Cartas de Sarmiento

“Escriba, combata, resista, y agite las olas del mar muerto”

(Tomado de Anales de Educación Común. Vol.IV-Buenos Aires- Agosto 31 DE 1866-Núm 38, págs. 18 a 23)

Cartas de Sarmiento a Juana Manso

Señora D. Juana Manso ,

Nueva York, Mayo 25 de 1866.

Mi estimada amiga

Muchos de mis viejos escritos llevan esta fecha, que tan sublimes esperanzas despertó en los que de ella hicieron un acontecimiento.

La historia humana tuvo ese dia un hijo. Vivirá el niño?

¿Morirá de escrófulas? Deshonrará á sus padres?

El año pasado hube de celebrarlo en Petersburg sobre las ruinas del último baluarte de la esclavitud; pero destruido el ferro carril de Washington, tuve que dar un rodeo, y el dia pasó en caminar, como creo que pasará por allá, el presente aniversario yendo siempre el pueblo, camino de. . . . . . . . . . . .?

Este año le he escrito una carta, por todo festejo del 25 de Mayo. Hemos descendido muy abajo?

Creo que no, si recordamos las palabras del Evangelio: “No habrá primeros ni últimos.

Pero ni eso haré! Le tranrscribiré copia de una carta que recibí estos dias y que habla mucho de V. Ocurrióme, en esplicacion de algo, enviar a Mrs. Horacio Mann una copia de la primera que á V. dirigí desde Lima, sobre educacion, y su lectura ha inspirado á aquella viuda y colaboradora del grande apóstol, las mas ardientes efusiones de una ‘alma que necesita derramarse, y que ama hoy la América del Sud, y le consagra sus simpatías, el calor de su alma, y el resto de actividad que le queda en el último tercio de la vida.

Tiene en Cambridge oficina de eganche de Maestras, Directores de Escuelas Normales, y superintendentes de Escuelas, según que yo le indico mis sucesivas tentativas de hacer entrar á nuestros gobiernos en el sencillo plan de importar cerebro cultivado, como decía el ex-gobernador Washburn y dejarse de ensayos que mas que dinero malbaratan tiempo, y sacrifican una, generacion entera.

Cartas de estas tengo, que Madama de Sevigné envidiaria a bien que nunca se ocupó en ellas sino de fruslerias.

La que tengo  le remito en copia, no he querido traducirla, porque perdería mucho del sabor especial del ingles.

Puesto que á V. la ha traducido Longefellow, ensaye V. á pasar al castellano á Mary Mann con su alma angelical, y esa pasion de madre de amiga, de amante diría si sus años y sus canas, no hicieran serlo á la manera de Santa Paula la matrona romana, con San Jerónimo, para prestarle sus tesoros, á fin de que realizase traduciendo la biblia los conventos de la Tebaida, nidos escondidos en el desierto, donde quería salvar de los bárbaros que invadian el imperio, la civilizacion romana. Ojalá que lograse contestar con esto á una alusion de un diario de Montevideo á V. misma.  Esta es la carta.

Cambridge Follen St., Mayo 20 1866

To the H. Exqr.

Mi querido Señor:

He leído con el mayor interés su elocuente carta á Juana Manso, y con su beneplácito la guardaré por algun tiempo, por que espero todavía entusiasmar algun hombre de alma noble, capaz de abrazar su causa y trabajar por ella.  Solo esa clase de hombres elevados puede acometer tal empresa.

Conozco algunos que me inspiran esperanzas.

Los empleos que V. menciona en Buenos Aires, tienen por otra parte atractivo pecuniario y social. No seria mejor llenarlos primero en Buenos Aires, cuya influencia dice V. ser tan poderosa? Y si un superintendente de Escuelas allá, y un director de Escuela Normal llevan á cabo una grande y gloriosa reforma, no inspiraria esto al gobierno de San Juan para ofrecer una hermosa compensacion á un Presidente para su Universidad Norteamericana allá? por que hombre alguno se resuelve a dejar su país donde puede pretender un alto salario, sin probabilidades de mejor fortuna en pais ageno.

