Católicos, liberales y protestantes frente a la cultura (1850-1910). El caso argentino Norman Rubén Amestoy

En los albores de la organización nacional, cuando el protestantismo se incorporaba en la tarea de construir la nación, Sarmiento encontraba en Juana P. Manso de Noronha una de sus más fieles discípulas. Esta afirmación tiene sustento en las palabras del educador «Juana Mamo fue la única en tres o cuatro millones de habitantes en Chile y la Argentina que comprendió mi obra de educación».

Basta reconstruir el itinerario desarrollado para comprender uno de esos ejemplos paradigmáticos de disidencia religiosa y política en un sentido liberal radical.

Juana Manso no sólo sería una pionera en materia educativa y una decidida promotora de la educación popular, sino que además desplegaría una extensa obra escrita.

El 1 de enero de 1854 funda El Álbum de señoritas, periódico de literatura, modas, bellas artes y teatro, donde expone su ideario feminista. También en 1854 publica una novela titulada «La familia del Comendador», con grandes similitudes a «La Cabaña del Tío Tom» y que expresa la misma oposición al pensamiento esclavista.

Una obra fundamental por su difusión -— siete ediciones—, sobre todo por estar destinada a «…servir de libro elemental de historia en las escuelas primarias…» , fue el Compendio de la historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Con todo, la mayor influencia de Juana Manso en el ámbito educativo seria ejercida por medio de los Anales de la educación común que, fundados por Sarmiento, la tuvieron como directora durante el período 1865-1875. Desde sus páginas no sólo impulsaría la creación de bibliotecas populares y promovería las escuelas comunes y capacitación docente, sino que además traducirla obras tendientes a la renovación pedagógica tales como Lecciones objetivas, de Calkins, La libertad civil, de Lieber; Naturaleza y valor de la educaci6n, de John Lalor y Lecturas de Horacio Mann.

Para la mentalidad protestante era necesario que el sistema de valores que articulaba las relaciones sociales se modernizara dejando atrás los sistemas anacrónicos que sembraban la anarquía y las costumbres tradicionales. En este sentido debe entenderse el eficaz y amplio aparato educativo protestante. (…)

En 1867, Manso habla afirmado en La Tribuna: «No prescindamos de la escuela si queremos tener la patria».Este optimismo pedagógico, común a toda la docencia protestante decimonónica, impulsaría a fines de siglo al pastor anglicano William Morris a constituir una red educativa ejemplar. Para Morris el complejo educacional que comenzaba a tomar cuerpo debía formar «el pueblo físico, moral e intelectualmente educado».

Delinear y diseñar la nación, formar «el pueblo» era también el desafío central de las sociedades religiosas protestantes. En este sentido en ningún momento pretendieron competir con el Consejo Nacional de Educación, sino que, por el contrario, ocuparon los espacios geográficos desatendidos tejiendo una red educativa en los suburbios de la metrópoli.

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http://www.teologos.com.ar/historia/AMESTOY_CATOLICOS_LIBERALES_PROTESTANTES.pdf

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