GUIA DE LAS ESCUELAS -JARDINES. Juana Manso

SIGNIFICACION

De la excelente obra de las señoras Elisa Peabody y Maria Mann, voy á tomar las posibles indicaciones sobre las Escuelas Jardines—La Sra. Peabody dirigió durante 15 años una de estas escuelas en Boston, que fueron conocidas un tiempo en Europa, por escuelas de párvulos, y que tan gran modificacion han tenido despues por Frabel, con la aplicación de la enseñanza por objetos de Pestalozzi. La baronesa de Marniholz, y Mme. Van-Calcar en Holanda han sido los aventajados discípulos de Froebel y los ardientes apóstoles de estas escuelas. Mme. Pope Carpantier ha dado lecciones públicas sobre estos métodos en Lóndres y Paris, siendo en esta última capital, el Inspector de estas escuelas.

Una Escuela Jardin, no es como muchos creen un jardin con flores, donde giren los niños bajo glorietas ó latadas; necesitase es verdad un buen patio para recreo, garantido del sol y de la lluvia, y siempre que puedan proporcionarse árboles y enredaderas olorosas será doble ventaja; sin embargo el apodo de jardines, dado á estas escuelas proviene de lo agradables que son á los niños, por los métodos, que difieren tanto de la rutina rancia.

Recordando mis propias impresiones de niña, reconozco que el cambio de temperatura que sufre la infancia es casi insoportable.

Un niño que ha vivido hasta los tres, cuatro ó cinco años en el regazo de la madre, moviéndose á su voluntad, gritado, jugando, comiendo, entrometiéndose muchas veces en todos los asuntos de la casa; habituado á los besos de la madre, á ser el objeto de la atencion de los amigos y de los parientes, un bello dia se le dice vas á ir á la escuela. Le ponen su mejor vestido, le compran una bolsa de cuero, un lápiz, una pizarra y una cartilla, y ahora amiguito á la escuela.

Raros son los niños que no derraman muy amargas lágrimas en esos primeros días.

Entra el pobrecillo, se le designa su asiento, se le señala su leccion, y se le entrega al monitor. Es un mundo enteramente nuevo. Si se mueve lo gritan, si habla lo retan, si se rie lo apostrofan. La disciplina exige que al entrar á la escuela deje á la puerta la alegria de la níñez y se revista de la fria reserva de los años maduros para no alterar el órden. La tortura no para  ahi. Sin educar sus débiles sentidos debe distinguir las formas de las letras.

Sin habituar sus labiecitos á pronunciar primero, ha de leer.

Su pulso trémulo ha de trazar líneas, ángulos, curbas, con prontitud y regularidad, de lo contrario es clasificado de rudo.

Esta es la conocida historia de muestras escuelas. Entremos ahora á una escuela jardin.

Jardines de Niños se han denominado por su fundador, en vista que el niño es una planta, que tiene su indole particular, su naturaleza propia, y que por lo tanto debe ser cultivado y desarrollado por procederes naturales, del mismo modo que el jardinero cultiva las plantas de un jardin sin prescindir de esas diferencias esenciales cuya categoría ya viene designada por la sabiduría del Creador: Cada planta requiere su especial modo de cultivo y lo mismo sucede con el niño. Los temperamentos, las procedencias, la organizacion son objetos en que el maestro necesita fijar su atencion para poder gobernar sin violencia y con acierto tanta diversidad de índoles.

No es posible someter á una regla general dos temperamentos opuestos, como por ejemplo el nervioso y el linfático.

No pueden enseñarse del mismo modo dos niños cuyas procedencias serian tan distintas como la opulencia y la miseria. En el primer caso, los alimentos, el vestuario, la diversidad de objetos á que está habituado habrán ejercido inevitable infiuencia sobre su salud y sobre su comprension.

El otro, vice-versa, mal alimentado, mal vestido, criado en la desnudez de la indigencia, comprenderá con ménos facilidad; no solo por la debilidad fisica sino porque nada ha visto que despierte sus facultades comprensivas.

Los jardines de niños, han sido pues concebidos, bajo el plan de la floricultura, y el maestro es el jardinero de la mente.

La educacion de los niños empieza con la vida y en su ensayo hecho en Hamburgo, Froebel hacia venir las nodrizas á su establecimiento con infantes de tres meses para que estas se dirigiesen por sus consejos.

La guía de Froebel dice al comenzar:

“ Educar los niños de pechos, es una arte, y cada arte se funda en la observacion; el amor no es la sabiduría, pero el amor puede ponerse de acuerdo con la sabiduría para obtener un triunfo. Las madres y las nodrizas mas tiernas, pueden ofender los nervios de sus niños queriendo solo divertirlos. Los presentes ejercicios, fundados en la  observacion de una sensibilidad inteligente, se dirigen á divertir sin perjudicar, educando sin vejar.”

