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Carta de Juana Manso a Sarmiento, 20 de Febrero de 1868. Anales de la Educación Común.

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Buenos Aires, Febrero 20 de 1868.
Al Sr. D. Domingo Faustino Sarmiento.
MI ESTIMADO AMIGO:
He leido el 2º número de Ambas Américas, porque alguien ha tenido la bondad de prestármelo, sin que sea un reproche para V.; siento no haberlo recibido directamente. Motiva esta carta su articulo Bibliotecas Populares.
Es la grande cuestion de la educacion conquistar LECTORES; pero en esto como en lo demás, el mal está en la ESCUELA-CHUSMA: no hay sino V. para estos hallazgos, ha puesto V. el dedo en la llaga. Las escuelas, como nosotros las usamos, vestidas de algodon, en educacion no son DECENTEs, solo son propias para inspirar ódio y aversion á la instruccion, porque V. lo sabe, las primeras impresiones de la infancia deciden á veces de la vida entera.
Recuerdo á propósito lo que pasó conmigo:
Aprendi á leer por mí misma, preguntando una letra y otra, combinando los sonidos, y empecé por leer novelas á los seis años de edad; con todo, en la escuela donde me sujetaban al aprendizage sistemado del alfabeto, no pasaba del Cristo, porque no podia comprender su valor alfabético; y como empacaba alli, no iba adelante.
Despues de leer en mi casa Anastacia ó la Recompensa de la hospitalidad, Alejo ó la Casita en los bosques, Luisa ó la Cabaña, el Quijote, El Solitario, Las Veladas de la Quinta, Tardes de la Granja, Eusebio ó el Cestero de Filadelfia, y que sé yo cuantas mas, acabé recien á duras penas la Cartilla en la Escuela, obteniendo el pase á Caton. No sabía yo lo que era, y cuando me pusieron en la mano aquel libro impreso en papel pambazo con tapas de pergamino, me eché á llorar amargamente, y declaré que no lo quería. Mi buen padre, riendo á banderas desplegadas condescendió, y de acuerdo con la maestra, me dieron las Obligaciones del hombre. Aquí fué otra batalla, lo declaré tonto y estúpido. Nueva condescendencia de mi padre que no quería tiranizarme. Me dieron La Creacion, un librito de la casa de Ackerman, era bien impreso, tenía lindas tapas. Declaré que no me divertía su lectura, y entonces me dieron Isabel ó los desterrados de Siberia. Lo devoré no sin regar sus páginas con frecuentes lágrimas.
Véa V., ya queria emociones! En adelante, los Consejos á mi Hija, Cuentos á mi Hija, Accidentes de la Infancia, Fábulas de Samaniego, decidieron de mi vocacion literaria, que ha luchado contra la corriente de la opinion y de la costumbre por el espacio de 35 años, puesto que teniendo hoy 48 no cumplidos, hice mis primeras armas en la literatura con dos traducciones del francés, una á los 13 y otra á los 14 años. Mi padre las hizo imprimir á su costa—eran sus títulos: 1° El Egoismo y la Amistad, 1833—2º Mavrogenia ó la Heroina de la Grecia, 1834. Esta novelita dedicada á la Sociedad de Beneficencia, llevaba al frente una carta original mia en felicitacion del Colegio de Castas, establecido en San Miguel. Ya vé V. que debutaba por la Educacion y me declaraba anti-esclavista y negrófila.

Ahora véa V. el reverso de la medalla.

