La reivindicación de Madame Manso: Dr. Dio Lewis y el Instituto Normal de Educación Física de Lexington por Karina Belletti. Investigación con el Dr. Barry Velleman

 

En tiempos de redes sociales digitales, se nos ocurrió que había que iniciar desde este blog una cruzada virtual bajo el lema “#juanamansodelocanoteníanada”. Reivindicar el sistema de Madame Manso que el artículo del 7 de junio de 1870 en el diario The Standard (ver post anterior) se encargó de infectar con gotas de sarcasmo, concentrados de obvia ironía y espíritu de desprecio.

Madame Manso no estaba loca. ¿Qué sustentos teóricos y prácticos tenían la inclusión de la música en otras disciplinas, la arquería y la anatomía? ¿Qué literatura llegó a Juana y la convenció de ir contra viento y marea?

María de Giorgio sugirió ir a los Anales de la Educación y Barry Velleman, a las más de 180 cartas de Mary a Domingo que compiló e investigó en su libro “My dear sir” de 2001 y su versión en español de 2005 de editorial ICANA (de aquí en adelante MDS).

Por mi parte, acá estoy lista para preparar la poción y mezclar los elementos.

El volumen IX, número 1 de agosto de 1870, nos cayó del cielo y publicó el decreto junto a la ley que da creación y organización a la Escuela Normal Nacional de Paraná. El decreto orgánico de junio de 1870 delineaba el objeto de la escuela normal y su diseño curricular por año. Un capítulo versaba específicamente sobre “las lecciones de los objetos”, ejercicios pectorales y  movimiento de rodillas. Como todos los maestros sabemos, la literatura recomendada siempre aparece como referencia (página 19 del documento, nota 1) en los diseños guía para planificar las clases: “Algunos otros apuntes sobre ejercicios físicos en la escuela, pueden obtenerse, también del “Periódico de Cultura Física”, por el Dr. Lewis, que se publica en Boston”.

https://books.google.com.ar/books?redir_esc=y&id=-SJNAAAAcAAJ&q=lewis#v=snippet&q=lewis&f=false

¿Quién era este Dr. Lewis (1823-1886)?

El  artículo de Robert Loeffelbein que se publicó en el sitio Taylor and Francis en línea el 11 de septiembre de 2012, resume brevemente la obra del famoso Dio Lewis o Diocletian Lewis. https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00193089.1966.10532496?src=recsys&

El 22 de agosto de 1860, en la 31º Convención del Instituto Americano de Instrucción en Boston, el Dr. Dio Lewis presentó su “nueva gimnasia”. Se basaba en el uso de aparatos simples, livianos y de mano que, además de ejercitar los músculos, servían para desarrollar la agilidad, la flexibilidad y la gracia de los movimientos corporales. En esa convención, se decidió que el plan de ejercicios se implementaría inmediatamente en todas las escuelas del país. Si no hubiera sido por la guerra civil que llevó a la búsqueda de ejercicios más de tipo militar, el sistema de Lewis hubiera tenido un  impacto aún mayor.

Fue maestro a los 12 años y maestro de maestros a los 18. Estudió medicina en Harvard. Como no tuvo los recursos suficientes para completar su graduación, empezó a trabajar como asistente del Dr. Lewis McCarthy, quien lo interesó por la homeopatía. En 1848, abrió su propio consultorio de medicina homeopática. Lewis, como Juana, recibió muchas críticas sociales y de la prensa. Le decían “showman” o comediante, charlatán y hasta curandero. Otro loco que quería cambiar las cosas.

Fue, sin embargo, el primero en publicar un libro de textos sobre el tema de la salud y el ejercicio físico en Estados Unidos y un arquitecto de gimnasios y equipamiento.

Algunas de las ideas o inventos de Dio eran: Educación física mixta (varones y mujeres)  y con música, uso de bolsas de semillas (en Argentina, eran de alpiste) para trabajar la destreza y rapidez visual, que los gimnasios y patios sean parte del edificio escolar y la limpieza semanal profunda de las instalaciones, el uso de cerbatanas para ampliar la capacidad pulmonar, el empleo de objetos de diferentes pesos que se colocaban sobre la cabeza para mejorar la postura y el uso de ropa adecuada para la realización del ejercicio físico. Era un detractor del corsét femenino.

En 1861, abrió el primer instituto docente de educación física que se llamó “Instituto Normal de Educación Física” en Lexington, Massachusets. Se graduaron en él más de 400 profesores.

 

LA CONEXIÓN CON LAS HERMANAS PEABODY Y LA HIJA DE SARMIENTO

En la página 99 de la tesis doctoral de Patricia Ard (“Seeds of Reform: The Letters of Mary Peabody Mann and Domingo F. Sarmiento, 1865–1868,” PhD dissertation, Rutgers University, 1996), Mary Mann informaba a Sarmiento el 15 de octubre de 1865 que el Dr. Lewis se había reunido con su hermana Elizabeth y que estaría encantado de enviar a sus futuras maestras a Argentina y que Faustina podría enseñar música allí.

En  MDS, encontramos dos cartas a Domingo de 22 de julio y 15 de octubre de 1865. En ellas, Mary proponía que Faustina asistiera a la escuela de Lewis, que el mismo doctor viajara a Argentina y que se enviaran maestras graduadas de su instituto docente a nuestro país.

Durante su estadía en Estados Unidos como Ministro Plenipotenciario de Mitre, Sarmiento visitó la escuela de Lewis, siguiendo la recomendación de Mary Mann, el 12 de octubre de 1865. Elizabeth Peabody enseñó historia allí por algún tiempo.

En una extensa carta que escribió Sarmiento a Juana el 20 de noviembre de 1865 (PALCOS, Páginas Confidenciales. Pág. 192), Domingo le contaba que Elizabeth o la “Mrs. Peabody” era profesora de historia en la institución Lewis.

No caben dudas de que Juana fue el gran brazo ejecutor de un plan de educación que tenía fuertes antecedentes en el progresismo educativo de Nueva Inglaterra del siglo XIX y un claro aval presidencial en Argentina.

Hoy nos parece que la escuela como la conocemos fue siempre igual:

La ropa de gimnasia, los elementos simples que todavía usamos para la práctica de educación física, la interdisciplinariedad, la música y la conciencia y el estudio de nuestros cuerpos.

La historia nos muestra que no ha sido así: La escuela de Domingo y Juana fue una construcción que llevó tiempo, oposiciones y mucha valentía.

En estos días de encierro por un virus pandémico, las escuelas necesitan volver a innovar desde la virtualidad digital, sin perder la calidez humana de nuestros docentes. Quizás, un día, las próximas generaciones se rían cuando les digan que hace muchos años, la escuela sólo escribía en lápiz y papel.

Karina Belleti

 

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