ESCUELAS EN LA PAMPA. JUANA MANSO. 1867.

Hemos leído en uno de los números de la Tribuna, que se han instalado escuelas ó se van á instalar en la Pampa, aprovechando para instructores, los jóvenes educados en la escuela del finado D. Francisco Larguia. Antes de ahora habiamos escrito sobre ese punto al Comandante D. Alvaro Barros en contestacion á los detalles que nos enviaba sobre la introduccion de usos mas suaves entre los indios. Parece que parte de ellos construyen ranchos en vez de toldos, hacen una pequeña sementera y se visten como los paisanos de nuestros campos en vez de andar envueltos solo en sus jergas.

Aconsejábamos pues al Comandante Barros que los indujese á enseñar á leer á lo menos á sus hijos: hoy el Secretario del Consejo de Instruccion ha llevado á efecto esta indicacion particular por una coincidencia casual, puesto que no ha precedido esplicacion entre las personas del Departamento de Escuelas y la redaccion de los Anales.

Al aconsejar á Barros que indujese los indios á aprender á leer, no era nuestra mente con todo, dejar el centro descubierto á la barbarie para ir á combatirla en sus limites mas lejanos: bastantes pampas tiene esta ciudad que reclaman los auxilios de la escuela.

Hacen cinco años que estamos pidiendo para que se empadronen las parroquias y se sepa á ciencia cierta cuantos niños quedan sin escuela en cada una de ellas. No podemos conseguirlo. Ni el Gobierno ni el Departamento ni los vecinos se han conmovido hasta hoy. No obstante, escenas de inmoralidad latente, son vulgares en nuestras calles.

Niños jugando dinero, fumando, blasfemando, ebrios muchas veces, dados al robo, frecuentando lugares prohibidos, niños que viven esclusivamente en la calle en clase de vagabundos. Con todo; déjanse estos que es urgente morigerar, para ir á la Pampa á hacer escuelas, mientras los futuros ciudadanos y electores se educan á todo evento en media calle!

Los niños de nuestra campaña críanse con poca diferencia como los pampas y por economia asi vienen criándose hace años!

Si pudiesen educarse pampas y cristianos colectivamente seria muy laudable, pero ir á combatir la barbarie en la pampa y dejarla crecer tranquila en el corazon de la provincia podrá ser bueno, pero lógico y justo no es.

Ya que el jóven Secretario quiere prestar servicios á la educacion, empéñese con sus superiores en que se levante el censo de las parroquias y sepamos á que atenernos con respecto á nuestros decantados progresos y civilizacion.

Hemos sabido que el mismo Sr. Secretario anda en comision estraordinaría tomando datos sobre escuelas particulares. La época fija de esos trabajos no es el primero, sinó el último trimestre del año. Cuando se trate del futuro informe vamos á tener otro descalabro como los dos informes anteriores. Esta clase de trabajos requieren cabezas reposadas y conocimientos prácticos, cosas que no abundan en el Departamento del ramo.

Juana Manso.

Ortografía original. Anales de la Educación Común. Vol. IV. 1867.