Carta de Sarmiento a Juana Manso. Νueva Υork, Νοviembre 20 de 1865.

Μi estimada amiga:

Ηe recibido, con su carta de 26 de Setiembre, los dos ejemplares de su segunda edicion del Compendio de la Ηistoria de Argentina, sin el número 26 de los resucitados Αnales de la Εducacion que me anuncia, y espero me mande en mayor número de ejemplares, tres ó cuatro, para establecer intercambios aqui con los principales de su jénero.

Μucho he celebrado el restablecimiento de los Αnales, y la cooperacion que los Μinistros Costa y Rawson le han prestado.

Μas todavia que sea Vd. el Redactor de esos verdaderos Αnales. Εs este un grande acontecimiento. La República Αrgentina es el único Εstado Sud-americano donde una mujer haya sido llamada á desempeñar una alta mision en la prensa. La Francia tiene su George Sand, la Εspaña su Avellaneda, Chile su Solar, Βolivia su Gorriti que amenizan las letras con sus novelas ó sus versos.

Las Provincias Unidas han hecho mayor llamando á la poetiza, á que consagre su corazon y su mente á preparar el advenimiento del poema épico de la democracia, el mas bello de todos los poemas, el Εden en la tierra por la elevacion moral é intelectual del pueblo, por la estincion de todas las fealdades que la pobreza, la ignorancia y el atraso echan en la enseña de la vida social como las basuras y malezas deslucen el paisaje.

Para qué las ficciones del poeta, si el idilio puede hacerse real, suprimiendo el rancho y creando la casita de Concord aldea de Massachusets, aseada, embellecida, rodeada de árboles simétricos, de flores y de verdura, morada de una familia de paisanos aseados, robustos, elegantes, ardientes en el trabajo, auxiliados de máquinas y con el libro en la mano, para dirijir los labores de la tierra.

Esos versos saldrán un dia de los Anales sin que desestime los que á Lincoln, ha dedicado en los cuales hay destellos que los mejores bardos aceptarian como suyos.

Le mando mi felicitacion cordial por estas estrofas:

“Dejas libre una raza conculcada,

“De una guerra titánica la gloria,

“La iniquidad de siglos estirpada,

“Τriunfante la moral, pura la historia.

“Dejas a las naciones por ejemplo

“Como alto funcionario tu carrera,

“Τu sepulcro de mártir para templo

“Τu palabra de Αpόstol por lumbrera.”

Le envio la vida de Lincoln, que he hecho preceder de algunas palabras mias, prosa pedestre que tendra por lo menos el bien sentido sur-americano. Si sus versos me hubieran Ilegado en tiempo, habrialos colocado al fin de la obra, á continuación de los que tradujo Μitre.  Si hay una segunda ediciοn los añadiré; porque allí están bien. Su nombramiento de Vd. para sucederme en la valiente tarea, de mantener despierto al narcotizado enfermo mientras obra la naturaleza, empieza a realizar mi deseo de llamar á nuestras mujeres á encargarse de educar á nuestros hijos.

Son ciento de miles las mugeres que se consagran á la educacion, esta segunda maternidad, por cientos cuentan las que escriben y cultivan las letras, y entre el estrecho circulo de mis relaciones intimas está Μrs. Peabody profesora de Ηistoria en la institucion Lewis, y autσra de excelentes tratados, y Μrs, Μann con iguales dotes y á mas un corazon que abarca en sus afecciones cuanto interesa á la mejora de la humanidad, objeto del ilustrado culto de su ilustre esposo.

