La escritora feminista Juana Manso por Marta Palacio

Juana Manso tiene la originalidad de confrontar temerariamente con su accionar y su escritura los supuestos patriarcales de un proyecto nacional construido discursivamente bajo el molde del sujeto masculino, blanco, propietario, católico. Con una infatigable actividad y  producción en un medio adverso a sus planteos feministas y a su crítica social progresista decididamente anticlerical y abolicionista realiza diversas tareas como intelectual comprometida en el proceso histórico libertario. Su discurso y su praxis asume un particular sesgo: habla y escribe como mujer situada en un orden patriarcal que no ha sido cuestionado en su núcleo medular hasta el momento en que Juana toma la pluma. Sin embargo, si bien “su retórica tuvo el poder de fascinar por la  brusquedad y la fuerza de la palabra publicística -comenta Lelia Área- estuvo (…) condenada al fracaso.”

Se arriesga a cuestionar determinadas decisiones político-institucionales que los líderes patrios estaban llevando a cabo, como las que se desarrollan bajo la denominada “conquista del desierto” en contra de los indígenas, a los que se los extermina masivamente. La  potente objeción que Juana plantea tiene el sabor amargo de aquello que no debe decirse y menos escribirse, lo que le traerá el enojo, las injurias y finalmente el frío mutismo con que se castiga la trasgresión y la disidencia.

Dice con vehemencia Juana:

“La experiencia nos ha demostrado que el indio tiene inteligencia, y cuando  civilizado, hemos visto desenvolverse en ellos miles de sentimientos nobles (…) Esta patria es de ellos como nuestra. La Conquista los esclavizó, los arrojó de sus lares, los despedazó, y nosotros después de la Independencia no hemos hecho más que continuar las obras que comenzó la Conquista”

En este punto hay que señalar que la emergencia de la figura de la autora se realiza a través de un proceso conflictivo y que obtiene pocas adhesiones y lealtades por parte de aquellos mismos románticos ilustrados que tanto bregaron por la educación de las mujeres y la formación de las lectoras. Esta situación reactiva se comprende si se tiene en cuenta que, como expresa Batticuore, “en un período en que la letra es un arma de combate, la representación de una mujer escribiendo ( …) constituye una escena irritante, incómoda cundo no imposible, en la medida en que convoca el estigma de politización”.

Juana, “Juana, la loca” – como la denominará Félix Frías– sabe que sus palabras remueven conciencias y calan hondo en la hipocresía con que se cubren los poderosos, los cobardes y los mediocres. En su periódico escribe con sarcasmo, a raíz de una violenta crítica suscitada por sus columnas: “Si no fui modesta en callarme y curvar mi frente ante los fallos augustos (…) lo siento mucho ”.

Juana constituye y relata su identidad a partir de la escritura de la historia nacional, especialmente escritura periodística, a la que privilegia como medio más potente de acceso y de influencia sobre el público femenino, por encima de los libros, por ese entonces censurados  para las mujeres, y de los escasos permitidos en la educación de las jóvenes muy pobres a sus ojos en contenidos críticos e ilustrados. Por eso en uno de sus artículos publicado en el  Jornal das Senhoras , titulado “¿Quién soy?” , responde a la pregunta con esta concisa y segura afirmación : “yo soy una mujer escritora, una  femme auteur ”.

A través de su escritura, polemista y desafiante, Juana Manso va elaborando su crítica a una sociedad patriarcal y la vez construyendo la historia nacional de su época, desde un locus de enunciación feminista que inaugura. Su obra puede leerse en su conjunto como una  historiografía alternativa, como señala María Gabriela Mizraje, ya que recupera tópicos que la historia narrada por varones  – como B. Mitre  –   no incluyen: biografías de mujeres ilustres, el Descubrimiento, la Conquista y la Colonia, etc.

Entre sus originales proyectos, que la bautizan como pionera del feminismo en Argentina, está la edición del semanario  Álbum de Señoritas. Periódico de Literatura, Modas,  Bellas Artes y Teatros, aparecidos en enero y febrero de 1854, con tan sólo ocho números  publicados, cuya edición concluye debido a la carencia de suscripciones y la virulenta reacción en contra. Este periódico editado en su Buenos Aires natal de algún modo reproduce el exitoso semanario que durante su estancia en Río de Janeiro comienza a editar en 1852 y hasta 1855 inclusive, y que lleva el mismo título:  Jornal das Senhoras.  Jornal ilustrado, con modas, literatura, belas artes, teatro e crítica.