Los juegos ideados por Froebel comprenden: 1º desde tres meses de edad hasta un año.

Los segundos desde uno á tres años.

Desde esa edad, es que los Jardines de niños son un desideratum, sino una necesidad.

Una Escuela Jardin es una sociedad de niños, una pequeña república infantil, cuyo mentor es la intuicion del Deber, cuya ley es el respeto de sí mismo inoculado desde esa tierna edad. La autoridad moral de los deberes es la gran ley á establecer en una escuela y es esa la gran de obra del maestro.

Algunos maestros piensan que una escuela debe ser una monarquía absoluta, en ciertos paises será esa una ventaja; pero no es ménos cierto que el espíritu de las instituciones de un pais, debe inocularse en los hábitos de la niñez desde la escuela. Es aquella la primer sociedad que conoce y si en ella lo habituan á la obediencia ciega, y al interés de la recompensa, todo el resto de su vida necesitará la fuerza para obedecer y la recompensa para obrar el bien.

La idea fundamental de una educacion bien entendida es el deber, la sumision al deber; obrar el bien por el bien mismo. El maestro personaliza no el absolutismo sino la razon, guiando las acciones del niño por la senda estrecha del deber. Para este propósito, su primer maniobra es hacerse amar de sus discípulos, cuando los corazones están en contacto, la mente tambien lo está.

El órden tan esencial, no debe imponerse sinó inocularse por las ocupaciones. Si las ocupaciones son análogas á la edad y simpáticas al gusto, la atencion se absorve y el órden se establese naturalmente. La turbulencia y el desórden son hijos del descontento, del mal estar. 0cupaciones sin atractivo irritan la natural movilidad de la infancia.

Así el Jardin de niños, tiene como medios disciplinarios la música, los ejercicios físicos, en oposicion al silencio y á la inmovilidad de la rutina.

Necesitanse pizarras, lápices, cartas murales coloridas de historia natural, de pesos y medidas, de geografia, de música, de dibujo etc. Una escuela Jardin, no es una escuela primaria yo, sino una escuela para la mocion.

Requiérese igualdad de edades en los alumnos, que pueden ser de ambos sexos.

Las mujeres son los mas hábiles é idoneos profesores de esta clase de escuelas.

LOCACION

Dos salas ó tres, son indispensables para la instalacion de una Escuela Jardin, de tamaño regular y conveniente altura para la incubación del aire atmosférico. Una sala debe prepararse para la música y juegos, gimnástica, baile etc—debe ser la mayor; otra para el mecanismo de la enseñanza, constando de coser, picar dibujo, tejer crochét, plegar, cortar moldes, recortar figuras etc. Otra sala se prepara para la enseñanza de la lectura, escritura, lecciones sobre objetos, aritmética etc.

Cada niño debe tener una caja ó un pequeño escritorio para guardar los objetos de su uso en el órden debido. Cuando esto no pueda con seguirse, el profesor debe arreglarse de manera que todo esté listo para los cambios de clase, de modo que no se pierda el tiempo, ni se introduzca la confusion. El primer tiempo de la mañana los niños al entrar á la escuela deben depositar sus gorras y tapados en lugar competente y quedar en el patio de recreo hasta entrar á clase en el cuarto de la música; esa sala debe tener escaños circulares; allí se sientan, cantan su oracion de la mañana, oyen una breve lectura relijiosa, seguida de una leccion de música, y pasan á la sala de lectura. Las empresas particulares que no puedan costear tren, pueden exijir de los niños sillas pequeñas con las cuales se les enseña á evolucionar, transportándolas de una sala á otra. Los cuartos pueden alfombrarse, ménos el de baile, pudiendo en este marcar sobre el suelo la posicion de los piés en los ejercicios gimnsáticos, lo que enseña de suyo. Despues de dos clases los niños deben siempre comer alguna cosa.

Las casas construidas ó preparadas para Escuela Jardin deberian ser de cristales con forro de madera á la altura de un niño, pintada de negro como una pizarra circular donde se pueda escribir y dibujar con un pedazo de tiza. Un salon de cristal á imitacion del palacio de cristal, no cuesta mas que uno de ladrillo. Dále mas luz, sol, y mejor inspeccion de parte del director.

Dos salas por lo ménos son indispensables, asi como perchas, un cuarto con lavatorios, aseados lugares, y un gran patio de recreo si es posible, con árboles y asientos. En una sola sala es imposible instalar una Escuela Jardin.

Un piano, órgano ó violin, es tambien indispensable en esta clase de Escuelas. Los únicos libros son los de lectura para los que saben leer.

Lo demas enséñase por símbolos, objetos, pinturas, esplicaciones y conversaciones.