Sondearé sobre este asunto dos caballeros á quienes consultaré tambien sobre sus proposiciones para un caso. Uno es Profesor asistente aquí, que estuvo para ser Presidente de Harvard; el otro es ahora Presidente (Rector) de un colegio en Illinois, un hombre de quien mi marido tenia alto concepto. Dirigió una vez una Escuela Normal en Massachussett, y fué recomendado por mi marido á otro en San Luis, donde leccionó algunos años. El seria muy útil si pudiésemos conseguirlo y yo haré de mi parte lo posible para interesarlo.

Le agradeceré el otro documento que V. menciona, por que pienso obtener por él una cabal historia del movimiento que me interesa como no puedo espresarle. Lo considero como V. mismo, esto es, que una gran nacion se elabora y que solo por un camino podrá llegar á la posteridad. Su esperanza y su fé son poderosas; pero su carta á esa señora es dolorosa.

i Ver el movimiento progresivo retroceder!

Oh! hay de que hacer llorar á Dios!

Pero aun aquí, y en el Oeste, donde mi marido fué, era tan fácil adquirir riquezas plantando trigo y maiz, como era dificultoso convencer al pueblo que la nacion se arrunaria, si se descuidaba la educacion. Si no hubiese sido por la transfusion del pueblo de Nueva Inglaterra allá, nada se habría podido hacer.

Los descendientes de los primeros pobladores que fueron desde las costas del océano, habían dejenerado cayendo en tal ignorancia de la utilidad de buenas escuelas, que la juventud de los distritos rurales, habia casi perdido la tradicion de los padres Peregrinos!

Sé estos detalles por contacto personal con ellos. En Nueva Inglaterra infiltramos este conocimiento en la leche de nuestras madres.

Pero Ohio ahora ha subido gradualmente y sus conecciones con el Continente, completarán el cambio en aquellas centrales regiones.

Esté V. seguro, mi querido Señor, que su nombre será un dia la mágica silaba y la varita encantada que trabajará aun despues que sus cenizas duerman entre los restos de sus antepasados.

Conozco que he sido muy importuna en mis exigencias por conocer todo cuanto á V. respecta y sus actos; pero estoy cierta que V. no atribuirá, tampoco á una impertinente curiosidad el instarle que me instruya de todo cuanto se haya escrito sobre el asunto, y si supiese a quien dirigirme para saber algo mas de V. que su modestia silencia, los importunaria también por informes. Espero que V. considerará esto un deber de preservar cada recuerdo, y todas las cartas que V. reciba de: los que reconozcan el valor de sus servicios. Guardaré todos estos secretos de estado, pero deseo conocerlos.

Cuan triste es ver todas las cosas  buenas perdidas por los celos y el egoísmo! El desinterés y perseverancia de V. en la causa de la educacion acabará al fin por abrir los ojos de los ciegos, si no son ciegos de conveniencia!

Me alegra que tenga V. un aliado como la Señora Manso.

Una noble muger puede hacer mucho con su influencia sobre los hombres que amen su patria. Si yo fuese jóven y emprendedora como en mi juventud, cuán dulce seria para mi ir á Sud América y ayudar á la obra!

Pero nada mas puedo hacer que ayudar á colocar los alambres! qué gloriosa esperanza la que le ofrece su amigo el, Ministro!

Pienso que su libro es capaz de despertar los muertos. Al leerlo, me parece verme  entre los Americanos del Sud, y cada palabra repetida como el éco de una campanilla resonando en las pampas, y entre las montañas.

Veo el país entero daguereotipado en su primera descripcion, y ahora las lindas islas flotando sobre la superficie de las aguas, llenan mi imaginacion. He visto una alusion á Chivilcoy si V. no está fatigado, tenga la bondad de imponerme de todo, lo que haya á este respécto.

He mandado un volúmen sobre educacion á la prensa,y continuaré publicando mas aun.

Creo que el Informe anual á la Comision de Educacion, será muy útil allá, si Mr. Edwars, el caballero de que le hablo mas arriba, puede ir á Sud América, él arrollaria todo ante sí. Voy á escribirle hoy mismo.

Dígnese presentar mis recuerdos al Sr. Mitre.

Si se retira este verano, espero que no podrá V. comer ni beber sin hablar inglés; no hay como romper su lenguaje, cuántos disparates dice V? Es absolutamente necesario que pueda V. hablar con su propia boca para inocular al pueblo su espíritu.