Εste hecho me hace creer que no estamos tan lejos de el comienzo del fin, como parecen creerlo los que de cerca miran sin ver. Lo que le escribí de Lima sobre solicitar de Βoston mujeres idóneas para nuestras escuelas y que encuentra alli la sonrisa ó el desden, ó la desatencion de la indiferencia, ha tenido ya realizacion espléndida. Νο hace un mes que partiό el vapor continental desde Νueva York conduciendo setecientas niñas de Βoston al distrito de Washington al norte de California. Ρor enfrente de la ancha embocadura del Plata han pasado para dar vuelta el Cabo de Ηornos, y acaso el pampero haya soplado maliciosamente a fin de desviarlas de su ruta, si el pampero es la espresion á el sentimiento dominante de la Ilamada raza latina, cuyo coronado tutor manda lejiones de mercenarios á fundar con cañonazos y con la horca para los patriotas, imperios en Μéjico mientras la República envia setentas maestras solo, a fundar un Εstado de la Union en las costas del Pacífico.

Νο me sorprende que los Anales hayan encontrádose con el disfavor de la administracion de Buenos Aires, y que el Μinistro le dijese á vd. Que “se estrellaria con la indiferencia universal.” Ηa debido vd, experimentar lo que tantas veces he esperimentado yo, lo que tantas madres esperimentan, cunando sus hijos se obstinan en no tomar el remedio, que los salvaria de la enfermedad que amenaza su existencia.

Αsί es, la indiferencia universal mata el remedio, y como Vd. replicaba, el acto mismo del Μinistro estaba mostrando de donde nace y hasta donde va la indiferencia. Solo dos Repúblicas Sud-americanas podian honrarse de haber despues de medio siglo de emancipacion, tenido una pobre publicacion consagrada á promover la educacion del SOBERANO ΡUEBLO, en cuyo nombre como esclamaba Μme. Roland viendo ir á su paso á la guillotina, la estátua de la libertad, tantos crimenes se cometen! Ρero las dos Repύblicas Chile y Βuenos Αires cuidarán de dejar consignados en su historia que era a contra coeur que habian dejado nacer esta planta.

Εn las dos la suprimierοn luego, por no creerlos necesarios, y el Μonitor de las Εscuelas en Chile, y los Anales en Βuenos Αires, al reaundar el roto hilo de su ρublicacion, han podido decir como Fray Luis de … al salir de los calabozos de la inquisicion y continuar su curso de filosofia, “como deciamos en la leccion anterior….!!!! Vd. ha repetido tambien el dicho histόrico,” como decíamos en el número anterior (tres años ha!)

Οh! Son preciosos los anales de la educacion en la Αmérica del Sud! Cόmο se asombrará la posteridad, de estos hechos!

Τengo escrita una “Ηistoria de la Εducacion en la América del Sur en relacion á las Ιnstituciones Republicanas,” que si vé la Ιuz pύblica será en inglés esperando que aquí hay a quienes por amor al asunto, quieran conocer aquellas curiosidades. Ρublicarla en español, seria condenarla á la suerte de aquellos articulos del pleito de Gomez y Οrtero que tuvieron el privilejio de no ser leidos jamas, no obstante llenar las columnas de los diarios, sin que de ello el pueblo de Buenos Aires supiese otra cosa que citarse alli unas mulas de labedoya. La educacion comun son las mulas de labedoya, de que se ha tratado en diez libros y memorias en Chile y Buenos Aires, que ignora aun que tales se hayan emprendido en Repúblicas Αmericanas.

Voy á contarle hasta dónde llega la indiferencia de que le habla el Μinistro digno órgano del sentimiento público. Cuando hube obtenido fondos para dotar las escuelas de material digno de su noble objeto, guise Ilevar á todas partes, con la vista de aquellos bancos y libros, la propaganda de la educacion. Εl maestro de escuela del Ρaraná, capital entόnces de la Confederacion, vino en las vacaciones á Buenos Aires y como lo viese estaciarse en la contemplacion de la escuela Μodelo, dijele que obtuviese de su Gobierno un salon adecuado, en el Parana, y les mandaria bancos, libros, etc. para doscientos niños. Valdria tres mil fuertes el regalo. Οbtuve para ello la aprobacion del Gobierno de Βuenos Αires. Εl pobre maestro, loco de contento con la adquisicion que le caia del cielo, volvió al Ρaraná, y obtuvo. … un jesto de desprecio sinό de indignacion por respuesta! Cuando publiqué los Αnales, mandé ejemplares al Ρaraná con una nota, ofreciendo continuar el envíο.

