Sobre el Método de Juana Manso, The Standard (7/6/1870) – Su defensa, ante las señoritas, autoridades y prensa, un siglo y medio después. Prof. Karina P. Belletti y Dr. Barry Velleman

 

Al investigar las mujeres de Sarmiento, empezamos a buscar información sobre una joven estadounidense que le escribía poemas a Sarmiento entre 1868 y 1870. Decidimos, acto seguido, seguir una pista en las cartas personales de don Domingo que nos llevó al diario The Standard, periódico de la comunidad de habla inglesa que se publicó en Buenos Aires desde 1861 a 1959.  Agradecemos la ayuda de María de Giorgio por la referencia a la carta de Juana a la prensa en 1875 y al repositorio digital de la Universidad de San Andrés (UDESA). En especial, a Natalia Westberg, archivística de las colecciones especiales de la institución.

La investigación tiene esta suerte de lotería. Nuestros héroes trascendentalistas dirían que no es así y que el destino decidió de antemano que encontráramos la fuerza de Juana Manso, de la mano de otra búsqueda por el universo femenino.

A continuación, compartimos la traducción del artículo, por primera vez en español. El ataque a Juana aparece en la edición del 7 de junio de 1870 y expone los enemigos internos y externos de una sociedad que pretendía callar la voz de Juana Paula Manso, nuestra quijote innovadora que creía que las mujeres debían conocer su cuerpo por dentro y por fuera y escribir bien, además de enseñar y aprender mientras cantaban.

Una sociedad de señoritas maestras, autoridades, prensa y miedos no la pudieron detener porque Juana Manso sí sabía cómo defenderse.  Para conocer su estilo radical, es requisito escuchar sus palabras. En Anales de la Educación, Volumen 9, página 172, encontramos su clara, sarcástica y mordaz respuesta: “Sin embargo, no pudo escapar la Señora Manso, de una visita inquisitorial del consejo cuando la municipalidad le hubo participado que esta Señora, enseñaba las pobrecillas de las maestras á tirar el arco y las flechas, á hacer equilibrios (horror!!!) y luego aquellas cositas que el pudor no les consentía revelar a la pudibunda municipalidad!!! ¡Ay! cuántas cositas habrán hecho muchas y seguirán haciendo, sin que la Señora Manso les haya dado lecciones».

No dejó afuera, por supuesto, a las autoridades que se vieron obligadas a actuar inmediatamente: “La visita del consejo fue muy oportuna; todo un Rector de la Universidad; el Inspector de los Colegios Nacionales; el Señor Inspector Zinny; el Secretario del consejo; joven al que á la independencia de carácter reúne un costal de otras eminentes cualidades”.

En 1875, la prensa también recibió su merecido. En una carta dirigida al director de La Ondina del Plata, escribió: “Esa falta de respeto a la mujer ha hecho un gran mal a esta sociedad, degradando la más bella porción del linaje humano, por el sarcasmo y por el ultraje llevado hasta la calumnia. Es tiempo, sí, que los espíritus elevados y los corazones generosos alcen con brazo robusto el lábaro de la redención de la más hermosa de las conquistas civiles, la libertad de prensa”.

Compartimos con los lectores del blog la suerte de este hallazgo. La voz de “la Manso” no se calla, se escuchan los ecos y, 150 años después, ya era hora de difundir su defensa. Nos cruzamos hoy con Juana: nos apuntó con arco y flecha y acertó a nuestro corazón.

FUENTE: THE STANDARD – 7 DE JUNIO DE 1870. PÁG.2.-

 EL SISTEMA DE MADAME JUANA MANSO

 

Las señoritas maestras de escuelas públicas han presentado ante la municipalidad una demanda que expone su sentida queja antes las innovaciones que Madame Manso está implementando en el sistema educativo. Las reformas son por supuesto muy novedosas, si tomamos la palabra de las demandantes. Aunque algunas de las reformas pueden ser censurables, otras parecerían ser propuestas más bien clásicas antes que decorosas. El canto, la arquería y la anatomía son los puntos más destacados de este nuevo sistema y sobre los que las firmantes del petitorio, más objeciones tienen. El resto de las quejas se refieren a temas de disciplina.

