Escuela del Carmen. Juana Manso

Costeada por la Sociedad Fraternal y subvencionada por la Municipalidad.

Invitada por la Comisión directiva de esta Sociedad, me presenté el  lunes en la Escuela del Carmen, a las diez de la mañana, con el objeto de examinar los progresos de las alumnas.

La Escuela del Carmen, existe en la calle de las Piedras entre Estados Unidos y Europa; la casa aunque de modesta apariencia, es ventilada y está en buen estado de aseo. Asciende el número de alumnas inscriptas a 57, de ellas solo 31 estuvieron presentes al examen. Es la vez primera que en Buenos Aires se me ha llamado para este objeto, a pesar de constar mi amor a la enseñanza y cuánto trabajo porque ella sea elevada a la más alta esfera posible en nuestro país; pero por un tácito rechazo de la parte aristocrática, estoy divorciada de aquellos que he amado siempre y que hasta hoy me han querido tanto, los niños!… .Tal vez un día habilitada con todos los elementos que forman la escuela-un paraíso y no una prisión desabrida, volveré a vivir entre los niños, por ahora no me siento con ánimo de torturar la infancia a pretexto de educarla. . . . o antes, como decimos por acá instruirla!

La Escuela del Carmen tiene por preceptora una joven, casi una niña que parece amar su arte, y enseñar con paciencia a sus alumnas. La Sta. Sofía Olivera.

La clase de labores, fue variada y bien atendida; no soy partidaria de los cuadros imitando la pintura, ni son obra de arte, ni sirven más que para perder el tiempo. Allí la clase de costura predominaba; el aguja es una de las minuciosas labores que llenan los primeros días de la infancia en la mujer; como madre de familia que será un día, el cuidado, la hechura y la conservación de la ropa blanca, constituyen un ramo importante de su enseñanza práctica. No basta saber la costura, es preciso saber cortar todas las piezas del vestuario, saber preservar la ropa, y prolongar su duración. Estas ideas prácticas que son un ramo de la economía doméstica, no tienen todavía aceptación entre nosotros; en Chile, ya son un hecho realizado.

Hice estas observaciones con respecto a la clase de labor, pero la costura formaba el mayor número de obras.

Había un cuadro de una niña Eulogia Baldez muy notable, y una mesa cubierta de mostacilla, labor de otra niña Carmen Llarribí, muy bonita también. Alumna ninguna presentó menos de tres obras, y aun las más pequeñas tenían sus piezas de costura.

Noté que en la lectura, las niñas no usaban tonada, y pronunciaban bien.

La escritura, era también muy regular, y las clases de aritmética y geografía dirigidas con inteligencia; algunas niñas resolvieron problemas de denominados con acierto y brevedad.

La Escuela es dirigida por la señorita Sofia Olivera, alumna de la Escuela Normal de la Merced. y el preceptor señor Parodie dirige las clases de Gramática, Geografía y contabilidad.

En mi humilde opinión, la escuela del Carmen debería ser dotada de un tren moderno y proporcionar a sus preceptores mejores elementos que los ayuden en el desempeño de sus tareas.

Varios socios y sus familias asistieron al examen; y confieso que pasé momentos muy agradables, rodeada de una atmósfera simpática, donde solo se trataba del bien de los pobres y de los Niños.

Hace doce años que se fundó la Sociedad Fraternal, con el objeto de crear una escuela para sus hijos; objeto santo y laudable, pero que hoy puede tener un desarrollo más proficuo, más vasto. Las disensiones políticas, las guerras, han debilitado en algo los recursos de la Sociedad; pero aún está en pie, y si hay acierto en la reforma de sus estatutos, ella puede todavía hacer mucho bien a la educación de las niñas, principalmente.

Juana Manso.

Anales de Educación Común. 1866

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