Mary Gorman

En el día del amigo, la amistad de algunas mujeres de nuestra historia por Karina Belletti y Barry Velleman

Se necesitaron tres mujeres para que Mary Gorman (1844-1924), la primera maestra americana, llegara a Buenos Aires, Argentina en 1869

Dos activistas por los derechos de la mujer y amantes de la botánica más una educadora que Sarmiento llamaba su ángel tutelar: Kate Newell Doggett (1828-1884), Jeannie Carr (1819-1894) y Mary Mann (1806-1887) fueron las mentoras estadounidenses que impulsaron, movieron hilos y convencieron a esta joven maestra que se atrevió a viajar a Argentina para iniciar el camino de educar. Los maestros pioneros Samuel Storrow Higginson (1841-1907) y Foster Thayer (1843-1917) habían sido los candidatos universitarios y veteranos de la guerra civil que la Sra. Mann y Sarmiento (1811-1888) habían seleccionado, dos años antes, en 1867. Si bien no tuvieron el éxito esperado, marcaron la senda y dejaron la huella de los valientes.

 La representante local de esta hermandad transnacional fue, por supuesto, Juana Manso (1819-1875). Se podría decir que Juana fue la abogada del diablo, la mediadora, la defensora de las cuatro primeras maestras americanas: las hermanas Elizabeth (1844-1929) y Anna Dudley (1847-1938), Mary Gorman y Serena Frances Wood (1835-1871).

Bajo el ala de Juana, se enfrentaron a Domingo y se negaron a viajar a San Juan, en medio de revueltas y conflictos internos. Juana les consiguió trabajo en puestos docentes en Buenos Aires y, en el caso de Mary Gorman, se enfrentó contra viento y marea hasta conseguir que le pagaran el sueldo adeudado de seis meses.

Pero la historia no terminó ahí. Fueron estas valientes maestras las que educaron y formaron a otras jóvenes que se destacaron por su talento en la medicina y la pedagogía: la maestra católica Emma Caprile (1842-1884) a Cecilia Grierson (1859-1934), nuestra primera médica, y Mary O’ Graham (1842-1902) a Raquel Camaña (1883-1915), pedagoga e impulsora de la inclusión de la educación sexual y la creación de escuelas mixtas.

Aquellas primeras señoritas independientes, fundadoras de escuelas, innovadoras y con criterio propio, son hoy las amigas del tiempo que nos enseñaron que era posible para una mujer dejar los corsets, elegir una profesión y ser más libres.

Comments

  • Guido

    Excelente. Es patria.

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