Hago intencion de escribir al Sr. Mitre y exigirle la promesa que si vá con V., no le hable una sola palabra en español.

El Sr. Gould está muy contrariado porque su proyecto fallará falto de dinero.

El pueblo que está mas interesado en esto, no tiene dinero y allá hay otros intereses mas apremiantes que las estrellas consideradas no de tanta importancia como él desea.

Una nueva (estrella) ha sido descubierta por el Sr. Chandle noches pasadas; pero nada sé todavía sobre esto de positivo.

Con grande estimacion y respetuosos recuerdos de mi hermana y de mis hijos.

Soy su amiga. Mary Mann.

  1. D.——Tenga la bondad, asi que revise las pruebas de Civilizacion y Barbarie, de devolvérmelas.

Tal es la carta de mi buena amiga. Despues que V. la ha leido, comprenderá que no he debido omitir un concepto, una frase, sin esponerme á quitarla, á mas del interés del asunto, los tintes especiales que la dá el corazon, el estilo,y aun la imaginacion de mundos que ve al travez de algunos escritos.

Me preguntó lo que eran las islas del Paraná y con la carta publicada por Hutchinson de la Delta, le conté un cuento que conté en Buenos Aires hace tiempo. Qué lindo es. Cuánto me costó!

Las islas le andan trotando por la imaginacion.

El Ministro Costa me escribe que vá á tentar un grande esfuerzo para procurarse medios de dar al fin en el clavo; un Superintendente de Escuelas de aquí. Un director, ó tres ó diez de Escuelas Normales, esperimenrados, que lleven todo el sistema y toda la liturgia de este nuevo catolicismo americano, la educacion plena, inmediata, en masa del pueblo; soberano, pobre, ignorante, improductor, destructor, enemigo de la libertad, de la nacion, del gobierno, de la civilizacion, y del cristianismo.

Vean las eleciones, y los móviles y los instrumentos de ellas, y tiemblen de lo que se está preparando.

Un dia vá á llegar en que el gobernalle no va á jugar, y que el piloto, exclamará, “escollos por todos lados; adelante; atras, ¡que Dios haya misericordia de nosotros!

Y vea como una muger de Nueva Inglaterra pone mano á la obra y se agita y se desvive, creyendo realidades prácticas y tanjibles y cercanas, nubes de los trópicos que figuran por un momento países encantados, crepúsculos que acaso no son y mas que el resplandor del lejano incendio de la Pampa.

Pero tenga V. firme allá; que yo tengo la palanca aquí sobre apoyo sólido.

 

Ha de ceder al fin la roca. Suele ser la energía de los Capitanes, decir a sus soldados: vamos á morir por la Patria. Yo me guardé una vez que el caso llegó de decir otro tanto por que ya eso lo habían hecho el año anterior. Nosotros, les dije; vamos á matar, no á morir!

A matar egoísmo, ignorancia científica, y política española colonial, vamos nosotros; y me he de morir muy pronto sino me les rio en los hocicos, antes que me entierren, y con dos cientos mil argentinos en las escuelas, aprendiendo empezar por el principio, a ser pueblo, nacion, república.

Viva pues el 25 de Mayo de 1866, en que le transcribo como ártica ofrenda á la Patria la carta de su compañera y amiga Mrs. Mary Mann, subscribiéndome el amigo de ambas.

Su afmo

D. F. Sarmiento

Señora Juana Manso:

… Cuando John Mill, en el parlamento inglés, o en las legislaturas de los Estados Unidos, proponen dar a las mujeres los derechos políticos reservados a los hombres, y las Universidades títulos de suficiencia en derecho, medicina y religión de las mujeres la sociedad más adelantada de Sud América, se muestra alarmada  porque una mujer escribe con pasión e inteligencia, no guardándose como escritor, las consideraciones que nunca ha negado a su sexo.

Reciben lecciones en la escuela normal de Lancaster para maestros cuatrocientos alumnos, estando por mitad representados los dos sexos.

Viven unos y otros en edificios separados, pero las clases se hacen en común.

He visto, no una sino muchas veces en los diarios de Buenos Aires, críticas acerbas sobre la promiscua admisión de niños y niñas en las escuelas de su sexo por más de diez años.

