CRÓNICA SEMANAL. Álbum de Señoritas. Juana Manso

De todos mis compromisos, es este el que considero más serio. El oficio de cronista tiene mil peligros, el más eminente, hacer bostezar los lectores. Vaya una idea consoladora y lisonjera!…. Después si dice una lo que piensa, malo, y si no lo dice peor; hay otro inconveniente aun y es, que del modo porque está organizada nuestra vida diurna; y los usos establecidos en la sociedad, y el modo por que están empedradas las calles, sin contar otra multitud de pequeños incidentes, no permiten a una señora que haga en Buenos Aires, lo que hace en Boston, New-York y Philadelphia, que toma su sombrero y su manteleta y pasa al día entero en la calle si así fuese necesario a sus intereses o quehaceres. Visto, pues, los obstáculos que se presentan, yo me he empeñado con un amigo antiguo de mi familia, el viejo más socarrón y entremetido que hay en el mundo, para que me ayude en las noticias semanales, más adelante lo presentaremos a mis lectoras.

Esta última quincena del año de 1853, ha visto acontecimientos verdaderamente notables.

La justicia humana llena el penoso deber de castigar en nombre de la sociedad ultrajada los delincuentes que en el furor de la fiebre revolucionaria, atropellaron los respetos de la ley de Dios y de la ley social.

Cumplan su fatal destino, pero lleven a los pies del Eterno un remordimiento saludable y nuestro perdón.

Perdón, si, perdón del íntimo de nuestras almas a esos grandes criminales, es el mejor atributo del cristianismo, y la virtud más noble y santa del corazón….

La compañía Pestalardo, ha venido a abrir otro punto de reunión a la sociedad elegante y diletante de Buenos Aires, le deseamos felicidad.

Los SS. Rivas se hallan escripturados en esa compañía, el uno como jefe de orquesta, el otro como barítono. Son esos jóvenes, dos artistas portugueses de recomendable mérito; como profesores y como caballeros.

La falta de un Teatro Nacional nos es muy sensible, es él la vida de la literatura moderna, y su vacío con nada puede llenarse.

La junta de higiene quiere que el Gobierno apoye todas sus resoluciones: si Dios no lo remedia desde el año 1854, nadie puede morir por otra mano que no sea la de la facultad, y si así vamos no habrá escapatoria.

El Domingo 25, fue un hermoso día, que la sociedad fashionable supo aprovechar perfectamente. La concurrencia en los paseos era general. La linda calle del Perú era un variado panorama, por el que pasaban como exhalaciones fogosos caballos, landós, cupés, coches de este siglo y del otro, etc., etc.

Para el próximo número seremos más extensas.

Juana Manso

ÁLBUM DE SEÑORITAS. TOMO I. BUENOS-AIRES. ENERO 1° DE 1854.NUM. 1

 

There are no comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Start typing and press Enter to search

Shopping Cart