Este periódico es el primer diario femenino del que se tiene noticia en Brasil, goza de una buena acogida en las lectoras quienes, de buena gana, aceptan colaborar en el anonimato con artículos sobre moda.

En el  Jornal das Senhoras  Juana plantea sin ambages en un artículo titulado “Emancipación Moral de la Mujer” que es cuestión de justicia que la mujer “goce de sus derechos, que el brutal egoísmo del hombre le roba”.

Con ambas publicaciones, tanto en Brasil como en Argentina, Manso da vía libre a su propósito de desarrollar la vida intelectual y cultural de las mujeres, rompiendo el férreo e invisible mandato que las confina por naturaleza a los ámbitos privados y a las tareas domésticas inferiores: cocinar y lavar. En el diario brasileño dice: “Todas las mujeres deben muy seriamente desarraigar ese preconcepto funesto del espíritu de sus hijos; esa idea de una superioridad injusta  debe desaparecer en el hombre desde niño”.

Álbum de Señoritas  continúa de algún modo el proceso de autoría femenina inaugurado en Buenos Aires antes por la publicación de los semanarios dirigidos por mujeres ocultas tras un silencioso anonimato o bajo seudónimos La Aljaba  (1831) y  La Camelia  (1852) .

Estos primeros periódicos de mujeres abarcaban desde temas de educación, hasta responsabilidades domésticas, opiniones sobre belleza y también sobre cuestiones patrias. Son semanarios en los que la escritura de las mujeres se enfrenta a la inexperta tarea de construir su pro pio lenguaje para entrar en la discusión nacional.

Sin embargo,  Álbum de Señoritas  introduce una novedad respecto a sus antecesores: el periódico que dirige, edita y escribe en la totalidad de sus columnas lleva el nombre y la firma de su propietaria: “Juana Manso”.

Graciela Batticuore expresa que con este gesto de exponer públicamente su nombre Manso se hace cargo de la autoría y asienta la propiedad legal del periódico “inaugurando a través de la prensa femenina rioplatense de mediados del siglo XIX la modalidad de la autoría apropiada  y exhibida”.

Difiere, a su vez, de las publicaciones precedentes por el tono didáctico y la distancia que asume respecto a sus lectoras en sus diversos artículos, rompiendo la complicidad, colaboración y el diálogo autora-lectoras que los otros semanarios en su momento lograron suscitar; lo cual no será tan beneficioso a sus objetivos de emancipar a las mujeres sino que más bien generará lo contrario: a su alrededor se teje un ambiente de suspicacias, alejamientos y hostilidades justificadas bajo el rótulo social de ridiculez o locura con que el imaginario de la época tilda a una mujer muy entendida en las letras.

Imaginario sobre “la loca” que la propia Juana desmantela con brusquedad en el último número de su semanario aparecido en Buenos Aires, como si al nombrarla y convocarla sobre la hoja pública del periódico pudiera con- jurar su exclusión y silenciamiento: “La mujer es esclava de su espejo, de su corsé, de sus zapatos de su familia, de su marido, de sus errores, de las preocupaciones; sus movimientos se cuentan, sus pasos se miden, un ápice fuera de la línea prescripta, ya no es una mujer, es el qué ? (…) un ser mixto sin nombre, un monstruo, un fenómeno”.

El proyecto publicista de Juana Manso apunta a dos objetivos que recorren sus textos recurrentemente: emancipar moral e intelectualmente a las mujeres e integrarlas luego a la gesta de construcción de un país cuyas bases políticas fueran equitativas, es decir, sin ningún tipo de exclusión de unas o de privilegios de otros. Juana crispa el orden androcéntrico instituido al inaugurar en nuestro país un discurso político de género que parte de un manifiesto reivindicativo aparecido en el primer número de  Álbum de Señoritas , titulado “Emancipación moral de la mujer” , del 1 de enero de 1854, que de algún modo reproduce a su homónimo aparecido en el semanario brasileño.