El hijo de una amiga mia acaba de leer en la Escuela de San Nicolás la Seleccion, un librito del Sr Sastre; para llegar á ese resultado, ha ido dia á dia rompiendo las hojas, de manera que ha reducido el libro al estado de andrajo. Esperaba quedar libre de él y que le decretarian otro, porque aquel lo habia leido un año entero. Pues no señor, no es así y recibe la órden fatal de traer otra Seleccion. En su casa, llora y patéa y maldice el libro. La madre, no obstante, se lo compra porque es el testo ordenado, la escuela es gratuita y no puede ella acceder á los deseos de su hijo.
El chiquillo se amotina ese dia, llora, rabia, le ofrecen coscorrones y el chuvasco concluye por agarrar el libro con toda furia y salir para la escuela jurando que cuando sea grande no ha de volver á tomar un libro en su mano!
Concibe V. una tortura intelectual igual á leer durante meses enteros, años, el mismo libro, roto, mugriento, insulso?
Pues ahí tiene V. la historia real de la aversion á las Bibliotecas. Nadie lée, no lo tienen por hábito, ni lo tendrán jamás, porque el primer libro de la escuela no es atractivo ni variada la lectura. Eso seria gastar mucho, proveer las escuelas de séries variadas de lectura, ni las tenemos, en demanda de nuestras necesidades; porque es necesario que las primeras lecturas á la vez de deleitosas arrojen en el espiritu la simiente del deséo de saber. Es preciso que estén calculadas para revestir los conocimientos útiles de cierta gracia. Lecturas fofas, dejarán fofos los individuos toda la vida.
Toda lectura séria está proscripta; todo artículo largo pasa desapercibido porque es largo y quieren escritos chicos y farsa, por la farsa sola, se interesan en las cuestiones.
Ahora, volviendo á los libros de lectura para la Escuela, el catálogo no es tan corto, como restricta la economía que los condena al destierro; porque no hai quien convenza á muestros gobiernos que la educacion es costosa, pero á la vez se gana con ella un mil por ciento en riqueza moral é intelectual, que son las creadoras de la riqueza nacional.
El otro dia fuí comisionada por el Dr. Saravia para confeccionar una lista de libros y de útiles para dos Escuelas Normales y dos Escuelas Modelos en Córdoba, lo que efectué, encontrando en la libreria de Mackern todas las publicaciones traducidas yá al español: con todo, si no lo ha olvidado en el cúmulo de sus atenciones, debe recordar que mia fué la idea de las Escuelas Poliglotas. Yo inicié y llevé á cabo por el espacio de seis años enseñar el inglés en mi Escuela de Ambos Sexos No 1, y la clase de francés oral duró de 1859 hasta 1861—Despues de su partida me encadenaron al Horario Sastre, y en la hora de recreo enseñaba á leer el inglés y á veces algunas esplicaciones de Historia Natural en aquella magnifica carta que nos dió V. para la escuela.
La falta de libros buenos en español urge que el idioma inglés sea declarado materia de enseñanza primaria; porque es mas fácil y mas barato enseñar el inglés á diez mil niños que traducir diez mil obras que nos hacen falta esencial y que representarian un enorme capital solo en traducciones. Deberia exigirse que todos los maestros y maestras supiesen inglés para optará una escuela. Tal idea sugeri para Córdoba y haré adoptar en la Escuela del Socorro si se realiza la parroquial para cuya construccion nos hallamos (no lo diga Vd. á nadie) en plena conspiracion. El inglés se enseña con mucha facilidad por el libro primario de Mendeville última edicion; Olivio sabia leer inglés y conocia muchas cosas cuando se embarcó para Estados Unidos. Con la pizarra grande y ese librito, es muy fácil enseñar á los niños mas pequeños.
Hay un otro librito cuya traduccion podria Vd, sugerir, es una traduccion de Miss Barbara O’Sullivan, de que se usaba mucho en los Colegios ahora 20 años para la enseñanza de idiomas vivos; pertenecia á un autor aleman Dr. Suidenstueker; yo tenia un ejemplar y lo regalé en Rio Janeiro al Dr. Goldsmithe, profesor de aleman del Colegio Pedro II para que lo acomodase al estudio del aleman y portugues.
Es ese un librito mas apropiado que Ollendorf para la clase primaria y que podria servir para el primer año, es todo de ejercicios.
La enseñanza del inglés salvaria el inconveniente de la frivolidad por un lado, habituando la atencion por lo grato de la tarea, para los niños todo es novedad, y luego la facilidad de obtener libros buenos y baratos como será imposible obtenerlos en un siglo en castellano.
Toda la dificultad es educar una generacion, una sola, en la generalidad de estas ideas; y entonces, nos hemos de ir como lista de poncho, segun dicen los paisanos.
Nuestras escuelas tal como existen, seria lo mismo que sino existiesen, porque lejos de enseñar alguna cosa, pervierten el alma, embrutecen el espiritu y debilitan el cuerpo: y esto no es paradoja, es la mas dolorosa de las realidades.
Maestros ignorantes, libros inadecuados, enseñanza árida y sin propósito, locales que Vd. conoce, con cinco horas no interrumpidas de labor, son mas que suficientes ingredientes para envenenar la desgraciada niñez que las frecuenta. Pues todos estos males, los conoce el Dr. Avellaneda, que tan bellas teorías ha vertido en su memoria del año pasado y que Vd. transcribe.
Por qué conociendo el mal no se remedia? Por qué?… Algun dia se podrá explicar la causa de este abandono doblemente imperdonable, puesto que tan bien se comprende la importancia de la educacion, en un puesto en que tanto bien habria podido hacerse. Por mi parte, le confieso una exentricidad, las palabras me hacen el mismo efecto de la llúvia, cuando las acciones no las confirman: y en este punto como en todos aquellos en que está empeñada la sinceridad, soy tenaz y no transijo con nadie, ni por cosa alguna; mi divisa es el consejo de
Lincoln LA VERDAD, TODA LA VERDAD. Asi este su 2do número de Ambas Américas, bello, como cuanto sale de su pluma, adolece para mí del defecto de los mirages del horizonte visible á la hora del poniente en nuestro clima.
Qué bellas montañas dibuja él en lontananza!… pero son nubes… agua… vapor… ilusiones de óptica; nada mas!
Sin buenas escuelas primarias, jamas crearemos los otros grados de la enseñanza, y sin que ésta sea difundida con largueza é idoneidad, jamas haremos concurrencia á los billares con Bibliotecas populares.

Si se realiza la Escuela Parroquial del Socorro, voy á hacer adoptar el plano de Tasker School que nos viene como de molde. Veremos si es posible hacer construir una buena escuela en esta parroquia, para los tres grados de enseñanza, primario, secundario y superior, en el sistema de Ambos Sexos, y habremos puesto una pica en Flandes. Sin embargo, espero encontrar oposicion, aunque el modo de realizar la escuela de Ambos Sexos en los tres grados es facilisima. Por ejemplo diremos. Salon No 1. Mixto—Infantil. Salon N. 2. Primario mixto— Salon N. 3. Secundario—Varones—Salon N. 4. Secundario—Mugeres—Salon N.5. Superior
Varones—Salon N. 6. Supe rior Mugeres—Medio millon de pesos papel es lo que necesito para realizar la idea; y yo me ingeniaré en montar con los elementos á la mano, una Escuela-Bostoniana; sin perjuicio de enviar por algunos útiles á Norte-América. Le aseguro á Vd. que seria el mas bello dia de mi vida.
Su afectísima.
Juana Manso.

Anales de la Educación Común. Vol. V, 1867.

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