Maestra Autodidacta por Marta Elena Samatan

(…) La maestra autodidacta, formada por su propia voluntad y guiada por una vocación  que trascendía  todos sus actos, comprendió inmediatamente la amplitud de miras educacionales que abrigaba Domingo Faustino Sarmiento. (…)

Juana Manso conocía  los antecedentes educacionales argentinos y sabía valorarlos. Tenía presente la obra realizada por Manuel Belgrano  y admiraba a Rivadavia, fundador de las primeras escuelas para mujeres. Decidida partidaria de la educación popular, lanzó una campaña para que se dictara una ley de educación que contemplara al pueblo todo y no solamente a una minoría. «Es el pueblo en masa- dice- el que representa a la nación; es el soberano y al que es preciso educar. «  La escuela común, tal como ella la concibe debe desterrar los privilegios y ser igualitaria. Pobres y ricos deben sentarse en los mismos bancos » sin distinciones odiosas, contrarias a la democracia».

Abogó para que se edificaran locales adecuados para las escuelas y puso el grito en el cielo contra las casas alquiladas, ruinosas, incómodas, sucias, llenas de alimañas.

Ponía en primer plano una buena organización escolar y daba la merecida importancia a la estadística y los registros. Más de una vez pidió un censo de escuelas. Insistía en el papel fundamental que deben desempeñar los inspectores en su labor de orientación pedagógica. Para ellos, en 1867, escribió normas que parecen para nuestra época.

La asistencia escolar era una de sus preocupaciones. Fue una de las primeras en señalar el ausentismo como uno de los males más graves de la enseñanza, indicando entre sus causas la miseria y la desidia.

Se indignaba contra los malos libros escolares en uso. «Lecturas fofas – dice- dejarán fofos a los individuos para toda la vida». Reclamaba textos de enseñanza interesantes y bien presentados que resultan amenos para el niño. Introdujo el canto en las escuelas, deseando llevar alegría a las aulas y considerando que la música enaltece los espíritus.

Las ideas de Juana Manso  en materia de enseñanza primaria eran claras: «Yo cuidaba de cultivar en el niño  la espontaneidad individual, la conciencia del deber, la obediencia al principio de autoridad, la atención, la observación, la comparación, la reflexión.»

Su interés por la educación común no se limitaba a Buenos Aires, llegaba a las provincias, que se debatían en medio de angustiosos problemas de pobreza y aislamiento. Sostuvo la necesidad de remediar en algo ese estado de cosas, de abrir escuelas internados en la campaña. Los mayores escollos para difundir la educación eran los económicos. Juana Manso protestaba con vehemencia contra los presupuestos educacionales mal calculados. El presupuesto de la educación -dice- se hace a tientas, no en armonía con las necesidades educacionales del país….Sobran recursos, falta la voluntad para tocarlos.»

(Extracto del libro Autodidactos de Marta Elena Samatan)

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