Allí no sólo denuncia el estado de victimización de la mujer, sino que la constituye al mismo tiempo en sujeto social con derechos legítimos que  pueden adquirirse a través de la educación: a partir del desarrollo de la inteligencia las mujeres pueden formar la conciencia de sus derechos, desarrollar su propia personalidad e independizarse económicamente. Este texto es un auténtico ejemplar de la lucha asumida: desenmascarar el patriarcado de la sociedad porteña de 1854 apelando a la conciencia de las mujeres. Allí se expresa en términos muy semejantes a los que un siglo después empleará Simone De Beauvoir, cuando dice: “La sociedad es el hombre: él solo ha escrito las leyes de los pueblos, sus  códigos; por consiguiente, ha reservado toda la supremacía sobre sí; el círculo que traza en derredor de la muger es estrecho, inultrapasable, lo que en ella clasifica crimen en él  lo atribuyen a debilidad humana : de manera que aislada la muger en medio de su propia familia, (…) segregada de todas las cuestiones vitales de la humanidad por considerarse la fracción más débil, son con todo obligadas a ser ellas las fuertes”.

En su escritura emancipatoria, teñida del romanticismo de su época, aflora el ideal de “Patria” a construir, al que ofrenda su vida y su trabajo de publicista. “Patria” es aquel lugar donde Juana tenga cabida y cualquier otra mujer que, como ella, quiera defender su derecho a la inteligencia y a la emancipación para hallar la felicidad. Habiendo regresado de un largo exilio al país, cargada de anhelos nostálgicos de la patria, escribe en  Álbum de Señoritas: “El lar Patrio! …  si en vez de hermanos hallase enemigos, ¿qué haría? Alzar el bordón del peregrino e ir a buscar una Patria en alguna parte del mundo, donde la inteligencia de la muger no sea un delito”.

Como buena feminista liberal ilustrada, en cada una de las páginas de los números aparecidos la autora enfatiza la necesidad de educar a las mujeres ya que aprecia en el desarrollo de la inteligencia una honorable virtud que favorece la felicidad conyugal y familiar y que también inserta a la mujer de otro modo en la sociedad. En los ocho números que aparecen, escritos en su totalidad por Juana, trata sobre la organización de las escuelas, anécdotas, relatos de viaje, filosofía, psicología, modas, educación popular y de los niños, arte, las misiones, libertad de conciencia, etc. En varios de sus artículos ataca a la iglesia católica, mostrándose profundamente anticlerical, lo que la distanciará de las damas de la Sociedad de  Beneficencia y otros grupos de mujeres.

De algún modo, Juana Manso produce un ambiguo doble juego a través de la palabra impresa: es palabra panfletaria, porque denuncia el poder patriarcal y pretende emancipar a la mujer polémicamente, pero intenta mostrarse como palabra periodística que reafirma las virtudes domésticas tan cara a la vida de todos los pueblos. En el fondo, Juana subvierte y erradica la tajante división de las esferas  – creada por el patriarcado- al introducir en el propio y  pequeño ámbito doméstico, donde la mujer es “reina”,  una politización que desordena sus códigos y los del proyecto de nación elaborado sobre la visión androcéntrica de la familia.

En su propuesta emitida desde la carta de la Redacción a sus lectoras, dice: “quiero, y he de probar que la inteligencia de la muger , lejos de ser un absurdo, o un defecto, o un crimen, o un desatino, es su mejor adorno , es la verdadera  fuente de su virtud y de la felicidad doméstica  porque Dios no es contradictorio en sus obras, y cuando formó el alma humana, no le dio sexo. La hizo igual en su escencia, y la adorno de facultades idénticas”.

Pero a pesar del fracaso de  Álbum de Señoritas, como afirma Lily Sosa de Newton-“semejante luchadora no se rendirá sin dar pelea”.