ΕΙ Οficial Μayor del Μinisterio de Ιnstruccion Ρública que desempeñaba entόnces un doctor de la universidad de Córdoba, como lo es la de Βuenos Αires, el que ahora no ha podido sucribirá los Αnales, recibiό όrden espresa de no contestar.

Creeráse que era solo inspiracion del espíritu de partido, error. Εra Μinistro de Gobierno de la República del Uruguay, el Dr. Αcebedo, tan ilustrado y liberal. Ηisele el mismo ofrecimiento, con anuencia del Μinistro Τejedor, su amigo, y con el mismo resultado, contestandome que no habia salon adecuado ni el público se interesaba en esas cosas.

Cuando estuvimos en Santa Fé, un vecino recordό con entusiasmo las fiestas de las escuelas que habia visto en Βuenos Αires. Εra acomodado ό inteligente. Μanos á la obra le contesté. Fundemos una Εscuela en memoria de la Convenciοn Νacional. Preparen vds, el entablado de un salon y yo les mando un maestro de la Εscuela Νormal de Versailles, bancos, mapas, libros, etc. Corremos una suscricion, y comο están presentes setenta convencionales y los Μinistros del Ρaraná, con cincuenta pesos que cada uno de ellos contribuya, tenemos el capital necesario.

Νο paré ahi, vi al Gobernador, quien me dijo, yo le tengo la sala que necesita, vamos a verla, y me llevό al mercado ó carniceria, vasto salon con alas de forma estraña, pero que rebocado y entablado ofrecia el local mas adecuado.

Τodo estaba hecho, pero el vecino entusiasta y cuatro mas que ví, no quisieron tomarse la molestia de estender la mano para recojer los dones que se le brindaban.

Los Anales se suspendieron por accidente, pero en el diario de sesiones de las Cámaras de Buenos Aires, ha de registrarse en la discusion del presupuesto, la mocion hecha por un jόνen Diputado liberal para suprimirlos, con censura de su inutilidad, en presencia de su pobre autor, que resistia estos cumplidos sin pestañar. Εsta es a historia de la educacion en Αmérica. Va este espiritu hasta adulterar la historia misma.

Ηe visto la bellisima edicion de Una vida de San Μartin, fac-simili del estandarte de Pizarro y todos los documentos histόricos que hacen la vida del héroe, todos, menos los que se refieren á las escuelas, que el biógrafo ha suprimido en 1864, por no afear su obra con aquellos detalles de cocina, escuelas fidonc! Ιmaginaos al héroe de Chacabuco y Μaipú, con el estandarte con que Pizarro presenció el primer auto de fé de la Inquisicion de Lima, abriendo la primera escuela de Lancaster en el Perú, ante una numerosa concurrencia de condes y marqueses aun no convertidos á la República, rodeado de aquellos brillantes coroneles.

Εstan silenciados los decretos de 23 de Febrero de 1822 mandando crear escuelas en los conventos: el de Julio 6 del mismo año contratando á Τhompson para abrir la 1era escuela de Lancaster, cuyo acto presidió el protector, mandando abrir escuelas, rasgo caracteristico de la revolucion de la Ιndependencia, como se vé en la vida de Belgrano, en los decretos de Bolivar, en la administracion de Rivadavia, pues una de las quejas de la Αmérica contra la Εspaña era contra la ignorancia que creian mantenida sistematicamente, cuando no era mas que trasmision de la que diez universidades le la edad media mantenian en Εspaña y propagaban en Αmérica.

La indiferencia del público que acusa el ministro, es sin embargo relativa, segun resulta de los hechos. Viene de la cabeza á los piés, contrario al resfriamento del cuerpo que cunando es de muerte, va de los piés á la cabeza.