Aquí están reunidos jóvenes de veinte años y niñas todos de más de quince en las mismas clases, y en los largos mesones del refectorio, en cada uno de ellos se sientan mujeres de un costado y hombres de otro.

Mozos bárbaros  reciben lecciones de maestras de 18 años sin que en cuanto a disciplina se note la diferencia de sexo.

(Tomo 29. Pág. 207, ed. 1899)

Nueva York, junio de 1867

 

Me entristecen los desahogos, contra la presión que experimenta, ojalá por ser mujer! Leí la vez pasada, una serie de artículos contra usted en que el autor no pudiendo variar el asunto, variaba el vocativo, doña Juana, Madame Juana, tan bien vestidos los que tal lenguaje usan!

Cuando John Mill, en el parlamento inglés, o en las legislaturas de los Estados Unidos, proponen dar a las mujeres los derechos políticos reservados a los hombres, y las Universidades títulos de suficiencia en derecho, medicina y religión de las mujeres la sociedad más adelantada de Sud América, se muestra alarmada  porque una mujer escribe con pasión e inteligencia, no guardándose como escritor, las consideraciones que nunca ha negado a su sexo.

Actualmente recorren los Estados Unidos, Mrs. Statod, y otras damas, haciendo lecturas públicas sobre asuntos políticos, sin olvidarse que mil mujeres viven exclusivamente de escribir para la prensa.

Vive en mi hotel la editora y autora de un periódico de costumbre, que le da renta sobrada para vivir y hacer de vez en cuando viajes a Europa, bastaría que fuese tan raro el hecho, para alentarlo, en lugar de hacerle insoportable la existencia punzadas de mal tono.

Tomo 29, Pág. 208, Ed. 1899.

Señora Juana Manso. (Fragmentos)

Esta mañana el sirviente de la legación me traía un jirón de diario, diciéndome de parte del joven Mitre, que lea eso. . . ¿Eso qué? Busco, y encuentro un articulo “La Escuela de Flores”, suscripto Juana Manso, defendiéndose usted contra el cargo de haber avanzado que pueblos y gobiernos de la América latina no consagran a la enseñanza ni sus primeros cuidados ni todos los recursos que la amplían y engrandecen en otros países. Cómo se ha atrevido usted a tanto!
… Toda vez que leo sus escritos o sus discursos, le mando desde aquí mis cordiales felicitaciones, aunque vengan siempre mezclados con desahogos del dolor que causan las espinas que hacen casi siempre ingrata la tarea de hacer dar un paso adelante a los pueblos.
Si el recuerdo que de mi nombre veo en sus escritos, es muestra de estimación, exagerada de su parte, mandola para alentarla, mi sincera aprobación de sus esfuerzos, por evitar que se apodere la rutina de obra que no está aún en los comienzos siquiera.
… Cuando ciertas verdades de que depende la felicidad del pueblo no tienen todavía el patrocinio de la opinión, de la justicia, del derecho, entonces el que las siente y sostiene empuña el látigo y lo descarga sobre los publicanos y fariseos que profanan el templo; y eso hice.
Todas esas penalidades costó y cuesta siempre hacer un poco de bien. La opinión apoya después. Vea Ud si no ha de costarle amarguras decir que el Gobierno ni los pueblos prestan la debida atención a la difusión de la enseñanza.
…Pobres pueblos, dispuestos siempre a echarse con la carga a medio camino!
Hay más escuelas ahora que entonces y la mitad de alumnos que aprovechan las rentas que se gastan, y de ello, tomando la sombra por la realidad, se envanecen. El espíritu se va, el cuerpo, el esqueleto, queda. Una centena más de funcionarios, he aquí el resultado.
Entre la escuela y el niño hay un tercero y este es el padre de familia, sobre cuya voluntad, ni la existencia de la escuela, ni la renta malgastada, ni el gobierno tiene influencia. He aquí el escollo. Para desbaratarlo es preciso agitar la opinión pública, crearla, convencerla, interesarla, animarla, instruirla. La opinión es Moisés con los brazos levantados al cielo, sosteniendo el ardor de los combatientes. Si esos brazos descienden por cansancio, los ánimos desfallecen y el pueblo vuelve la espalda, aunque sepa que muy triste fin le aguardará.
… Los Estados Unidos con sus escuelas al principio, como base, han hecho en un siglo lo que la humanidad entera ha venido haciendo y deshaciendo en seis mil años de historia. El pueblo rey!
Me despido de usted tristísimo. Escriba, combata, resista. Agite la olas de ese mar muerto cuya superficie tiende a endurecerse con la costra de impurezas que se escapan de su fondo, la colonia española, la tradición de Rozas, vacas, vacas, vacas.
¡Hombres, pueblo, nación, república, porvenir!
Adiós.
SARMIENTO.