Todos los objetos de la enseñanza deben suministrarse por la propia escuela; advirtiendo que no es posible obtener la baratura para esta clase de escuelas.

Una Escuela Jardin, requiere varias personas empleadas en conservar la limpieza, el órden, la frescura de estos establecimientos; una madre de familia y sus hijas es lo mas apropósito para este temporario hogar de una numerosa sociedad de niños.

(Continuará)

MÚSICA

A la inversa de nuestras escuelas que comienzan por la lectura, como si fuera esta el único desideratum de la educacion, y como si el solo medio de llegar á alcanzarlo fuese el prematuro conocimiento de la cartilla, las Escuelas Jardines recomiendan la Música; la voz de la melodía dicen, penetra en el alma del niño, dulcifica su índole, desarma el capricho que es el desórden y dá natural expansion á la alegria de que reboza, educándole los oidos al sonido y modelándole la voz que adquiera á la vez que desarrolla este órgano, cierta dulzura melodiosa en vez del destemplado chillido tan propenso en los niños.

La enseñanza de la música, comienza por la construccion de la escala; la maestra sube al tablado donde está la pizarra y traza con tiza la pauta; escribiendo luego las ocho notas y usando en vez de do re mi etc., los números arabes—por ejemplo—1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8.

Cuando ha escrito la escala comienza con la voz contando los número. Do-1; re-2; mi-3; fá-4; sol-5; la-6, si-7; do-8; pero pronuncia 1, 2 etc.

Los niños todos repiten; algunos por cortedad, por pereza, ó por indecision no cantan, ella debe insistir hasta observar que todos la acompañan. Entonces dá 2 en el piano, y pregunta cual es?

Habrá diversidad de opiniones, pero aprenderán á distinguir, á diferenciar, formaran una conciencia neta del sonido.

Cuando se ha preguntado que número es, y constatado las opiniones, débese afirmar esta; si por ejemplo la nota fué 2, hágase repetir 2 por todos cantando y luego pidiendo se repita sin el piano, de este modo el conocimiento será sólido y completo.

Para obtener este resultado es menester ir despacio, no pasar de dos notas hasta no afirmarlas bien, por ejemplo el primer ejercicio después de la escala debe ser asi; y luego pasar á los subsiguientes.

1º 121; 1, 4, 22, 1 ; 11 1, 2222, 1 , 212, etc.

2º 23, 321; 1331, 121, 232, 381. .

3º 12345.54321, 135, 531, 1551.

4º 123456; 654321 ; 16, 61; 1356.

5º 1234567, 7654321; 1358,8531.

6º 12345678,87654321; 1350.

7º 12, 223, 334, 445, 556,778,87654321.

8º 112, 334, 556,778,87654321.

9º 12, 121, 23, 232; 34, 343; 45, 455; 56,567: 67; 678; 87, 6,

5, 4, 3, 2, 1. –

10º 1, 22, 1; 92, 33, 2; 33, 44, 3; 44, 55, 4; etc.

11º 13; 24; 35; 46; 5 1 2; 68; 8,7; 6, 4; 5, 3; 4, 2; 3, 1.

La duracion de los ejercicios musicales no debe exceder de diez minutos y cuando á la numeración se substituyan palabras estas deben ser fáciles y simples.

En la escuela núm. 1 usábase el siguiente himno religioso antes de entrar en clase.

Oh! Dios, venimos á ti, Los hijos de tu amor

Para adorarte si, Supremo Creador.

Tú que estás en el Cielo

Bendicenos Señor,

Alegra Dios el suelo

Con tu divino amor.

Hoy nuestra voz alzamos

Los que creemos en ti,

Y si á la gloria vamos

Te adoraremos alli.

Despues de acomodar sus gorros y tapados, el piano volvia á dar la señal y mientras arreglaban en sus mesas los libros, cuadernos, plumas, pizarras, lápices etc., volvian á cantar:

Ha llegado la hora

Vamos á cantar

Y despues del canto

Vamos á estudiar.

Cantemos hermanos

Siempre con placer

Felices seremos

En obedecer.

Los ángeles cantan

Adorando á Dios

Y tambien los pájaros

Con su dulce voz.

Por eso los níños

Deben de cantar

Y sus almas tiernas

A Dios elevar.

 

Dice la guia de las Escuelas Jardines, que independiente de las canciones, el piano debe ejecutar marchas para las entradas y salidas de clase, porque la primera ley de la creacion es órden, y la música es la voz del Cielo que ordena la regularidad del movimiento.

