Transferencias y luchas culturales transatlánticas: feminismo, librepensamiento y redes masónicas entre Europa y América (1860 – 1910)” Dévrig Mollès

Durante la segunda mitad del siglo XIX, en Argentina como en el resto del mundo occidental, la participación femenina en el espacio público se limitaba por lo general a las ceremonias religiosas. ¿Sirvió la masonería de espacio de lucha cultural para las primeras generaciones feministas nacionales?
La introducción de las primeras mujeres en las logias latinas de Buenos Aires sobrevino durante este periodo, estrechamente vinculada al librepensamiento. Según las fuentes localizadas hasta ahora, el primer caso fue el de una intelectual feminista, Juana Paula Manso de Noronha (1819 – 1875). Hija de un colaborador del gobierno liberal de Bernardino Rivadavia, se había exiliado en 1839, huyendo de la tiranía de Juan Manuel de Rosas con otros liberales (y futuros masones) argentinos. En Montevideo, había fundado un Ateneo de las Señoritas. En Río de Janeiro, había editado O Jornal das Senhoras (1852), dedicado a la crítica artística, la emancipación de la mujer, del esclavo, etc. En 1854, de regreso en Buenos Aires, había editado el efímero Álbum de Señoritas, agregando a estas temáticas la educación popular, la filosofía, la homeopatía, los relatos de viajes, la actualidad científica, la protección al indígena, críticas a la Iglesia Católica y ocasionales alusiones a la masonería. A partir de 1859, promovida por los masones José Mármol y Domingo Faustino Sarmiento, colaboró con todos los proyectos educativos, laicos y mixtos posibles
En 1867, apoyaba públicamente a la campaña laica de Nicasio Oroño -gobernador y masón de la provincia de Santa Fe- llamando a “secularizarlo todo […] hasta volvernos Estado laico” ¿Pensó en crear una base de acción feminista y educacionista, especialmente destinada a la primera generación de maestras normales argentinas? Aparentemente apoyada por su viejo compañero de ruta Sarmiento y por dos logias de Buenos Aires (la argentina Constancia y la italo-argentina Unione Italiana), Juana Manso preparó su iniciación a partir de 1868. Según los primeros documentos, ciertos miembros del Supremo Consejo & Gran Oriente de la República Argentina (organizado entre 1856 y 1862) juzgaron inoportuna “la creación de LL\ de adopción, único caso en que podría ser iniciada la Sra. Manso”. ¿Modernización abortada? Los archivos podrían recelar sorpresas. En todo caso, indican claramente que la cuestión femenina fue el objeto de una lucha cultural entre tendencias masónicas a partir de fines de los años 1860.
¿Veían en la mujer una aliada en la batalla anticlerical ciertos dirigentes liberales? El caso de Domingo Faustino Sarmiento queda por profundizar. Intelectual de Estado, masón desde 1854 y gran-maestre entre 1882 y 1883, fue el blanco -en 1882- no sólo de ataques clericales sino también de ataques masónicos. ¿Fueron su foco las logias extraterritoriales inglesas?

Ver artículo completo:  https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4174084.pdf

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