 

Sra. D. Juana Manso. (Fragmentos).

Y ya que está usted confortada y robustecida para llevar adelante su cruz hasta el Calvario, diréle que por un motivo igual, acaso por algún renglón feliz que cayó en mis manos, supe desde temprano estimarla, y en Buenos Aires, en 1857, dolióme realmente la situación de una mujer de talento y con instrucción, a quien otras mujeres le negaban una pobre escuela para vivir honorablemente de su trabajo. De ahí vino la colocación de usted en la primera escuela de ambos sexos y su posterior vocación a la enseñanza.
No le disimularé que cuando hube dirigido a Ud mi primera carta sobre educación, personas que no la desestiman me escribieron aconsejándome en adelante cambiar la dirección, por temor de que la humildad de la persona disminuyese el efecto del escrito. Mi persistencia en dirigirme a usted en adelante, le habrá mostrado que no reputo humilde sino a los que hallándose en situación encumbrada son incapaces de ejecutar el bien.
Esos son los humildes;* pero el talento desconocido por la oscuridad creada en torno suyo, no es despreciable.
… Existe en Buenos Aires una institución para honrar a las mujeres. ¿Por qué no está la Manso en su seno? Porque es ocre. Verdad es que lo demás es pobre barro; pero todos hemos sido hechos de barro.
Continúe usted pues como me lo promete, en la noble empresa que usted cree haber sido yo quien le señalase a la actividad de su espíritu, en lugar de versos y novelas en que supone haberlo derrochado antes. Por el éxito de su ultima composición verá usted que es injusta con los dotes de su espíritu.
… Es que dos renglones de un escritor bastan para medir su capacidad, como el puñado de trigo que tomamos de la parva revela la calidad de la cosecha. Lo que se necesita es el conocedor, y ya han andado, usted sabe, los cuadros de Murillo dándose tumbos en los rincones de todas las capitales de nuestra América, hasta que fueron adquiridos por nada y fueron a embellecer los museos de Europa.
DOMINGO F. SARMIENTO.

* No se sabe bien qué valor daba Sarmiento a la palabra humildad. Se ve que aquí está mal empleada, desde luego, y con ello se prueba una vez más el poco valor que daba al uso correcto de los vocablos, no obstante las excelencias de su estilo


 

Sra. Juana Manso. (Fragmentos).

. . .A mi regreso de una expedición al Oeste encuentro, entre otras, su correspondencia, respirando abatimiento en presencia de las dificultades con que lucha. No hemos de persuadirnos que algunas de ellas no son nuestra propia obra, como otras son la resistencia del medio ambiente. Sólo los dioses obran sin errar y aún así la Escritura recuerda que Eloin se arrepintió de haber creado al hombre.
Nosotros haremos obra humana llena de defectos, avanzando y retrocediendo, según que las resistencias lo permitan o lo impidan, cuando el temporal arrecia el piloto se pone a palo seco, porque la lucha es inútil. Esperemos mejores tiempos, que vendrán.
. . .Si le he aconsejado antes la abnegación y la perseverancia recomiéndole ahora la prudencia. Evite las luchas en que usted tendrá la desventaja de trabajar sin recompensa y sin estímulo. El viento sopla de proa. Téngase a la capa. Estudie, traduzca, compare, narre. Después reflexionará; más tarde aconsejará, cuando sienta una brisa favorable. El puerto está a la vista.

SARMIENTO.


