Juana Manso y la educación. Rocío Flax

Una triste experiencia tenemos, de cuanto es importante, derramar la ilustración de las masas, si hubiese sido ese primer paso después de Mayo 1810, y si se hubiese roto de lleno con las tradiciones del pasado para emancipar la razón como se habían emancipado todos los hombres, tal vez que ni tanta sangre habría empapado estas tierras; ni tantas lágrimas habrían corrido.

(Juana Manso, Álbum de Señoritas, Nro. 2, 8 de enero de 1854)

Juana Manso es una ilustrada del Río de la Plata y como tal lucha por la existencia de una educación popular, es decir una educación para el conjunto de la población. Dentro de esta concepción ilustrada, la educación forma parte del progreso nacional y del fortalecimiento de las instituciones republicanas que tendrán como resultado la constitución de un país civilizado. Manso considera que la enseñanza es una ciencia y por tanto es necesario formar también a las maestras. Es por está razón que participa de los “Anales de la Educación común” creados por Sarmiento, donde expone en reiteradas ocasiones su adhesión al modelo de educación norteamericana. Propone una relación amistosa entre el alumno y el maestro. Los términos que utiliza para referirse a esa relación son: respeto, estímulo, voluntad de aprender, amistad. Por esta razón es necesario erradicar el terror, los castigos físicos así como las sanciones que despiertan el rencor y despecho de los alumnos, y cambiarlos por un sistema de recompensas morales. También critica los métodos de enseñanza basados en clases pasivas y memorísticas, prefiriendo desarrollar en los niños la observación, la comparación y la reflexión. La siguiente cita de Manso resume las concepciones hasta aquí esbozadas sobre la educación: Educar es fortificar el cuerpo desde la más tierna edad según leyes de la salud para que pueda resistir a las enfermedades; preparar la mente para comprender todas las relaciones con la sociedad, atraer a una manifestación activa de todas las facultades con que ha sido dotada para que obre en el conjunto armónico de la acción y adquiera conocimientos útiles; robustecer la naturaleza moral donde el sentimiento del deber  reglamente nuestra conducta honorablemente, tanto en la vida privada como en la pública. Para llenar cumplidamente este objetivo no basta que las maestras tengan únicamente un buen corazón porque suponer eso, equivaldría a negar que la educación es una ciencia. (Anales de la Educación Común, Vol. VIII, 29 de diciembre de 1869.) En cuanto a la educación de las niñas, considera que esta debe impartirse de forma homogénea en todo el país y por tanto deben eliminarse las materias de lujo (tales como bordar, cantar, tocar el piano) puesto que eran una perdida de tiempo para las hijas de pobres. Sin embargo, no por esto deben contar tan solo con una educación rutinaria sino con una educación amplia que les permita ser mejores hijas, madres y esposas. La educación debía llevar a la posterior emancipación de la mujer, la cual tendrá una relación igualitaria con los hombres, en particular dentro del matrimonio. Introdujo materias tales como trabajo manual y economía doméstica Con respecto a la burocracia educativa, Juana Manso considera que las escuelas de primeras letras debían ser mixtas y manejadas por mujeres. Recién a la edad de diez años, es conveniente que los varones concurran a un establecimiento diferente. La inspección de las escuelas debe subdividirse, puesto que es “muy inmoral que los hombres ejerzan los deberes de Inspección en escuelas que manejan señoras y eso tiene más peligro para la pública decencia que la aproximación de niños de diferentes sexos: en los adultos hay más que guardar” (Anales de la Educación Común, Vol. IV, nº 41, noviembre de 1866). Evidentemente, se está refiriendo a la discriminación y desprecio que sufrió en carne propia a lo largo de toda su carrera. En resumen, Juana Manso tenía en mente un modelo educativo similar a los implementados en algunos países europeos, pero sobre todo similar al de Estados Unidos. Consideraba por tanto el libro y la lectura como esenciales y es por esto que encuentra necesario la construcción de un libro de primeras letras. Este es uno de los objetivos con el que escribe El Compendio de la Historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, primer libro de uso sistemático en las escuelas primarias argentinas.

Artículo completo : Juana Manso: Pedagogía y proyecto, Rocío Flax. Leer 

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