmiento la conoce y la nombra Directora de la Escuela Mixta Nº1, ya tenía un recorrido hecho y muchas ideas nuevas estudiadas y probadas.

En su primera estadía en Río de Janeiro, cuando la familia se vio obligada a dejar Montevideo por las persecuciones de Rosas,  Juana crea un colegio para señoritas. Recordemos que es reciente el conocimiento de  la lengua y la cultura del país, pero este hecho no la amilana.  El 3 de junio de 1842, aparece un aviso de Juana Paula Manso en el Jornal do Commercio, de Río de Janeiro, promocionando la apertura del Colegio Santa Clara, situado en la calle de Arcos nº 8  (ed 147, p.4 .)

Al igual que el Ateneo de Señoritas que creara en Montevideo, en 1841, es probable que lo haya instalado en su propia casa. En el aviso menciona su experiencia anterior y el  programa novedoso que va a implementar, basado en el método Politecnográfico utilizado en los liceos de Paris con buenos resultados.

Las materias generales son: lectura, escritura, aritmética, gramática, trabajo manual, moral y principios religiosos. En clases aparte ofrece: geografía, cosmografía, historia, dibujo, idiomas extranjeros, danza, piano y canto.

Al mes siguiente, el 13 de julio, anuncia en el Diário do Rio de Janeiro, que el colegio se muda a la Rua d’Ajuda  (ed 151, p.4) con excelentes comodidades y situado en una zona  solitaria y cercana al mar que facilita la imaginación y concentración para el estudio.

El 9 de enero de 1843, aparece nuevamente un aviso en el Diário do Rio de Janeiro, (ed 9,p.4.) recordando que se encuentra en la misma dirección Rua d’Ajuda y que ella misma dicta todas las clases, reitera las materias y también alude a la enseñanza del francés y el italiano por los métodos de Javal y Robertson, y que las niñas son evaluadas con exámenes cada tres meses y uno anual.

Posiblemente la escuela haya cerrado ese año, luego la familia regresa a Montevideo y allí será nombrada, en 1844, directora de una escuela para niñas y redacta un Manual para la enseñanza que el general D. Melchor Pacheco y Obes hace imprimir. Cuando nuevamente regresa a Brasil y conoce a Norhona su vida toma un rumbo distinto y su labor educativa queda en suspenso.

Agradecemos a Elizabeth R. Azevedo que gentilmente nos facilitó la copia de los avisos de la prensa.

Jornal do Comércio, 3-6-1842, ed 147, p.4

Diário do Rio de Janeiro, 13-7-1842  ed 151, p.4

Diário do Rio de Janeiro, 9-1-1843, ed 9,p.4