En la década del ‟60 Juana continuará su escritura polémica e inaugurará un género de divulgación nuevo en Buenos Aires: la conferencia pública que realizará en algunas escuelas. Tampoco tendrá éxito en este nuevo modo de comunicación, percibido como muy osado para una mujer. Incluso algunos públicos reaccionarios llegarán a proferirle insultos en algunas conferencias y desde la prensa un columnista la descalificará totalmente insinuando que sus intervenciones públicas se deben a su histeria y desarreglo mental. Mizraje comenta que Sarmiento para darle ánimo y confortarla de los repudios y ataques sufridos, en una carta de 1867, le escribe elogiándola indirectamente: “Una mujer pensadora es un escándalo …y usted ha escandalizado a toda  la raza”.

Por estos años, Sarmiento ha dado un giro más a su anterior pensamiento sobre la educación de las mujeres  porque, luego de su viaje a Estados Unidos, valorará la escritora profesional, la mujer talentosa y formada que escribe y se sustenta con su labor. Juana Manso será la encarnación de este nuevo tipo de escritora. No obstante, viendo los escándalos provocados por los escritos de Juana, Sarmiento le aconseja paternalmente que baje el tono de voz en sus discursos.

Su discurso feminista se va construyendo a través de numerosos artículos que aparecen con su firma en diferentes periódicos y publicaciones nacionales en que escribe en la década de 1860: La Ilustración Argentina, El Nacional, El Cronista, Anales de la educación común, La Tribuna, La Flor del Aire, entre otros. En medio de temas “típicamente” femeninos – como la moda o las tareas hogareñas –, Juana resignifica, subvirtiendo y polemizando las voces sobre el patriotismo, el desarrollo intelectual y moral de las mujeres, y su necesaria inclusión en la educación formal. Su crítica combate el patriarcado y otros sistemas simbólicos reforzatorios del mismo: el autoritarismo eclesial, el racismo, el esclavismo. Juana encarna el rostro de la “librepensadora” comprometida con la tarea histórica de su tiempo. Se constituye de modo anticipado en figura emblemática de la mujer americana lúcida y crítica a la dialéctica de la Ilustración, que en cuanto movimiento político-intelectual es reaccionario a todo poder heterónomo, y que, sin embargo, no ha depurado sus mitos y supuestos patriarcales ancestrales. Esto la lleva a escribir el artículo “La escuela de las flores” en 1865 en que cuestiona en duros términos a los gobiernos latinoamericanos por retacear el financiamiento de la educación pública. Pero no sólo crítica y denuncia. También construye discursos destinados a rescatar la vida de las mujeres en la política, como la sección titulada “Mujeres Ilustres de la América del Sud” que escribe durante el año 1864 en el periódico  La Flor del Aire.

El feminismo que inicia Juana Manso en nuestro país y en América Latina en el siglo XIX, y que continuará en el transcurrir de los siglos siguientes cientos de mujeres de diversas clases, posiciones, etnias, grupos religiosos, ideologías y cultura, puede hallar su lecho de confluencia y su divisa utópica en la tarea de construir contextos políticos de igualdad para las diversas mujeres y los diversos varones en el entramado social en su conjunto, más allá de la  partición de la esfera pública y la privada. Creo que esta acción iniciada puede renovarse, luego de cada fracaso y desesperanza, con la convicción de que la igualdad está siempre por construirse. Pero, a diferencia de Juana, se trata no reconocer una igualdad esencial ni previa, sino de construir políticamente sus condiciones de posibilidad partir de la voluntad de realizarla, del uso inteligente de la palabra y de la acción común y compartida. Hannah Arendt lo expresa claramente:

“No nacemos iguales; llegamos a ser iguales  como miembros de un grupo  por la fuerza de nuestra decisión de concedernos mutuamente derechos iguales”.

Ver texto completo: “Orígenes del feminismo en Argentina: La escritura emancipatoria ilustrada y crítica de Juana Manso”, por Marta Palacio.http://www.academia.edu/6908397/_Or%C3%ADgenes_del_feminismo_en_Argentina_La_escritura_emancipatoria_ilustrada_y_cr%C3%ADtica_de_Juana_Manso_en_Gustavo_Ort%C3%ADz_Nelson_Specchia_Eds._Ilustraci%C3%B3n_y_Emancipaci%C3%B3n_en_Am%C3%A9rica_Latina_EDUCC_C%C3%B3rdoba_2008_pp._159-205._ISBN_978-987-626-023-7

There are no comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Start typing and press Enter to search

Shopping Cart