Drama desconocido por Juana Manso

Cuando a cada paso que damos en la vida encontramos en el seno de las familias, en las calles, en las puertas de los templos, diseminados mil fragmentos del drama gigante de las pasiones, dolores, vicios y decepciones de la humanidad, nos preguntamos a nosotros mismos, cómo hay gentes tan materialistas que no quieren comprender la misión del romancista en la sociedad, cómo no ven, no palpan, no sienten, que su mirada escudriñadora está destinada a leer los arcanos de dolor que hay en cada corazón humano, a sondear las heridas, y revolver el fango de todas las miserias humanas! y qué mezquino ingenio es aquel que inventa, y no copia la naturaleza! No vale la pena forjar un romance, cuando hay mil que se revelan al observador inteligente y que no dan otro trabajo, que coordinarlos, como se hace con las páginas sueltas de un libro descuadernado. . El romance es la vida, el drama es la vida, escribid el uno en capítulos, el otro en actos divididos en escenas, y he ahí todo vuestro trabajo…
Muchas veces detenemos el paso en la calle para contemplar el mendigo que pasa a nuestro lado, con su mano tendida a los transeúntes, su cabeza cana y calva expuesta al ardor del sol y a la intemperie…. cuál habrá sido su infancia? Tal vez, tuvo una madre que lo besaba y lo adormía en sus faldas!… tal vez era la esperanza de un porvenir… tal vez fue rico, considerado, feliz… y hoy en los últimos días de la vida, va mendigando el pan ! Esa mujer, anciana que pasa a nuestro lado, el rostro pálido, los ojos casi ciegos de llorar, mil surcos en su frente revelan largos y profundos infortunios… Tal vez no tiene a nadie sobre la tierra!…. y a cada suspiro que oímos en nuestro tránsito, lanzado por el que pasa a nuestro lado, es una revelación de dolor!…. Y si interrogásemos cada una de esas personas estamos seguros que le oiríamos decir -Ahí yo he sufrido tanto en este mundo ! Si. Ud. supiese qué historia es la mía! Si la escribiese sería una novela! Es verdad!
Estas reflexiones las hacemos mil veces al cabo del día, y a nuestro pesar en los gestos del mendigo, en las arrugas de la anciana, en esa lágrima que a prisa enjuga el individuo que acaba de pasar a nuestro lado, buscamos la solución de un misterio, el modo de penetrar en esas conciencias, y arrancarles la confesión de su vida… Todas esas señales que la mano implacable del dolor ha impreso en ésos rostros, son para nosotros los signos misteriosos, los jeroglíficos de un idioma sin palabras, que nadie nos enseñó a leer… No, nadie, no, la desgracia!
Esa es una maestra severa!
Y dirá el lector, qué Charivari es este? …
Id a la plaza del Retiro, ese lugar tan pintoresco y ameno, donde todos los domingos toca una banda militar, donde un concurso elegante y alegre se cruza en mil giros inconstante, decidme, quién es esa
desventurada que hace ya tantos meses, ha hecho allí su guarida?… -Es una mujer demente… a veces tiene por asilo dos palos que fija en el suelo y un pedazo de trapo que echa por encima!… otras veces, se guarece en un rincón, en una zanja, en cualquier agujero!… Quién es? Cómo se llama? nadie lo sabe!!!
Ni la justicia, ni la caridad han oído sus discursos desordenados, su risa descompasada, sus ayes, sus gritos?….
En las noches de lluvia y de temporal, nadie ha oído su llanto interrumpido por el estampido del trueno y por la ráfaga de viento que lleva lejos, muy lejos, el eco de la demente!
Esa infeliz habla, se pasea agitada, queréis oírla! escuchad!
Está en un acceso de furia. -Monstruo! (dice) asesino! lo mataste ? me quitaste mi sangre! lo que yo más amaba en este mundo! muerto! sí, está muerto…. qué más quieres ahora asesino ! asesino ! asesino ! y la
desgraciada corre de un lado a otro sin cesar de gritar: Asesino! asesino! Después con mayor furia dice: -Qué quieres ahora eh? ya derramaste mi sangre, ya me atravesaste el corazón! ah! quiéres mi sangre ? no, mi cuerpo ?…. Da una carcajada estrepitosa, y entonces ebria de cólera y de locura, profiere blasfemias horrorosas, imprecaciones que no se pueden oír, obscenidades monstruosas!!!
Otras veces llora, con un dolor íntimo, profundo, y tan desconsolado, que solo el egoísmo puede escucharlo sin conmoverse! Quién sea esta mujer, no lo sabemos, una vecina de la plaza del Retiro es quien nos ha comunicado estos pormenores, y nosotros los transmitimos al público, y pedimos que se verifique el hecho, y una vez que se pueda remediar que se remedie… Verdad es, que antes desearíamos dejar esa desventurada libre sola y desconsolada que verla conducir al loquero del Hospital de mujeres o a la Cárcel… Allá en su guarida del Retiro, la pobre loca vagabunda, soporta el ardor del sol, el frío y la lluvia. … pero es libre…. Si cae en manos de la facultad, su tortura será doble…. y vendrá el cepo, y el látigo de la capataza!
Ah Buenos Aires! Quién poseyese la varita de Condón, para que una mañana al despertar, tendieses la lista en derredor tuyo, y no te reconocieses a ti misma!… Y sólo la varita de Condón podría darte en una noche lo que apenas alcanzarás con medio siglo de paz y de libertad!

Juana Manso. Álbum de Señoritas Tomo I, N° 8,  Bs.As.,  febrero 17, 1854.

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