Informe sobre la Escuela Normal y resolución del gobierno. Juana Manso. 1869

El documento que antecede fué comenzado á publicarse en nuestro número de Setiembre y termina en este.            

Su lectura es el mas enérgico comprobante del estado de decadencia y de desmoralización en que ha caído la educación pública entre nosotros, estado del que aun no ha podido levantarse ni se levantará tam­poco mientras gravite sobre ella la acción oficial y la centralización que la paraliza, como paraliza entre nosotros la vida municipal.

Combatimos con todas nuestras fuerzas esta idea de Escuela Normal en 1865 augurándole los resultados que se han recogido.

Derroche de dinero.

Pérdida de tiempo.

Resultado cero.

Solo la ignorancia de los objetos que se propone la Escuela Normal, pudieron hacer atropellar todos los respetos para llevar adelante un capricho á espensas siempre de la educación, malgastando dineros que mejor aplicados ofrecerían otros resultados. Pero no nos damos cuen­ta del porqué toda mejora radical se posterga ó rechaza, mientras lo inútil ó dañino se acoje.

En la mania de improvisar lo que es hijo de labor anterior, se impro­visó la Escuela Normal, que según el propio Jefe del Departamento de Escuelas actual, está ahí para patentar la ignorancia con los diplomas de la ciencia.

Cuando se trató de la planteacion de esta susodicha Escuela Normal, hicimos presente que el primer obstáculo á su realización seria la falta de alumnos normales, porque el profesorado no es una carrera entre nosotros; está despojado de majisterio de todos los alicientes que cauti­van la atención ú ofrecen una recompensa al estudio.

Creer que la miseria y la humillación son perspectiva eficaz para abrazar una carrera estéril y sacrificarle los años juveniles y todas las lejitimas esperanzas de la vida, es no conocer el corazón humano.

Sin duda que toda creencia como toda doctrina ha tenido sus márti­res, pero la naturaleza de jestos, es tan sublime, que no es posible suponer que pudiesen llenar ni una soja sección de la mas disminuta Escuela Normal.

Nuestro pronóstico se realizó, nadie se presentó á optar matrícula para la Escuela Normal, y fué menester para no arriar bandera ejecu­tar una leva poco escrupulosa entre los Ayudantes de los bienaventu­rados Colejios Municipales, entre la que fueron jovencitos de medio siglo.

Redujeron el curso á 7 meses, y asi el primer año de la planteacion de esta gloriosa Escuela Normal, vimos puestos á la circulación una hornada de preceptores siete mesinos.

No es necesario dudar que el Ayudante que resistió este beneficio á palos, fué destituido.

Como los 7 mesinos fueron condecorados con el diploma de Maestros, se colocaron luego ya de un modo ó de otro y los nuevos segundos preceptores entraron de alumnos normales mediante una retribución de 150 pesos m/c. al mes.

En cuanto á losinformes de idoneidad ybuena comportacion, se dispensaron en vista de la notabledisminución que habríasufrido el personal de la Escuela.

Pero como una Escuela Normal tiene que responder al ensanche de la instrucción, y número de Escuelas y estas permanecen casi en el statuquo, para sostener los sueldos de los preceptores Normales, se intentó una clase infantil de alumnos maestros, y se pensionaron chicuelos desde siete y ocho años hasta diez ó doce. Ya se vé que tendrían tiempo de crecer y esperar por vacantes.

El informe del Departamento ha deshecho la Escuela Normal y es un noble proceder del Sr. Estrada haber dicho la verdad aunque el es­cándalo continúe.

Lo decimos con sentimiento, la resolución del gobierno no es la que hubiera debido recaer sobre tan delicado asunto.

No basta preparar cosa mejor para el porvenir, sino estancar el mal desde que se conoce. Mas satisfactorio habria sido en vista de su inuti­lidad mandar cerrar esa Escuela Normal que no es mas que el pretexto de regalar unos cuantos sueldos á personas que no están alli en su lugar.

Creemos que lo que se gasta mensualmente en sostener esa aparien­cia de Escuela Normal es una suma de consideración, y mas barato seria en todo caso conservar el sueldo de su director y ahorrar el de los demás empleados como el de los aparentes alumnos.

A la verdad, en desagravio completo de la justicia el Director de la susodicha Escuela Normal hubiera debido ser destituido en el acto ó llamado á explicar su conducta algo ambigua en este asunto.

Malgrado las desgraciadas disculpas del Sr. gefe y del Sr. Inspector de Escuelas, el Director de la Escuela Normal es el solo responsable de la desmoralización latente que revelan los documentos publicados.

El asunto escuela Normal está todavia ventilándose en el mundo y no estaria demás conocerlo, aunque es verdad que nosotros tenemos varias manías, entre ellas no oir á los demas, é improvisar.

La Escuela Normal va á hacerse en Buenos Aires; todo aquí, mientras el resto de la nacion, como de la provincia muere de inanición, nosotros estamos amenazados de pletóra.

La Escuela Normal debe situarse siempre en un pueblo de campo, donde la vida menos bulliciosa permite mas contracción, donde con menos recursos para la instrucción el limitado horizonte del profeso­rado podría tentar á los ingénuos.

Una clase de agricultura y otra de veterinaria, ramos importantes para nuestros maestros de la campaña, podríanse enseñar allí con mas facilidad.

Esta concentración de la vida intelectual é industrial en un solo pun­to de la República, ha de traernos consecuencias muy funestas.

Convenzámonos alguna vez que los hombres pasan, y las institucio­nes quedan con ilimitado tiempo de desarrollo, delante de sí.

Lo que pasa en esta Provincia es inesplicable.

Aquí el individuo es todo—la sociedad es nada.

Si alguna vez se hace algo, siempre se hace mal hecho.

Hay un tino particular para errarlo todo.

Cuanto gasta el erario provincial en sostener dos escuelas Normales en el nombre, una para varones y otra para mujeres?

Quién iría á pedir cuenta á la Sociedad de Beneficencia de su Escue­la Normal.

Sin embargo, sus maestras no saben enseñar y cuando se han crea­do Escuelas infantiles, se han nombrado sin prévio exámen, personas que nunca han pisado ni esa misma escuela normal.

Es verdad que la Sociedad de Beneficencia trata con el P. E. de potencia á potencia, y no está bajo la inspección del Departamento.

A nuestro entender hay males orgánicos en el cuerpo social, que co­mo los del cuerpo humano son incurables y tienden á la disolución mortal.

Hay razas que tienen que desaparecer de la humanidad.

Adonde están los pueblos del Asia Menor ? Los Fenicios y los Grie­gos a dónde están?

Anales de la Educación Común. Vol VIII 1869.