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Correo del Plata. Juana Manso. La América Ilustrada,Febrero 29, 1872.

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Buenos Aires, 13 de Enero de 1872.

La anarquía ha sido por largos años la enfermedad politica que ha dislocado, empobrecido i barbarizado la América del Sur, hasta el estremo de desacreditar la forma de gobierno representativo republicano por la que optaron estos países al desprenderse del dominio español. Nadie se ha preocupado en indagar las causas de ese estado de cosas en las colonias españolas, sino que buenamente se achacó el mal bien a la raza, bien a la imposibilidad de la república como sistema de gobierno. Si recordamos las infructuosas tentativas del mundo antiguo, Grecia con su democracia del mercado i del acaso: Roma con sus intermitencias del imperio, i por último el medieval i la anarquía italiana, las desegregaciones de los Países Bajos, la propia Inglaterra cayendo bajo el protectorado de Cromwell i en el fin del pasado siglo, la Francia adoptando el sistema del terror para plantear la libertad i en nuestros dias viendo caer su república del 48 al golpe de Estado del 51. Mas que suficientes han sido estas aparentes derrotas para condenar la república ante el tribunal de la historia, o a lo menos en la opinión de los historiadores, porque Buckle no había escrito todavía su historia de la civilización de Inglaterra, ni Edgar Quinet empuñado el escalpelo de la critica filosófica para estraer el gusano roedor de las entrañas del pueblo francés i enumerarnos las causas que trabajaban en daño de la república. Últimamente Lieber definiéndonos lo que la libertad galicana significa, ha corroborado las doctrinas de los dos filósofos politicos e historiadores ya mencionados.

Mientras la historia no ultrapasaba los límites del relato, de la declamación, de las fotografías fisiogonómicas, mientras la historia no era mas que un mapa colorido de los sucesos, el veredicto histórico debia ser adverso aun a los pueblos que como nosotros, estamos pagando los pecados de las enfermedades hereditarias que nos han dejado nuestros antecesores, infiltradas en nuestra sangre, nuestras leyes i nuestras costumbres.

Consecuentes a esa herencia funesta de las ideas españolas, profesamos los sud americanos porción de ideas absurdas en contraposición con nuestras mismas aspiraciones al establecimiento de la libertad i de la república, i de ello citaré algunos ejemplos de los mas notables.

Nada es tan vulgar como leer en los documentos públicos de empleados subalternos dirijidos a gobernadores, presidentes i ministros, “el pueblo que os ha confiado sus destinos,” “la paternal munificencia del gobierno,” etc., etc. Es claro como la luz, que estos rezagos monárquicos apestando a colonia, provienen de la ignorancia de lo que es en si mismo el sistema representativo, la responsabilidad de los comitentes, la fuerza de los derechos intransmisibles, el gobierno simple jerente de la cosa pública, la ignorancia de la definicion del Estado, en lo que éste consiste; el pueblo considerado como menor entregado a la tutoria del gobierno (que para muchos constituye el Estado.)

Otra frase sacramental en Sur América es el interes del gobierno por la educacion pública; pero la falta de recursos pecuniarios nunca deja hacer efectivo ese interes reducido a ornato oratorio. I por qué es esto ? Porque estamos en la costumbre de esperarlo todo del gobierno, porque la opinión pública no está formada sobre muchas materias vitales entre nosotros donde ni en las mismas ciudades populosas existe el espíritu municipal i mucho menos puede esperarse en nuestras abiertas llanuras i esparsas poblaciones. En suma, la ignorancia i la superstición trasmitidas por la colonia, i alimentadas por ciertas causas naturales que estan para nosotros en el dominio de lo sobrenatural i la predestinación fatal, nos retienen en los limbos de la barbarie, terjiversando en detrimento de nuestro crédito, con palabras absurdas, los principios que por otro lado se proclaman.

El punto objetivo, pues, de todos los espíritus rectos i de todos los corazones sinceros, en la América del Sud, debe ser el combatir la ignorancia. Enseñar a leer el mayor número, i difundir las ciencias naturales para combatir la superstición que llama al trueno “la ira de Dios,” i a la peste que sigue a la infracción de la lei de la hijiene, “castigo de Dios.”

Ningún progreso puede ser efectivo donde la mayoría del pueblo no sea educada, porque los ignorantes no tienen opinión propia, i sin ésta no se forma la opinión pública que es el verdadero motor de los grandes cambios políticos i sociales. Un circulo, un partido compuesto de hombres ilustrados emprenderá grandes reformas, pero disminuido ese circulo o partido, sus tentativas de reforma, o las reformas ya planteadas se desvanecerán con ellos i los malos habitos volveran a subir a la superficie social con sus vicios i su atraso, porque faltó la opinión pública que prohijase aquellas reformas i las continuase i desarrollase. La América del Sud, después de su independencia cayó bajo el poder militar que en muchos de sus Estados impera todavía mientras en otros se han levantado oligarquías de empleados que acaparan todos los puestos públicos i comercian, o mas bien trafican con los negocios públicos. Pero todo esto es natural i no proviene de que los sud americanos sean peores que los demas pueblos de la tierra, sino que obran aquí las mismas causas que han entumecido la España, haciendo de ella una masa petrificada inhábil a los propósitos i tendencias de la civilización moderna.