En primer lugar, Madame Manso ha trabajado en pos de la formación de las señoritas de escuela, según su plan de establecer reuniones semanales donde se ven obligadas a adoptar determinadas prácticas que consideran muy humillantes como ser: Cantar determinados temas musicales que luego deberán enseñar a sus alumnas y así, evaluar la ortografía en el dictado. Es complejo obligarlas a cantar, sea que lo deseen o no; más aún cuando se trata de alumnas de más edad para quienes estos ejercicios serán, sin dudas, aún más penosos. Es una humillación innecesaria enseñar el deletreo así y podemos comprender el rechazo que genera la propuesta de Madame Manso.

Las reformas que afectan a las alumnas se detallan como sigue: 1º: se eliminan las clases de bordado y gramática. 2º: Se agregan las materias de canto, arquería y el estudio de la anatomía. Si ya cuesta considerar que se deje de lado el estudio de la gramática, no hay nada más absurdo que borrar al bordado de la lista de quehaceres femeninos. Es evidente, por tanto, que Madame Manso es una admiradora de las matronas espartanas cuya educación era física: Luchaban como si fueran hombres en la palestra y eran entrenadas para ser una feroz raza de guerreras. En nuestra época, sería preferible tomar como modelo el ateniense cuya devoción estaba en la literatura y las bellas artes: ¿No es acaso Buenos Aires la Atenas de América del Sur?

Si el sistema de Madame Manso se impusiera, tendríamos una comunidad de damas resueltas cuya única habilidad femenina sería cantar. Estamos totalmente de acuerdo con la Sra. Manso en que las musas deberían tener un lugar privilegiado en nuestras escuelas y que por supuesto, las lecciones de canto son una materia curricular en todas las escuelas públicas de Inglaterra y Estados Unidos. Confucio, pensador de la era pre cristiana, decía que: “Para conocer si un pueblo es bien gobernado, si sus modos son correctos o no, se deberá observar la música que practica”.

El estudio de la anatomía es, a nuestro entender, muy poco conveniente para las niñas pequeñas. ¿Qué sentido tiene explicarles el tejido fibroso, la textura cartilaginosa, la membrana mucosa y otras partes que integran la estructura humana? Es cierto que las mujeres médicas están en boga en los Estados Unidos y que a las hermanas de caridad les ha resultado útil el conocimiento de la anatomía, pero esos son casos excepcionales. Sería mejor disfrutar de un bello paisaje que nace del lápiz de una joven antes que escuchar una descripción anatómica detallada.

La arquería es una cuestión superflua: Un entretenimiento antes que una rama educativa. Madame Manso puede ser que esté mirando a los antiguos medos, que enseñaban a sus niños tres cosas: honrar a sus padres, cabalgar y el uso del arco o “tirar de la cuerda”.

Es cierto que en cada condado de Inglaterra, hay asociaciones de toxofilitas que se reúnen por temporadas con mucho eclat. No obstante, es fácil comprender los motivos por los que las señoritas de escuela desdeñan esta idea de enseñar a las jóvenes cómo tirar. De hecho, las muchachas empezarán pronto a pensar en Beaux y flechas. Será, entonces, que tomarán bajo su tutela a Cupido, ese pequeño y travieso tirador, en cuanto terminen la escuela.

Madame Manso podría ser menos determinante en la alta tarea que se le ha confiado; debería recordar que no todas las reformas implican una mejora y que sería recomendable que en lugar de preocuparse por la anatomía o arquería, tenga a bien continuar con las lecciones de canto y reinstalar los cursos de etimología y bordado.

Comments

  • Maria Eugenia Giussani

    No deja de sorprenderme el lugar asignado a las mujeres desde el sentido común de l época hasta hace tan poco tiempo! ¡Gracias Karina, nuevamemte!

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