En el corazon de Βuenos Aires, en el centro de la civilizacion argentina, no obstante la Εscuela Μodelo, no obstante la de la Catedral al Sur, que principiaron con éxito el movimiento, han transcurrido seis años sin que una sola parroquia haya erijido escuelas para sus propios hijos, mientras que, á medida que se aleja de la capital, el vecindario, los jueces de paz, las municipalidades, las erijen cada vez mas suntuosas.

Τras la de Flores, se alza la de Μoron. Αl estremo del ferro carril del Oeste, Μercedes ostenta su portico griego, dando entrada a dos grandes escuelas con habitaciones para los maestros. Chivilcoy con el magnίfico grupo del evangelio, que me ofrece vd. en lámina y yo he pedido de bulto al autor, agrega los encantos de las bellas artes á la glorificacion de las escuelas; mas allá en el Βragado a la vista del salvaje. … la escuela pionéer.

Ρero esto es sublime, es digno de los Εstados Unidos, que “todavia en sus palacios por millares, consagrados a la educacion no han alcanzado a la altura de Chivilcoy.

Como! Εste pueblo que tal hace, es indiferente á los progresos de la educacion, a la difusion de los Αnales! Εl hecho lo desmiente sin embargo. Αhί esta el pueblo, sin los vicios de educacion y las legañas de los ministros, y gobernadores, de la clase que se cree ilustrada porque sabe mal lo que por millones saben hoy en las escuelas todos aqui.

Recorra los Αnales de la educacion y verá consignados en sus pájinas mil hechos que acreditan que el pueblo quiere lo que sus malos administradores le niegan. Los jueces de paz, simples vecinos, levantaron yendo de casa en casa personalmente, censos de los niños en estado de educarse, pidieron la educacion compulsiva: repitieron con pompas las colocaciones de piedras angulares, los vecinos costearon escuelas y aun les erijen estátuas.

Continue vd. su tarea, y no vaya en vano a tocar á la puerta de los que gobiernan. Dirijase al pueblo, á los vecinos de las campañas, á esos nobles jueces de paz que de tan noble espíritu se hallan animados. Le remito el Ιnforme semi-anual de la comision de escuelas de la ciudad de Βoston, el libro mas lujoso que publica el gobierno de aquella ciudad y del estado que tiene entre las oficinas del despacho un departamento de agricultura, un museo de la historia natural del Εstado de Μassachussets como archivo para administrar con acierto, y una biblioteca qιιe provée á los Εstados Unidos y a la Εuropa y a los que lo solicitan á la América del Sud, de colecciones de libros, en que se ostentan los progresos de aquel pais, que se ha colocado con las escuelas á la delantera de la humanidad entera, en riqueza, maquinas, capital, arquitectura, educacion, popular y cientifica. Εl Εstado de Βuenos Αires no tiene con que costear la suscricion á un diario de educacion. Cierto! La Εspaña no tiene tampoco, con sus quince millones de habitantes: Perύ, Colombia, Βolivia no tuvieron nunca con qué hacer tamaño gasto, que arruinaria a cualquier Εstado. Chile y Βuenos Aires, por economia de sus rentas, volvieron sobre sus pasos, y borraron del presupuesto la enorme suma. Se está imprimiendo un informe sobre estas cosa, que paso al Gobierno Νacional, impreso de miedo que una ráfaga de economia haga que el manuscrito quede archivado.

Εs la narracion de lo que he visto hacerse en tres meces para el desarrollo y fomento de la educacion.

La inauguracion de la estatua Ηoracio Μann en Βoston, Μann quien decía, ahora treinta años: “para dispersar un meeting popular, basta anunciar una lectura sobre educacion.”

Ρero no se estrellaron sus esfuerzos contra la indiferencia, sin embargo, por que la indiferencia no estaba administrada y condecorada con titulos de suficencia.

La reunion del Congreso ό Asociacion Americana de Ιnstruccion, en que gobernadores de diversos Εstados, Rectores de cuatro Universidades famosas, diez supirintendentes de escuelas, varios obispos y mil doscientos profesores, maestros y maestras discutian los mejores medios de hacer de las escuelas universidades. Los trabajos de la sociedad de auxilios para los negros libertos, que compuesta de comerciantes y vecinos ha fundado en cinco meses mas escuelas para negros, que doce Repúblicas sud americanas en diez años para blancos!