La República es todavía para las ex colonias el gobierno sin rei, pero el establecimiento de la libertad es mas un anhelo que una realidad, porque sin desespañolizar la América del Sud, según la feliz espresion de Francisco Bilbao, es imposible que la libertad sea un hecho real, así como con un sufrajio universal inarticulado i ciego, jamas se matará el militarismo i la oligarquía a que sirve de pedestal aquel. I desespañolizar, es educar, ilustrar, separar la iglesia del Estado, poblar, hacer caminos, i por último, dejar que la fe sencilla de la mujer no sea un instrumento de retroceso. La España idiotizada, la Polonia esclava, la Francia caida de su pedestal de nación de primera categoría, la Italia inundándonos de mendigos, i nosotros los sud americanos repitiendo aún el refrán de los españoles:

Al rei i a la inquisición

Chiton!

El rei pasó, la Inquisición caducó en la forma, pero hace sus veces la invencible repulsa con que somos condenados por la opinión universal, los que pugnamos por un órden de cosas mas analogo a la época en que vivimos. Por cierto que no nos espera la tortura del caballete, pero el ostracismo en medio de la sociedad, el aislamiento en nuestro propio pais !

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El acontecimiento mas notable de esta última quincena, es la Lei de Escuelas de la provincia de Catamarca, vaciada en el molde norte-americano: es probable que las otras provincias la imiten i vengan poco a poco formando su jurisprudencia escolar en ese sentido. Rentas, censos e informes, que traigan a la superficie la resaca que dormita en el fondo de esas aguas estancadas.

Otro suceso que ha conmovido esta sociedad mas que la lei de Catamarca que ha pasado desapercibida de todos, es el suicidio de un jóven estudiante de la universidad de Buenos Aires, reprobado se cree que por desafección del catedrático que lo examinó. Pobre víctima de su temperamento sanguíneo, yendo a buscar en la muerte la revindicacion que solo podia darle la vida!

Cuantos grandes hombres no ha dado a la humanidad la reprobación universitaria! Pero son estas falsas ideas de la vergüenza esta costumbre de sonrojarse, por las faltas ajenas! Es tan facil confundir un hombre injusto, que con haber solicitado un segundo examen habría sobrado para anonadar esa reprobación, que el pobrecito joven no ha podido encarar sin sentir que su corazón se despedazaba!

Este acontecimiento ha sublevado la indignación de todos los estudiantes, que como un solo hombre, han protestado contra el infortunio de su malogrado condiscípulo. I en verdad que solo no teniendo corazón, se puede considerar a sangre fria la angustia de aquel desventurado mozo, sin una madre que lo recibiese en sus brazos, que lo aconsejase, porque la suya estaba lejos de él: retrayéndose á la amistad de sus colegas que lo acompañaron hasta su casa como protestando contra la injusta reprobación que pesaba sobre él; sin fe en Dios para tornarse superior a la humillación que acababa de sufrir, devorando su dolor para buscar en la muerte el refrijerio a la fiebre que le abrasaba las entrañas antes que la bala de su revolver le despedazase el cráneo! Luego ese dolor tan sincero de sus condiscípulos que lo han llevado a pulso hasta el cementerio, una legua, i esas lágrimas tan espontaneas de tantos jóvenes corazones que no conciben la vida sin el honor, como ellos lo comprenden, como lo comprendemos nosotros los hijos de las dos Españas, la de allá i la de acá, a cual peor las dos!

I no es decir que nuestra universidad no progrese, pero ha sido necesaria una dupla labor, derribar i construir de nuevo. El Sr. don Juan María Gutiérrez uno de los liberales que honran este país por su saber, es hace años el rector de la universidad; aunque anciano ya es hombre del siglo; él ha dotado la universidad de una biblioteca, un departamento de Ciencias Esactas, otro de Química, de Historia Natural etc. Pero quién sustituye al derecho canónico por el derecho administrativo? quién nos libra de la lei civil romana, de las leyes de Indias, leyes de las siete partidas, i otros dijes que como cánceres enraizados nos roen en silencio por la acción corrosiva de su propia putrefacción?

El lector no ha podido ni puede hacerlo todo, máxime cuando la universidad no tiene una existencia independiente que le dé una vida propia ; ni está protejida por comisiones nombradas al efecto, i mucho menos, comisiones examinadoras estrañas al personal de los catedráticos como al de los estudiantes. Al reves de las escuelas primarias examinadas por personas que no son de la profesión, estrañas a los tiernos niños que en su candida timidez los consideran enemigos, en la universidad los exámenes son hechos por los mismos catedráticos que impotentes todo el año para obtener por la fuerza lo que es la obra de la atracción i del prestijio del talento, muchas veces aguardan los exámenes para tomar su desquite de los estudiantes refractarios o poco reverentes.

Entre tanto los estudiantes han hecho renunciar al catedrático que reprobó al joven Roberto Sánchez, el suicida, i creo que si el gobierno se obstina en mantener al catedrático, la crisis tomará proporciones mayores que las que pueden preverse.

JUANA MANSO.

La América Ilustrada, New York, Febrero 29, 1872.

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