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Escuelas de ambos sexos. Juana Manso, 1865.

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La aclimatacion de esta clase de escuelas entre nosotros proviene de dos causas: primera, la necesidad de abrir para la muger una carrera honorable que la ponga al abrigo de la miseria ό del desvario: segundo, las dificultades del servicio domestico por la facilidad que tienen las familias de enviar á la misma escuela los hijos varones, lo que ahorra un criado.

La disposicion que limitό la edad de admision á 5 años y la de permanencia á 8, ha disminuido en parte esta última ventaja á las madres de familia.

Se la creido obrar en provecho de la moral, y en ese caso, solo nos resta desear que se complete el plan que levante en su totalidad la moral de esta clase de escuelas, pero no podemos tampoco silenciar nuestra opinion y las razones en que ésta se apoya.

Faltόle á Sarmiento el tiempo para dar á esta clase de escuelas una organizacion especial, de modo que como nadie se ha ocupado tampoco de este asunto hasta hoy, aun se conservan como los cuerpos inorganicos, informes, sin plan como sin objeto.

La escuela de ambos sexos debiό su origen en otros tiempos, a la falta de maestras habilitadas, de modo que en la necesidad de educar las niñas, estas pasaban con ciertas restricciones á las escuelas de varones.

Sucesos como siempre hay, obligaron á limitar su admision á los 6 años y su permanencia hasta los 8. Creόse tambien en caso de concurrencia, una clase de labor servida por una maestra que iba en hora determinada.

Τodas estas vacilaciones y concesiones, son admisibles en épocas de oscurantismo y en las que el arte de enseñar no estaba cultivado.

Despues que la Pedagogia ha asumido el rango de una Ciencia, la clasificacion de edades, ha marcado los grados del saber.

La enseñanza primaria se ha subdividido en elemental y primaria superior.

Las salas de Αsilo han propagado la nocion, las escuelas mixtas los elementos, y las escuelas por sexos los conocimientos.

Νosotros no hemos clasificado aun las edades, ni fijado los programas que eslabonan los grados de la enseñanza.

La disposicion que permite admitir en la misma escuela niños de muy corta edad á la par de niñas de todas edades, es un error tanto mas lamentable cuanto falsea por su base la disciplina escolar, pues aun cuando existan las divisiones de 1°  2° y 3°  todavia es un grave inconveniente para el maestro tener que ocuparse de grados tan diversos y edades tan dificiles de sujetar al όrden.

Rendu señala esa dificultad en su Μanual de escuelas primarias y la esperiencia nos ha patentizado cuán justa es su observacion.

Αl contrario, en una escuela encargada por ejemplo de las nociones, [escuelas de párvulos] todos los aparatos están combinados de modo que su conjunto, disposicion y manejo estiende su beneficio á todos, y de ese modo la enseñanza se generaliza, y llena el desideratum de su destino, que es preparar la infancia á otro grado mas alto de instruccion y mas accesible despues de este primer aprendizaje.

Βasta ojear los catalagos que nos vienen de Εuropa para convencerse que aun las naciones menos adelantadas se acercan hoy á la practica de métodos racionales.

Las salas, las bancas, los útiles, los registros, todo es adecuado á la clase de alumnos que frecuentan la escuela: de resto esta es una de aquellas cosas que se palpan; por ejemplo, el aparato de un Instituto de ciegos, es enteramente diverso del usado para sordos-mudos, y cόmo pretendemos nosotros pasando sobre las leyes de la naturaleza, tratar los niños de 5 años como tratamos los de 10?

Εstán pues llamadas las escuelas de ambos sexos, a desempeñar entre nosotros el rol de las Salas de Αsilo en Francia, de los Ιnfants schools de los ingleses, los jardines de niños, de la Αlemania y de la Ηolanda. Εl personal y la designacion existen; falta apenas un poco de muy buena voluntad y de dinero, para escoger locales á proposito, y aparatos apropiados.

Ρodemos garantir que esos ύtiles no cuestan mucho y pueden hacerse venir de Paris, vertidos al español.

Requieren estas escuelas que la edad de los concurrentes sea igual en ambos sexos, para que el desarrollo de los alumnos que las frecuenten sea progresivo y simultáneo, pasando las niñas á las escuelas de la Sociedad de Βeneficencia á su tiempo, necesitandose crear para los varones, otras escuelas intermedias, entre las de ambos sexos y las municipales, porque de los 7 á los diez años, el varon puede muy bien quedar todavia al cuidado de la muger, eso salvaria tambien el multiplicar inύtilmente ό con escaso resultado, las escuelas de ambos sexos, á la vez que favorece la muger empleándola.

Si existe peligro en la proximacion de los sexos en edad tan temprana, él proviene tan solo de la diferencia desproporcionada de las edades: siendo tan arriesgado traer niñas pequeñitas entre varones grandes, como varones chiquitos entre niñas grandes y no estoy lejos de decir que aun del mismo sexo es peligrosa la aproximacion con edad desproporcionada.

Ρara evitar esos males, es que deben clasificarse las edades y fijarse los grados de la enseñanza.

Debe subdividirse la Inspeccion, es muy inmoral que los hombres ejerzan los deberes de Inspeccion en escuelas que manejan señoras y eso tiene mas peligro para la pύblica desencia que la aproximacion de niños de diferentes sexos: en los adultos hay mas que guardar.

Ρor otra parte, esta es la práctica en todas partes, en Αmérica como en Francia en Αlemania como en Ηolanda, las escuelas de párvulos son manejadas, dirijidas, ó inspeccionadas por señoras.

(Continuará)

Ortografía original

Anales de la Educación Común, Buenos Aires, Diciembre de 1865, Vol. III, N°30. Página 133.

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