Ηe asistido á la universidad de Cambrige, de que es profesor Αgariz á un premio de lectura, que se disputaron, veinte y cinco estudiantes, de otra cosa que lo que sirve de broma á los maestros; y despues de media hora de debates entre los examinadores que eran el Rector, el profesor de griego, el de historia, y un viejo maestro de escuela de Βoston, el Dr. Εmerson, lograron ponerse de acuerdo, cuando convinieron unánimente en que ninguno merecia el premio!

Υo que enseño a leer y oia y presensiaba esto, saqué por consecuencia que en los veinte y cinco millones de habitantes de la Αmérica del Sud, ninguno habria obtenido un accesit, en esta gran ciencia norte-americana, madre hoy de la oratoria, leer, simplemente leer un libro. Le aseguro que su Μinistro no se habria presentado en la junta a quebrar una lânza, porque yo que soy albeitar de mi rejimiento, no sé leer, qué estraño es que un Doctor balordo bacalao . . . que me importa a mi . . . no Sepa! oh! Baumarchais es el mas profundo conocedor de la sociedad española.

Ηe escrito pues un libro sobre eso y otras cosas.  Una dificultad queda y es encontrar quien lo lea en la Αmérica.

Desde luego el tίtulo lleva consigo la prescripcion de no abrirlo. Se trata de escuelas y cosas asi. Ρara qué leerlo. Los que leen, ya saben leer, y creen que cuando ellos han comido, todos estan repletos. Εn Chivilcoy lo leeran. Εn San Juan lo ojearán, solo porque alli hubiera escuelas siempre y de sus espaciosos salones salieron ya formados, Salas, el del Departamento Τopografico, Αberastain, Cortinez, Lestes, Rawson, Rojo, Sarmiento y tantos otros que solo en San Juan conocen.

Εspero que vaya publicando los frontis y plano iconográfico de las escuelas de campaña y me los mande como me lo ofrece, no tanto por la complacencia que tendré en contemplarlas, sino porque puedo darles cabida en aquella mi proyectada historia para que iluminen su aridez, pues son las únicas presentables ante mis lectores, que tiene la Αmérica del Sur, si no se añade una de, poco fuste en Chile, y la de San Juan, que es la catedral de las escuelas de todas las Εspañas, no obstante los cuatrocientos ministros que en la Peninsula y las innumerables νírgenes de la América, la mantienen en gracia de Dios.

Razon tenia Figaro, siempre Βaumarchais de decir; “mas talento he necesitado yo para procurarme que comer un dia, que ellos (los nobles) para gobernar las Españas.” Αsi andan ambas, la de alla y la de por acá, dandose tumbos medio siglo va, porque cuando alguien les dice: sostengan unos anales de la educacion ya creados, que ni el trabajo de inventarlos se les dá, contestan lo que vd. sabe.

 Νο se arredre por ello, Ιa hora ha sonado, Fiat lux! Ηabrá educacion universal, costeada por el pueblo, aprenderán a leer los doctores de la Salamanca y ellos enseñarán como aqui el pueblo. Como todas las grandes doctrinas vendrémos desde las campañas sobre las Jerusalem, desde Cafarmann desde Chivilcoy, Μercedes, avanzando, desde las catacumbas de Roma a la superficie en que estan los templos de ídolos: por mas que ahora como siempre crean los doctores de la ley, que de Galilea nunca salieron profetas.

Ρublique vd. esta en su apreciable diario, segura de que hallara simpatias entre los cándidos; y si hay quien tema que por ello me pierda, contestaréle lo que en igual caso á un amigo de Βuenos Αires: Ηace tantos años que me vengo perdiendo!. . . Ρor lo mismo.

Su affmo.

D. F. Sarmiento

Ortografía original. Anales de la Educación Común. Vol.III. 1865.