Usaba yo esto mismo en la Escuela núm. 1 (donde segun la opinión de algunas personas fracasé, mostrando que soy incapaz de dirigir una Escuela de primeras letras.) Las cosas deben tomarse como de quien vienen; centenares de futuras generaciones vendrán á educarse por la huella luminosa que vienen dejando los ANALES, mientras mis contendores dormirán olvidados en el polvo de sus tumbas, que acaso la incuria de sus descendientes dejará como tantos otros hoy, enajenará otros dueños, arrojando los huesos al carnero comun!

Perdon por este desahogo que la injusticia arrancó á mi pluma; continuemos.

La Escuela núm. 1 se habia emancipado en lo posible del grosero empirismo de las demas de su clase, y si bien no podia quebrantar la argolla férrea del Horario y del Reglamento sabia aprovechar las ocasiones para interrumpir la monotonía de la rutina.

Cada media hora la cancion ó la marcha al piano, venia á regular el movimiento y expandir el alma. Esto se me criticaba pero yo tenia razon.

El cuerpo, los pasos, los movimientos de los brazos eran arreglados al compás de la música.

En la enseñanza de la música por Froebel, dice Stern: “Todo hombre para ser completo, debe poseer una regular expresion musical.”

Nuestra educacion trata solo del lenguaje, considerando en ménos el dibujo y la música, como meros elementos. El arte divino de reproducír la figura humana iluminada sobre el lienzo, un mero elemento!

La música, la expresion melodiosa de nuestros mas íntimos pensamientos, la reflexion colorida del corazon—un mero elemento!

La vida es triste y monótona, cuando falta el arte. Principalmente la muger debe cultivar las artes, sin ellas cómo combatir el hastio?

Qué oponer al embate de las pasiones? Cómo escapar á la frivolidad?

Cada muger debe ser una artista y hacer de sus niños otros tantos artistas, que alegren embelleciendo el hogar, etc.»

 

JUEGOS GIMNÁSTICOS Y BAILE

La maestra debe presidir los juegos tomando parte en ellos para mantenerlos en los límites de la disciplina; practiqué este sistema en 1841 siendo muy jóven aun; mas por instinto que por conciencia del arte.

Diversos son los juegos designados en la guia de Escuelas Jardines, y que nosotros podriamos reemplazar por los que están en uso entre nuestros niños, como D. JUAN DE LAS CASAS BLANCAs, EL ANGEL Y EL DIABLO, LAS FLORES. En las escuelas americanas cada juego tiene una cancion, con su música ad-hoc y los niños ejecutan las palabras en sus juegos cantando. Una série de estos juegos con música y palabras, seria entre nosotros de grande utilidad el dia que se llegase á sistemar la enseñanza bajo los preceptos de la ciencia.

Cada dia debe dedicarse un cuarto de hora á los ejercicios gimnásticos, para cuyo propósito existen apropiados aparatos en armonia con las edades de los niños, y cosa esta, de la que ni remota idea tenemos nosotros.

En la Escuela núm. 1, en momentos dados al recreo, yo hacia marchar y pequeñas evoluciones que ellos modelaban al compás de sus canciones; por esto fuí criticada y creo que es una de las tremendas acusaciones que pesan sobre mi cabeza; y como comprobante de que yo SABIA lo que ordenaba, paso á copiar integras las líneas de Mrs. Elizabeth Peabody hablando de su Escuela Jardin en Boston:

“El baile es otro ejercicio del Kindergarten (Escuela Jardin.) En mi  escuela, no usaba yo mucho rigor en las posiciones y pasos, pero enseñaba simplemente algunas figuras de cuadrillas, tales como (chainne des dames) cadenas de damas, en avaut deur, balance, con el o vis á vis y otras simples evoluciones. En la contradanza, alemanda, o vuelta, rueda etc.”

Qué escándalo! enseñar á bailar los niños si yo hubiese llevado tan lejos mi osadía me acusan de . . . de qué? Dios lo sabe! Lo que es la ignorancia! Decian que solo enseñaba los niños á cantar y marchar! Cuan justificada estaré un dia ante la posteridad!

Ortografía original. Anales de la Educación Común. Vol IV.

Otro texto en este número de los Anales, donde figura entre los libros recibidos en la Redacción:

De Cambridge (New England) “ Guia de los Jardines de niños” por la Sra. Elizabeth, P. Peabody seguido de la «Cultura Moral de la Infancia”  por la Sra. Maria Mann. Es este un libro precioso del que mas adelante haremos algunos estractos en los Anales, para dar al menos una ligera idea de lo que es científicamente la educacion de los párvulos que aqui torturamos sin compacion bajo pretesto de educarlos.

La Sra. Elizabeth Peabody, profesora de matemáticas en una universidad, ha dirijido como la Sra. Mann un Jardin de niños, y su guía del mecanismo de esas escuelas es tan esplicito que con la mayor facilidad podria hacerse el esperimento, trayendo la coleccion de útiles apropiados.

Anales de la Educación Común. Vol. IV, 1867.