Carta de Juana Manso a Mary Mann. 1866

Ortografía original

Buenos Aires — Calle San Martín 299.
Noviembre 25 de 1866 — Mrs. Mary Mann.
My dear lady: I am grateful to you for your very Kind letter of the 27th. Augt and I vill do all in my power to meet your viens, not only as regard those upon Education, but also the benefit’s to myself in having such an a complished and appreciated correspondant. I hope too, to
translate many of your writings for my Anales, wich will be enriched by your worthy thoughts.
And now my dear lady I beg your pardon and having thow to you my bad english I am gown to continue my letter in my lenguage, in regard to be more comprehensible to you.
Mis trabajos son a la verdad no tanto, (no diré como bondadosamente V. los juzga), «admirables», sino arduos y difíciles, porque estoy «sola”. No hay aquí la posibilidad de reunir amigos, o prosélitos, o asociación: no existe interés de especie alguna por la educación pública, y a eso se reúne que la muger no tiene entre nosotros personalidad intelectual sancionada por
los códigos o las costumbres. La muger en esta América es un menor, su influencia, ninguna, son semillas coloniales. Necesario se torna explicar a V. las causas que se oponen entre nosotros al desarrollo de las ideas y de los progresos de la civilización moderna, encarnada hoi en el pueblo de los Estados Unidos.
Nuestro país salió de la vida salvage por intermedio de la conquista, y los maestros que la iniciaron a la civilización, fueron, el fanatismo, la rutina y la pereza.
Los Españoles no daban otra educación a sus hijos entonces, ni hoy. Dividíase la tierra en inmensos lotes, arrojando así los cimientos de la desigualdad de la riqueza, y cerrando la puerta del porvenir a centenares de generaciones, mientras se creaba así un feudalismo de dinero. Leyes especialmente inadecuadas al desarrollo moral e intelectual de la humanidad formaron temprano la trama de nuestra sociedad y su estructura física.
La revolución que a principio de este siglo conmovió toda la América del Sud —dirigió sus primeros esfuerzos al rompimiento material con la madre patria que efectuó la Independencia, quedando en las fibras del cuerpo social las envenenadas raíces de la Colonia.
Esa fué la mente de Rivadavia que no comprendieron. Vino la reacción del despotismo primitivo, encarnada en Rosas que reinó veinte años.
La tentativa de la aplicación de instituciones democráticas y liberales sin pueblo que las comprenda y ejecute, hai …

(Aquí se interrumpe el manuscrito de la Biblioteca Nacional)

Tomado del libro Juana Paula Manso. Vida y acción de María Velasco y Arias, Buenos Aires,

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