 

Señora Juana Manso (Fragmentos)

… La libertad tiene entre nosotros por enemigos a sus hijos y ni las formas ni el decoro que para los individuos guardamos se observan con las ideas débiles.
… La urna electoral compónela una mesa coja y media docena de jueces improvisados. Cómo hacerles comprender a la fuerza corporal que esa es la cuna de la República y que pueden sofocarla en sus luchas de pugilistas!
Cuando usted reciba asafétida en sus vestidos, no culpe de ello al pueblo. El que lo hizo es el mismo que acude a las puertas de los templos a estrechar el paso a las mujeres con codicias torpes.
Cuando usted reciba el bautismo de San Esteban, el primero de la larga lista de lapidados, no era a la escritora, a la lectura, a la educacionista. ¿Qué importa todo eso para excitar pasiones de ese género? Era, ¿lo creerá usted?, a la mujer inteligente. ¿Sabe usted de otra argentina que ahora o antes haya escrito, hablado o publicado, trabajando por una idea, compuesto versos, redactado un diario? Quien sabe si existen hasta dos en España, ya que de una se habla; alguna en Chile, si no es la señora del Solar que ha colgado su lira, como yace rota sobre su lápida la pluma de la malograda Clara Condarco. ¿Se rompe así no más la tradición del servilismo oriental que legaron a la mujer los árabes, dejándola la mantilla para que oculte el rostro, el sentarse en el suelo en la mezquita, que solo la española conserva en la iglesia cristiana? Una mujer pensadora es un escándalo. Ay, pues, de aquel por quien el escándalo venga. Y usted ha escandalizado a toda la raza!
Sufra usted, por tanto, con la pena, tanta dicha!
El camino queda franco y esas piedras que le arrojaron, embarazaban el tránsito. Si hubiera usted visto como yo a los sabios franceses, en Paris, acompañando y honrando a una norteamericana, doctora en medicina, que visitaba hospitales, escuelas públicas y museos osteológicos!
… Entra usted, pues, en el camino de esas mujeres que hicieron una obra magnífica que otros siguieron o seguirán después. ¿Por estar usted sola allá es menos meritoria la obra?

DOMINGO F. SARMIENTO.

Cartas de Sarmiento a Mary Mann

Mi estimada amiga:

Llegóme sin inconveniente su estimada dirijida a Lake Oscawana, Pickhill, N. Y. y cuando me preparaba a contestarle recibí la que venía dirijida a Nueva York. Creo mas oportuno que dirija los manuscritos a Mr. Edward Davison, Cónsul Argentino. 128 Pearl St. ¿Cree V. que el manuscrito sobre Aberastain pueda publicarse tal como es? Es una última tentativa de revivir el terror y la causa que movió a acabar con aquel sistema. Puede omitirse, si no está en armonía, con la vida de Quiroga y la del Chacho.
Sobre Juana Manso, pocos datos puedo suministrarle. Pertenece a una familia decente de Buenos Aires. Fué casada con Norohgna (página 2a.). Ha estado en Filadelfia, y fué conocida como Mrs. Noroghna (sic). Había llamado la atención como poetiza (sic), i autora de composiciones de imajinación.
En 1858 la coloqué en una escuela de ambos sexos. Es preciso que V. sepa que en Buenos Ayres, Rivadavia para abrir escuelas públicas de mujeres, creó una sociedad llamada de Beneficencia, que a mas del cuidado de los hospitales de mujeres, tiene la dirección de las escuelas de mujeres.
Esta institución produjo al principio el inestimable resultado de jeneralizar la educación de las mujeres de manera que hoi Buenos, Aires, tanto en la ciudad como en la campaña, tiene igual i a veces mayor número de mujeres que de hombres en las Escuelas; pero sus (3a. página) beneficios no han pasado de ahí.
La sociedad se compone de veinte señoras viejas, ricas, ignorantes, mujeres, hermanas o algo de los gobernantes que las nombraron hace veinte o diez años. Un secretario varon les lleva sus cuentas. Fué esta Sociedad el obstáculo insuperable que tuve para organizar la educación en 1853. Yo era Jefe del Departamento de Escuelas (Superintendente), de las de hombres; las de mujeres no estaban a mi cargo; y ningún sistema eficaz i jeneral podía organizarse, en rentas, inspección, métodos, libros, etc., etc.
Juana Manso solicitó de esta sociedad le diesen una escuela; y como el saber es cosa que le ocupa poco a la sociedad, no hicieron caso de su solicitud. Entonces yo creé una escuela de “ambos sexos”, siendo Mitre ministro (página 4a.), para colocarla a ella, a fin de aprovechar de su conocida instrucción y honrar en ella al talento; pues es la única mujer que se consagre a las letras.
Mi objeto además era crear escuelas para los dos sexos reunidos, a fin de que andando el tiempo pudiese arrancarse “aquella mala yerba de la sociedad” de Beneficencia. Hoi hai quince escuelas de ambos sexos, como lo verá en el número de los Anales que ha debido llegarle. Hai quince de varones; i quince de mujeres; i si no están publicados los estados de las de mujeres, es porque la tal “sociedad” está peleada con la tinta y el papel, i cuesta arrancarle datos sobre sus escuelas, i cuando los da miente, altera, las cifras.
Sin entrar en estos detalles i solo aludiendo a la Manso, (5a. página) convendría que V. extrañase que tal organización, “única en el mundo” exista en Bs. Ayres siendo visiblemente obstáculo, para que se dicten leyes, para la educación por la dificultad de ejecutarlas, dos superintendencias, con separados edificios de escuelas, rentas, libros, etc., etc.
Volviendo a la Manso, yo la traté en Buenos Aires. El incidente de Lima, que refiero en mi carta, dio lugar a que su nombre llamase la atención. El Ministro de Instrucción pública le encomendó revivir los Anales, a que no quiso suscribir el Gobierno de la ciudad de “Buenos Aires”, por “no tener fondos”!! Ahora le toman veinticinco ejemplares!!!!
En una carta que me escribió hace algunos meses, me cuenta su “conversión”. La lectura de los “Anales” (cuando yo los escribía); mis discursos (página 6) las fiestas de inauguración de escuelas etc., habían despertado en ella el sentimiento de la piedad i comprendido la grandeza de la idea. Se lamentaba de haber malogrado su vida en hacer versos y componer novelas, jurando consagrar el resto de sus días a la grande obra. Su promesa la cumple con zelo (sic). Mucho ha sufrido de “desdenes”, tanto a su persona como a su obra; pero va venciéndolo todo. Mis cartas, que ella publica, le hacen mucho bien, i la revisten de autoridad. Un verso suyo que Longfellow ha traducido al inglés, y mándadole yo, le hará mucho bien; porque la enaltece. De una carta de V. le mandé copia, también. Ha emprendido dar “lectures”, i el más “esplendido” éxito ha coronado su tentativa, (página 7) Una persona me escribe, diciéndome mucho bien de estas “Lecturas” en las que ha sido imitada por otros. Ella me escribe lo siguiente: Abril 27. Decididamente las Señoras invaden el salón de Lectura — la moda se introduce, i la mujer será arrancada a su idiotismo colonial. He ganado una batalla, la mas ardua, porque es contra las costumbres; pero con ayuda “de Dios i de mi derecho”, mi triunfo es ya un hecho. Le mando mi discurso inaugural”.
No lo he recibido; pero me escriben que fué excelente. Es la única persona que se ha apasionado por llevar la cruz, sobre sus hombros; i V. ve que con decisión i resignada a (sic) sufrido todo.
Debe V. hacer justicia a Don Manuel Montt en Chile, ministro primero, Presidente después. Desde el principio (página ocho) comprendió todo el alcance de la revolución. Hoi me escribe en el mismo sentido. Sus ministros partidarios no lo segundaron, sino en cierta medida. Creo a juzgar por sus cartas, que Costa, mi ministro de instrucción, entra de lleno en la idea i espero que mi libro sobre Escuelas de los E. Unidos, vaya a tiempo de despertar ál público del sopor.
El secretario de la Legación en París, Don Manuel García, me escribe la carta que le adjunto ya esplicando como nosotros el glorioso fenómeno de los E. U. — Escuelas.
Le incluyo el retrato de la Manso, que me ha mandado en este correo.
Mucho espero, en efecto, del jeneroso esfuerzo de V. Aquellos pueblos, incapaces de juzgar por sí mismos, “creen”, cuando aquellos que miran con respeto, les hablan bien, de lo que sin esto estiman en poco. Mui sorprendidos se quedaron cuando la “Revue de Deux Mondes” habló de Civilización i Barbarie. Duelo.

Su affmo. amigo SARMIENTO.

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